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Rumbo a Brasil2016; 27 Juegos, 27 historias (3/4)

Se han consolidado como la primera fiesta de carácter universal, se han abierto a los profesionales de todos los deportes, han logrado la práctica paridad entre hombres y mujeres.

EFE Miércoles 27 De Julio, 2016 · 07:46 am
Rumbo a Brasil2016; 27 Juegos, 27 historias (3/4)

TOKIO 1964

Los Juegos Olímpicos de Tokio’64 quisieron ser los primeros de la modernidad. La construcción de una nueva piscina, un magnífico estadio y la Villa Olímpica, todo ello cimentado en el poderoso resurgir industrial de Japón, junto al deseo de los nipones de dejar atrás las viejas heridas de la Segunda Guerra Mundial, motivaron unos juegos impecables.

El olimpismo alcanzó su tan ansiada universalidad al disputarse en el continente asiático, cuando hasta entonces solo había saltado de América a Europa, con la salvedad de Melbourne, en Australia, en el año 1956. África queda, por el momento, al margen.

5.152 atletas lucharon por las medallas en representación de 93 países, en 19 deportes.

Esta vez la victoria general fue para Estados Unidos gracias a sus triunfos en las pruebas de atletismo y natación. En total lograron 90 medallas (36 de ellas de oro), por 86 de la URSS (con 30 de oro).

Sudáfrica se quedó fuera de los Juegos por su política de segregación racial y la República Popular China no envió a sus deportistas en protesta por la presencia en Tokio de los representantes de Taiwán.

Pero ni la guerra de Vietnam, ni la crisis franco-argelina, ni el incidente de los misiles en Cuba, entre Estados Unidos y la URSS, provocaron las ausencias de estos significativos países en el mundo del deporte.

El judo se incorporó al programa y los japoneses se las prometían muy felices. Pero en la categoría abierta el holandés Antonius Geesink ganó a Akio Kaminaga, lo que supuso un auténtico duelo nacional, con harakiris incluidos.

La gimnasta soviética Latynina elevó su botín de medallas olímpicas a 18.

El etíope Abebe Bikila se convirtió en el primer atleta que lograba dos triunfos consecutivos en el maratón olímpico, pese a que tan solo 40 días antes había sufrido una operación de apendicitis. Su tiempo, de 2 horas, 12 minutos y 11 segundos, le valió para establecer el nuevo récord mundial de la especialidad. El himno nacional de Etiopía no sonó en honor del triunfo de Bikila porque los organizadores no esperaban su victoria.

Otro hecho desgraciadamente destacable fue la agresión del boxeador español Vicente Loren el árbitro húngaro Gyorgy Sermer, después de que este le descalificara en el segundo asalto de un combate de la categoría de los pesos pluma. El puñetazo del español envió al árbitro a la lona.

MÉXICO 1968

Los Juegos de México, hasta ahora los únicos disputados en Latinoamérica, pasaron a la historia por el legendario récord mundial en salto de longitud del estadounidense Bob Beamon, que logró volar 8,90 metros. La marca tardó 23 años en ser batida.

Los juegos mexicanos empezaron empañados por los sangrientos incidentes ocurridos diez días antes de la inauguración en la Plaza de las Tres Culturas, en la que hubo cientos de muertos y heridos por las revueltas estudiantiles que habían comenzado meses atrás.

Participaron en los Juegos 5.516 deportistas de 112 países, que compitieron en 20 deportes. Por primera vez, los atletas fueron sometidos a controles antidopaje.

La altitud de la capital mexicana (2.240 metros) impidió grandes marcas en las pruebas de fondo, pero las de velocidad se vieron beneficiadas y hubo una lluvia de récords mundiales de atletismo (13) y de natación (4).

De todos ellos, el que hizo más historia fue el de Bob Beamon, con 8,90 metros en la prueba de longitud, que no fue batido hasta 1991 en los Campeonatos del Mundo de Tokio, donde el también norteamericano Mike Powell saltó 8,95 metros.

El también estadounidense Richard Fosbury superó los 2,24 metros en salto de altura con su nuevo estilo, después de batir de espaldas el listón.

Otros norteamericanos que se convirtieron en legendarios fueron Tommie Smith, vencedor de los 200 metros con 19.83, y John Carlos, bronce, que reivindicaron el Black Power sobre el podio al levantar el puño enfundado en un guante negro.

La gimnasta checoslovaca Vera Caslavska ganó cuatro oros y dos platas, en una simbólica victoria sobre las gimnastas soviéticas, cuyo país había invadido Checoslovaquia dos meses antes.

En el medallero por países, los deportistas de Estados Unidos fueron los grandes triunfadores con 107 medallas, de ellas 45 de oro, mientras que la Unión Soviética obtuvo 91 medallas, 29 de oro.

