octubre 23, 2021
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Nación Criminal

El ‘Pegasus’ del crimen

El ‘Pegasus’ del crimen

En colaboración con Luis Cárdenas, para MVS Noticias, platicamos con Óscar Balderas, periodista, quien habló sobre el “Pegasus” del crimen.

La primera vez que escuché sobre cómo el crimen organizado usaba tecnologías de vigilancia ocurrió en la Ciudad de México. Era el año 2014 y la entonces fiscal contra la trata de personas en la capital mexicana, Juana Camila Bautista, me reveló que los agentes a su cargo habían encontrado micrófonos ocultos en las jardineras de la calle Arista, en la colonia Buenavista, cerca de la entonces delegación Cuauhtémoc.

-Información relacionada: Pegasus: Gobierno de México dará información a FGR sobre el caso

Los padrotes que mantenían niñas y mujeres secuestradas en la zona de Sullivan para rentar sus cuerpos habían tomado control de unas habitaciones apretadas, malolientes, llamadas “los cuartos verdes” por el color pistache de las paredes, para usarlas como casas de seguridad en la calle Arista. Ahí mantenían cautivas a las víctimas que explotaban sexualmente.

Para espiarlas, incluso cuando los padrotes les permitían tomar un poco de sol en la calle, las mafias sexuales habían microfoneado la calle. Todo lo que las víctimas decían quedaba grabado, de tal modo que sus victimarios sabían quién planeaba escapar o quién había hablado con la policía.

Un año más tarde, en 2015, entrevisté a policías federales que habían encontrado un sistema de videovigilancia que el Cártel del Golfo había instalado por todo Reynosa, en Tamaulipas. En total, los criminales colgaron 38 cámaras que captaban todo lo que sucedía en las principales avenidas de la ciudad fronteriza y cuyo centro de control y comando estaba instalado en un casino de la mafia. Así, tenían ojos por todos lados y sobre todas las personas.