CORONAVIRUS

Se fortalece hipótesis del origen zoonótico de la COVID-19

Desde el inicio de la pandemia, hace más de tres años, el debate internacional sobre su orígen ha oscilado entre cuatro hipótesis y dos grandes líneas de investigación.

Créditos: EFE
Escrito en OPINIÓN el

El Grupo de Asesoramiento Científico sobre el Origen de Nuevos Patógenos (SAGO, por sus siglas en inglés), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), llamó al gobierno chino y a todos los científicos del planeta que cuenten con datos metagenómicos y de secuenciación genética disponibles sobre el origen de la COVID-19, a que los compartan lo antes posible a la comunidad científica internacional.

“Recomendamos encarecidamente que los investigadores en China investiguen las fuentes anteriores de los animales y productos animales presentes en el mercado de Huanan, justo antes de su cierre y de la eliminación de todos los productos animales el 1 de enero de 2020”, solicitó el grupo de 26 científicos de 26 naciones diferentes, entre ellos María Guzmán, directora del Centro de Investigación, Diagnóstico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri, de Cuba.

En un comunicado de la OMS del 18 de marzo de 2023, los científicos piden que se hagan públicos en el GISAID –una iniciativa de ciencia global que proporciona acceso abierto a datos genómico del coronavirus responsable de la pandemia de COVID-19–, o en cualquier otra base de datos de secuencias, y que las preimpresiones de artículos científicos que están en revisión se compartan lo antes posible para que la comunidad científica tenga la oportunidad de analizarlos más a fondo.

La declaración ocurrió luego de que el pasado 16 de marzo, un equipo internacional de expertos en virus afirmó que habían encontrado datos genéticos en el mercado húmedo de Huanan, en la ciudad de Wuhan, China, que vincula el origen del SARS-CoV-2 con los perros mapache que se vendían ahí como parte del comercio ilegal de animales silvestres, que suelen venderse por todo el país asiático, como parte de las tradiciones sociales y medicinales.

Sin embargo, el gobierno chino había negado sistemáticamente la presencia de mamíferos silvestres vivos en el mercado de Huanan, hasta que un documento de junio de 2021, demostró su venta ahí desde dos años antes de la pandemia.

Desde el inicio de la pandemia, hace más de tres años, el debate internacional sobre su orígen ha oscilado entre cuatro hipótesis y dos grandes líneas de investigación: que el SARS-CoV-2 saltó de animales silvestres al ser humano (zoonosis); y que el patógeno se liberó accidentalmente desde un laboratorio científico.

De hecho, la semana antepasada la Oficina de Inteligencia y Contrainteligencia del Departamento de Energía de EU (DOE, por sus siglas en inglés), publicó información no confirmada de que el coronavirus pudo haberse diseminado accidentalmente desde un laboratorio del Instituto de Virología de Wuhan. Esta es la segunda entidad de inteligencia del Gobierno de Estados Unidos, después del FBI, que respalda la “hipótesis de la fuga de laboratorio”, una opinión minoritaria, hasta ahora.

El origen del SARS-CoV-2 es un tema de gran importancia internacional ya que la enfermedad ha cobrado la vida de más de 20 millones de personas en todo el mundo y ha generado crisis financieras, sociales y ha colapsado los sistemas de salud de varios países, y al no contarse con información exhaustiva y fidedigna, se ha originado un intenso debate.

El mercado de mariscos de Huanan

Ante los primeros casos del coronavirus el gobierno chino envió, en enero de 2020, a un equipo de investigadores del Centro Chino de Control y Prevención de Enfermedades (los CDCs chinos), encabezados por George Gao, a recopilar muestras en el mercado de mariscos de Huanan, del que se obtuvieron datos metagenómicos de muestras de varios puestos, de los alrededores del mercado, de aguas residuales y de animales vivos que se localizaron cerca.

Los resultados metagenómicos fueron publicados a principios de 2020 por los científicos chinos en el GISAID, pero después de algunas semanas fueron eliminados y ocultados.

Algunos de los análisis de estos datos fueron revelados hasta febrero de 2022 en un artículo en la revista Research Square del grupo Springer Nature, dos años despúes del surgimiento de la pandemia.

Los resultados indican que, además de las secuencias del SARS-CoV-2, se obtuvieron muestras que contenían ADN humano y ADN mitocondrial de varias especies de animales, incluidas algunas que se sabe que son susceptibles al coronavirus, especialmente de perros mapache salvajes, puercoespines de Malasia, pangolines, murciélagos, ratas de bambú, entre otros.

De acuerdo con el artículo se recolectaron mil 380 muestras del medio ambiente y animales dentro del mercado a principios de 2020; 73 de 923 muestras ambientales dieron positivo para RT-qPCR específico del SARS-CoV-2, de varios puestos y sistemas de alcantarillado en el mercado y sus alrededores, pero no se detectó el virus en 457 muestras de animales analizadas.

Las muestras de animales incluyeron los cuerpos de los animales, canales de animales congelados y productos animales, así como animales callejeros en el mercado, y cubrieron 18 especies. De acuerdo con el artículo, los perros mapaches no se encontraban entre los animales analizados.

Sin embargo, la presencia de altos niveles de ADN mitocondrial del perro mapache en los datos metagenómicos de las muestras ambientales identificadas en el nuevo análisis, sugiere que el perro mapache y otros animales se encontraban en el mercado junto con el coronavirus, poco antes de que fuera desalojado el 1 de enero de 2020, como parte de las medidas de salud pública de las autoridades, ante la emergencia sanitaria.

Otros análisis en puerta

Sin embargo, algunos investigadores de otras partes del mundo pudieron acceder y bajar la información antes de ser eliminados, como fue el caso de Florence Débarre, una bióloga evolucionista del Centro Nacional para la Investigación Científica, uno de los centros científicos más importantes de Francia.

Consultada por la revista Science, Débarre dijo que mientras realizaba otra investigación sobre GISAID, el 4 de marzo de 2020, se encontró “al azar” con los datos de las secuencias y le tomó 5 días reconocer su trascendencia y extensión.

Se acercó a otros científicos coautores de dos artículos que se encontraban en revisión y que fueron publicados en febrero de 2022 en la revista Science, que respaldan la teoría del origen de la COVID-19 en el mercado de mariscos Huanan, y que le han permitido a ella fortalecer la hipótesis del origen zoonótico de la pandemia.

La investigadora francesa se encuentra preparando un artículo con la información eliminada por los científicos chinos. “No planeábamos comunicar los resultados antes de que nuestro informe se hubiera finalizado. Terminarlo es mi prioridad actual. No daré entrevistas antes de que se publique”, comentó a través de su cuenta de twitter a los periodistas que la han buscado para hablar de su investigación.

La OMS, el grupo de investigadores del SAGO y otros científicos, sostuvieron reuniones con las autoridades de los CDCs y científicos chinos, entre ellos George Gao, para solicitarles el análisis actualizado de sus datos y también a otros investigadores como Débarre, para pedirles que suban sus datos al GISAID y hacerlos públicos, al menos temporalmente.

El viernes 17 de marzo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que la organización se enteró por primera vez de las secuencias el domingo 12 de marzo. “Tan pronto como nos enteramos de estos datos, nos comunicamos con los CDCs chinos y les instamos a compartirlos con la OMS y la comunidad científica internacional para que puedan analizarse”, dijo Ghebreyesus.

Para la OMS estos datos no brindan una respuesta definitiva a la pregunta de cómo comenzó la pandemia, pero cada dato es importante para acercarnos a esa respuesta. Lo que sí prueban las secuencias reveladas, es que China tiene más datos que podrían relacionarse con los orígenes de la pandemia que aún no ha compartido con el resto del mundo.

“Estos datos podrían y deberían haberse compartido hace tres años”, dijo Ghebreyesus. “Seguimos pidiendo a China que sea transparente en el intercambio de datos y que realice las investigaciones necesarias y comparta los resultados”, dijo.

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