OPINIÓN SERGIO ALMAZÁN

OPINIÓN 'Discriminar: un verbo doloroso y muy caro', escribe Sergio Almazán

El color de piel y el origen étnico en nuestro país es un factor determinante para ser contratado en un empleo, del tema escribe Sergio Almazán.

Jóvenes representantes del colectivo “Espacio Migrante” protestan en Tijuana contra la discriminación y el racismo.
Jóvenes representantes del colectivo “Espacio Migrante” protestan en Tijuana contra la discriminación y el racismo.Créditos: EFE
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Yo discrimino; él discrimina, ella discrimina; nosotros discriminamos; ustedes discriminan, ellos nos discriminan… todxs discriminamos. Se trata de una conducta tan normalizada que parece correcto ejercerla, vivirla y solaparla.

En nuestro país los actos de violencia y distinción por etnia, de género, identidad sexual, edad, condición social, discapacidad, salud, religión y estado civil son las condiciones más frecuentes para discriminar, según la encuesta Nacional de Sobre Discriminación en México 2021. El color de piel y el origen étnico en nuestro país es un factor determinante para ser contratado en un empleo; para ser sometido a la fuerza de la violencia policiaca, para dar atención por parte de servidores públicos o para el derecho a la educación. Lo que representa un alto costo no sólo económico sino social para un amplio sector de la población que vive en inequidad e injusticia mínima de sus derechos humanos.

En este sentido, el Congreso de la Ciudad de México aprobó el pasado 9 de junio una serie de modificaciones a la Ley Cívica local con el objeto es sancionar administrativamente los actos de discriminación que ya están tipificados como delitos, pero no había una reparación del daño. Hoy con estas modificaciones a 49 artículos entre el Código Penal de la Ciudad de México y siete leyes más se busca aplicar reparar el daño por actos de discriminación contra particulares, servidores públicos e instituciones públicas o privadas que condicionen acceso, libre tránsito, información, impartición de justicia, negar o condicionar servicio por color de piel, etnia (lengua y costumbres), por identidad de género, sexo, condición social, entre otros aspectos que hasta hoy se han normalizado como motivos discriminatorios.

¿Qué hay de novedoso en estas modificaciones a la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México?... Se trata como lo ha expresado su promotor el diputado Temístocles Villanueva en marcar sanciones administrativas, reparación del daño y cambiar la práctica punitiva de las afecciones en actos de discriminación, al sumar e incluir figuras como particulares, empresas, e instituciones públicas y privadas de educación. A pesar, que ya se marcaban delitos en materia de discriminación ahora se establecen sanciones administrativas para empresas de giro mercantil que lleven a cabo prácticas que atenten contra la dignidad humana, como son “códigos de vestimenta”; color de piel, idioma o lengua, sexo, identidad de género, religión, entre otros. Estas multas o reparación del daño pueden ir desde los $36 mil pesos hasta 240 mil pesos dependiendo el tamaño del giro y tamaño del establecimiento que cometa la falta.

Es importante, dar a conocer entre la población de la Ciudad de México las obligaciones y derechos que tenemos como prestadores de servicio, como ciudadanos o servidores públicos, con el objeto de modificar, reflexionar y erradicar aquellos actos que hemos “normalizado” y son prácticas que atentan contra la persona y la dignidad de la infancia, la adolescencia y adultez, con el objetivo de establecer sociedades más incluyentes, más respetuosas y sobre todos menos discriminatorias. Quizá uno de los lastres culturales y sociales que más han dañado la vida colectiva y limitado el desarrollo de nuestro país, llevando a radicalizar o polarizar a la sociedad como ciudadanos de primera o de segunda. En los colegios se requiere trabajar entre las comunidades académicas, lxs estudiantes un leguaje inclusivo, un respeto a la dignidad de las personas y erradicar la discriminación desde el lenguaje, la apariencia, el género, el sexo o el color de piel. Prácticas frecuentes y normalizadas de discriminación como forma de exclusividad que ha permeado por décadas y generaciones a nuestra sociedad.

¿Con cuántas expresiones o “chistes” discriminamos o somos excluidos a diario?... Bien vale la pena un ejercicio de este tipo en lo personal, en lo familiar, en lo colectivo y social, para que no tengamos que seguir aumentando las cifras de violencia, impunidad y normalizando la discriminación en todos sus colores, formas y matices.