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‘La China Güera, el final de una desertora’

Óscar Balderas Jueves 15 De Julio, 2021 · 11:43 am
‘La China Güera, el final de una desertora’
Tres personas hicieron un pacto de sangre en una casa de seguridad que pertenece al grupo criminal Los Viagras en Apatzingán, Michoacán / Cuartoscuro

En colaboración con Luis Cárdenas, para MVS Noticias, platicamos con Óscar Balderas, periodista, quien habló sobre ‘La China Güera, el final de una desertora‘.

En una noche calurosa de noviembre del año pasado, tres personas hicieron un pacto de sangre en una casa de seguridad que pertenece al grupo criminal Los Viagras en Apatzingán, Michoacán.

Foto: Cuartoscuro

-Información relacionada: El lado oscuro de Cárdenas Palomino

Dos de ellos eran hombres armados que respondían a las órdenes de su jefe, El Yogurt, un influyente capo en el municipio que ha jurado acabar con cualquier miembro del Cártel Jalisco Nueva Generación que ponga los pies en el pueblo. La otra persona asistente era una mujer de mechones rubios y raíces negras, quien apenas llegó a esa casa en la localidad de Cenobio Moreno pidió una cerveza para comenzar la conversación.

El negocio es muy simple, le dijeron aquellos hombres a Esthela de Jesús, quien siempre cargaba su identificación como integrante de la Guardia Nacional: ella sería los ojos y oídos de Los Viagras en el 28 Batallón de Apatzingán y les reportaría cualquier movimiento que hicieran las autoridades federales contra los criminales michoacanos.

A cambio de ser la infiltrada de Los Viagras recibiría un pago de 120 mil pesos mensuales, de acuerdo con fuentes de los propios gendarmes y de autodefensas en la región consultados por MVS Noticias. El dinero lo pondrían los Cárteles Unidos, ese frente de organizaciones criminales de distintos orígenes, como Los Viagras, pero con un mismo objetivo: destruir a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

Para que Esthela de Jesús no tuviera dudas de que se trataba de una oferta seria, esos dos hombres armados le entregaron una maleta con varios fajos de billetes, envueltos en papel estraza, como adelanto del pago. Así se selló el pacto de sangre.

Días más tarde, esa mujer chiapaneca que nació en San Cristóbal de las Casas, y que desde niña había soñado con pertenecer a las Fuerzas Armadas, fue presentada ante el resto de Los Viagras con el alias que le seguiría hasta su muerte: “La Comandanta China” o “La Güera China”, por su pasado militar y sus rizos oxigenados.