enero 19, 2022
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Cándido y el jardín

Los infortunios del pobre Cándido están planteados a manera de sátira que el ingenio de Voltaire vuelve una obra maestra, es así que lejos de acongojarnos, nos divierte.

Cándido y el jardín
Jardín / Ilustración / Pixabay

El día de hoy Gaby Vargas cuenta la historia de Cándido, el personaje de la novela homónima de Voltaire publicada en 1759. Es una persona con un carácter como su nombre indica: inocente e ingenuo, la definición del antihéroe.

En esta ficción, el protagonista se embarca en un sinfín de peripecias cuando sale a recorrer el mundo en busca de su amada. El joven enamorado emprende sus andanzas sin tener idea de lo que le espera al dejar su cómodo castillo en Westfalia, región de la actual Alemania, del que fue expulsado tras besar a la hija del Barón, joven dama de 17 años receptora de sus afectos.

Durante años, Cándido pasa miles de aventuras. A lo largo de la narración vemos que cosas malas le suceden a gente buena y cosas buenas –como preservar la vida– le suceden a gente mala, entre otras injusticias y calamidades de las que la historia está repleta.

Los infortunios del pobre Cándido están planteados a manera de sátira que el ingenio de Voltaire vuelve una obra maestra, es así que lejos de acongojarnos, nos divierte. El autor se burla a la par del optimismo exagerado y de la comedia romántica, entre miles de cosas más que hoy no viene al caso narrar, pero que les recomiendo si quieren pasar un buen rato.

En esta ocasión sólo quiero traer a cuento la frase más famosa de la obra, la cual aparece al final de la misma: “Debemos cultivar nuestro jardín”. ¿Qué intenta Voltaire decirnos con ella?

Conoce más en la cápsula de hoy.

Jardín / Ilustración / Unsplash
Jardín / Ilustración / Unsplash