OPINIÓN HÉCTOR ZAGAL

¿Por qué los animales no se divorcian?

Durante mucho tiempo se creyó que existían animales monógamos, sin embargo, varios estudios nos dicen que esto es engañoso, por lo menos, en algunos tipos aves.

'La ausencia de exclusividad sexual y social en diversas especies animales es prueba, consideran algunos, de que el ser humano no debería serlo'
"La ausencia de exclusividad sexual y social en diversas especies animales es prueba, consideran algunos, de que el ser humano no debería serlo"Créditos: Pixabay
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“¿Quieres monogamia? Cásate con un cisne”, le dice Steven Hill a Meryl Streep en la película “Heartburn” (1986). Streep, quien interpreta a Rachel Samstat, se muda con su padre después de enterarse que su esposo, Mark Forman, interpretado por Jack Nicholson, le es infiel. Hill, en el papel de Harry Samstat, padre de Rachel, le contesta la icónica sentencia con la que abrimos este artículo. Aludir a la naturaleza como un ámbito donde podemos encontrarnos con la monogamia es curioso. Por lo general, quienes aluden al mundo natural en busca de parámetros de comportamiento humanos suelen concluir con júbilo que la mayoría de los animales son polígamos. 

La ausencia de exclusividad sexual y social en diversas especies animales es prueba, consideran algunos, de que el ser humano no debería serlo. Echando un ojo a la naturaleza, quien no se conforma con la exclusividad podría decir “Nada más innatural que la monogamia”. Esperar que el ser humano mantenga una relación exclusiva en todos los aspectos con una sola persona es necio desde esta óptica. En el hombre no hay cabida, se dice, para la monogamia por naturaleza: el mundo animal lo comprueba. No obstante, el señor Samstat señala al mundo natural como el lugar al cual dirigir nuestra mirada si buscamos exclusividad de pareja. ¿Cómo está eso?

Durante mucho tiempo se creyó que existían animales monógamos, parejas que se unían de por vida para reproducirse y cuidar de sus crías. Sin embargo, varios estudios de las últimas décadas nos dicen que la pretendida monogamia de, por ejemplo, algunos tipos de aves, es engañosa. Es cierto que varias especies de aves tienden a ser monógamas socialmente, mas no son monógamas sexualmente. Un macho puede unirse a una sola hembra para cuidar a sus crías, y, al mismo tiempo, haber tenido encuentros sexuales con otras hembras con las que no convivirá. Asimismo, hay hembras que han tenido encuentros sexuales con varios machos aunque socialmente convivan con uno solo. Se concluye, pues, que puede haber machos que cuiden de crías que no son suyas, es decir, con quienes no mantienen un vínculo biológico. Estos descubrimientos han sido posibles gracias al avance tecnológico de las pruebas de ADN. La visión del señor Samstat sobre el mundo animal resulta cuestionable en el siglo XXI. 

Hay que añadir que la idea que tiene el señor Samstat sobre la naturaleza humana también es dudosa. ¿Es imposible la monogamia entre seres humanos? ¿Es antinatural, opresiva? ¿No deberíamos buscarla? Nosotros nos preguntamos, más bien, ¿por qué tomar a los animales como modelo de conducta? Muchos creen que en la naturaleza animal podemos encontrar preceptos que guíen nuestro actuar. Alguien podría decir  que la ausencia de divorcios en el mundo natural, nos enseña que deberíamos ser más como los animales. Allí no hay traición ni engaño. Se ve que se vive bien. 

Pero, ¿por qué no hay traición ni engaño? Porque no hay promesa. Hay dos acciones que ningún animal puede ejecutar: perdonar y prometer. Ambas acciones requieres verbalización: “te perdono”, “te prometo”. Ambas acciones son extraordinarias. El perdón pretende neutralizar el pasado. La promesa pretende domesticar el futuro. 

 Los animales no hacen promesas de fidelidad unos a otros. Los seres humanos, en cambio, sí. Ahora bien, que tengamos la facultad de prometer no significa que siempre se cumpla esa promesa. Somos seres complejos y a veces la voluntad no va al ritmo de la razón. Pero ese es otro tema. 

Nos parece que el señor Samstat podría cambiar su sentencia por ésta: “¿Quieres monogamia? Cásate con alguien que genuinamente se comprometa a ella.”

¿Ustedes qué opinan?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal  @karlapaola_ab

(Karla Aguilar y Héctor Zagal, coautores de este artículo, estudiaron Filosofía y conducen el programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal)