enero 18, 2022
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Víctimas del propio veneno.

Si constantemente atacas a la gente con intrigas y chismes, si destilas odio y rencor, sin duda alguna podrás molestar momentáneamente a tu víctima.

Víctimas del propio veneno.
Hombre / Ilustración / Pixabay

¿Sabías que la ira y la agresividad no controladas afectan el funcionamiento del corazón? El enojo mal manejado desequilibra nuestro sistema inmunológico, genera dolor muscular y jaqueca.

El día de hoy Gaby Vargas habla, a través de la vida de las abejas, de cómo podemos ser víctimas de lo que hacemos o decimos.

Cuando una abeja melífera pica a un ser humano o a otro animal, su aguijón – que es como la punta de una flecha – entra en la piel y se queda dentro. Cuando la abeja trata de escapar, muere.

El ataque puede dañar a su víctima, sí, pero a la abeja le cuesta la vida. Es un ataque suicida. Este ataque solo entra en juego en casos atípicos, si alguien intenta destruir su colonia o percibe alguna amenaza, si alguien la pisa o la toca con brusquedad. Su aguijón está compuesto de dos lancetas con una especie de púas y al enterrarlo y luego tratar de extraerlo, pierde parte de su tracto digestivo, nervios y músculos, un fuerte desgarre abdominal que la mata.

Los seres humanos no somos diferentes. Si constantemente atacas a la gente con intrigas y chismes, si destilas odio y rencor, sin duda alguna podrás molestar momentáneamente a tu víctima y no, al intentar escapar de ella no morirás irremediablemente, pero sí te conviertes en víctima de tu propio veneno.

Conoce algunos consejos para manejar un enojo irracional, en la cápsula de hoy.

Mujer / Ilustración / Unsplash
Mujer / Ilustración / Unsplash