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Benjamin, un héroe anónimo asesinado en Veracruz

Benja, como le decían sus amigos, se había graduado hace dos meses como Ingeniero Agrónomo por la Facultad de Ciencias Agrícolas de Xalapa.

Redacción Miércoles 18 De Septiembre, 2019 · 08:50 am
Benjamin, un héroe anónimo asesinado en Veracruz
Benjamín estaba confiado en que su plan de crear huertos urbanos podía ser tan, o más, atractivo que lo que ofrece la delincuencia a los jóvenes de su ciudad / Foto Especial
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Por Oscar Balderas 

Al mediodía del 13 de septiembre pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador finalizó, en silencio, el homenaje a los Niños Héroes de Chapultepec. A diferencia de sus antecesores, el tabasqueño no pronunció un discurso y, en su lugar, habló la cadete Irma Lorena Loza, quien reconoció públicamente que la nación requería jóvenes más seguros. El presidente asintió con la cabeza.

Una semana antes, una especie de niño héroe fue asesinado en México: Arturo Benjamín Rodríguez Altamirano, quien apenas tenía cuatro años más que el joven Juan Escutia, inmortalizado en los libros de historia por lanzarse desde lo alto del castillo envuelto en la bandera mexicana. Ese sacrificio fue distinto, pero no menor, al que hizo en vida Benjamín: él, a los 24 años, creaba huertos urbanos en Xalapa para quitarle espacios a la delincuencia que azota a Veracruz.

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Benja, como le decían sus amigos, se había graduado hace dos meses como Ingeniero Agrónomo por la Facultad de Ciencias Agrícolas de Xalapa y desde hace cuatro años había fundado con dos amigos un solidario proyecto llamado Colectivo Xalapeño de Permacultura.

Desde entonces, caminaba por colonias populares y donde veía un espacio abandonado ideaba un plan para rescatarlo, invitar a jóvenes a generar alimentos y promover el conocimiento de los huertos urbanos. De paso, recuperaría esos predios o terrenos baldíos donde la delincuencia crecía como mala hierba.

El plan de Benjamín era el de un soñador. Pocos recursos, pero mucha energía. A veces recibía ayuda de la Secretaría de Turismo local o del ayuntamiento de Xalapa, pero se topaba con pared cuando pedía ayuda federal a Sagarpa o a la Comisión Nacional Forestal. Sin embargo, eso no le desanimaba. Él estaba confiado en que su plan de crear huertos urbanos podía ser tan, o más, atractivo que lo que ofrece la delincuencia a los jóvenes de su ciudad.

Pero quitarle espacios a los criminales no sería sencillo. Según informes del gobierno estatal, en Xalapa operan, al menos, cinco cárteles: Los Zetas, Zetas Vieja Escuela, la 35-Z, Grupo Sombra y, claro, el Cártel Jalisco Nueva Generación. Todos invaden espacios como hiedras venenosas y defienden sus lugares con sangre. Kevin García, cofundador del Colectivo Xalapeño de Permacultura, junto con Benjamín, recuerda que alguna vez intentaron crear un huerto urbano en la populosa colonia Revolución, pero “experiencias raras” los hicieron desistir. Esas “experiencias”, da a entender, incluyeron encontrarse de frente con el monstruo del crimen organizado.

Y aunque los amigos y familiares de Benjamín aseguran él nunca se confrontó con ninguno de esos grupos delictivos, su asesinato parece indicar que su plan de paz incomodó a alguien poderoso y violento.

El 7 de septiembre, Benjamín salió de su casa cerca del mediodía para hacer algunas compras relacionadas con el huerto urbano que tenía cerca de su casa, una zona que recuperó para su colonia, la Benito Juárez, y donde antes se juntaban alcohólicos y usuarios de drogas. Aquella hora fue la última vez que se le vio con vida.

En algún momento entre las 12 y las 6 de la tarde, Benjamín fue atacado por hombres armados en lo que parece una acción directa: afuera de una unidad habitacional, le dieron tres balazos, uno de ellos en la cabeza. Parece la firma de un sicario y no la de un un asaltante común que va tras un teléfono o la cartera. Y aunque Benjamín se aferró a vivir, aquel disparo que le impactó en el cráneo acabó con su vida poco después de llegar a un hospital privado en Xalapa.

Habla su hermano mayor, Édgar Rodríguez Altamirano:

El asesinato de Benjamín no solo es un gran vacío para su familia y sus amigos. Ha provocado una pausa temporal en Colectivo Xalapeño de Permacultura y ha germinado miedo en jóvenes valientes que, como él, apostaban por la tierra y la paz para cambiar el rojo de su ciudad por el verde de un huerto.

En el aire quedó su plan de hacer una maestría en Colombia, llevar ese conocimiento adquirido en Sudamérica a su querida Xalapa y su sueño de poner un huerto urbano en cada escuela.

La medianoche del 16 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo a todo pulmón su primer Grito de Independencia. Hizo 20 vivas y, entre las nuevas, estaban elogios a la grandeza cultural de México, a la paz y a los héroes anónimos.

Todo eso era Arturo Benjamín Rodríguez Altamirano. El verdadero grito debería ser no olvidar que este país lo perdió y que, al matarlo, perdimos todos.