MÚNICH 1972

Los Juegos disputados en la ciudad germanofederal de Múnich fueron directamente golpeados por el terrorismo cuando el 5 de septiembre de 1972 ocho palestinos entraron en la Villa Olímpica y causaron la muerte de 17 personas, entre ellas nueve atletas israelíes.

Un grupo de terroristas del movimiento “Septiembre Negro” palestino irrumpió ese día de madrugada en la Villa, saltando la valla con ayuda de algunos atletas que pensaban que volvían de una escapada nocturna. Tras alcanzar las dependencias de Israel, mataron a dos miembros de este equipo y tomaron a otros nueve atletas como rehenes.

Los terroristas exigieron la liberación de más de 200 prisioneros palestinos, un avión para trasladarse a El Cairo y dos helicópteros para ir al aeropuerto, condiciones, que tras horas de negociaciones, fueron, en apariencia, admitidas.

Sin embargo, con el grupo armado palestino en un aeródromo militar cercano a Múnich, francotiradores de la policía germana dispararon y mataron a tres terroristas.

Como respuesta, los palestinos asesinaron a los nueve rehenes israelíes y se desencadenó una batalla que finalizó con la muerte de otros dos terroristas y un policía.

La competición se paralizó durante 34 horas y los sangrientos sucesos eclipsaron, lógicamente, el desarrollo de los Juegos, en los que participaron 7.134 atletas de 121 países, que compitieron en 22 deportes.

El bloque africano se opuso a la presencia de los deportistas de Rodesia, por la política segregacionista del régimen de Pretoria, y su ausencia se sumó a las de Sudáfrica y la República Popular China.

De los 1.109 atletas que recibieron alguna medalla, alguno tuvo que devolverlas, como el nadador estadounidense Rick Demont, vencedor en los 400 y que tomaba un medicamento con efedrina, vetado en la lista antidopaje del COI. También fue descalificado por dopaje el ciclista español Jaime Huélamo, bronce en carrera de fondo en ruta.

En el cómputo final, la Unión Soviética logró 99 medallas, 50 de ellas de oro; Estados Unidos, 93, 33 de oro, y la República Democrática Alemana 66, con 20 de oro.

La natación superó al atletismo en número de plusmarcas y la gran figura de los Juegos fue el nadador estadounidense Mark Spitz, que logró 7 medallas de oro.

Estados Unidos sufrió un revés en atletismo, la Unión Soviética consolidó su hegemonía, la República Democrática Alemana se convirtió en la gran potencia femenina, África confirmó su progreso y Finlandia revivió viejas glorias.

Hubo drama y polémica en baloncesto. Estados Unidos llegaba a la final sin haber perdido ninguno de los 62 partidos que había disputado en su historia olímpica. Sin embargo, esta racha se truncó ante los soviéticos, con una canasta de Serguei Belov en el último segundo, que no admitieron los norteamericanos, quienes renunciaron a su medalla de plata.

En el hockey sobre hierba los paquistaníes protestaron de la dureza de la RFA en la final, con la victoria germana por un gol a cero y airada reacción de los asiáticos, que pisotearon la medalla de plata en la ceremonia de entrega de premios, por lo que fueron sancionados a perpetuidad, inhabilitación que luego fue levantada.

MONTREAL 1976

Los XXI Juegos Olímpicos, que se disputaron en la ciudad canadiense de Montreal del 17 de julio al 1 de agosto de 1976, tuvieron en la pequeña gimnasta rumana de 14 años Nadia Comaneci a su gran heroína, con tres medallas de oro y la primera calificación olímpica perfecta, al lograr la máxima nota de 10 en las paralelas asimétricas.

Comaneci revolucionó el mundo del deporte con sus perfectos ejercicios y una gran plasticidad y cambió la concepción y ejecución de la gimnasia deportiva femenina.

La rumana ganó tres medallas de oro, en el concurso individual, en las paralelas asimétricas y en la barra de equilibrios, su aparato preferido y en el que obtuvo sus mejores actuaciones. Fue medalla de plata en el concurso general por equipos, y bronce en los ejercicios de suelo. En total obtuvo siete máximas calificaciones de 10.

En estos Juegos participaron 6.084 deportistas, de ellos 1.251 mujeres, de 92 países en 22 deportes.

Boicotearon los Juegos 22 países africanos, en protesta por la participación de Nueva Zelanda, cuyo equipo de rugby había jugado en la Sudáfrica del ‘apartheid’.

Los Juegos también padecieron problemas laborales que retrasaron la construcción de las instalaciones, hasta el punto de que el Estadio Olímpico no se llegó a terminar.

La Unión Soviética aumentó su ventaja sobre los Estados Unidos en el total de las medallas obtenidas, con 125 medallas (49 de oro) por 104 (34 de oro) de los norteamericanos.

El cubano Alberto Juantorena causó sensación al ser el primero que vencía en los 400 y 800 metros en unos mismos juegos. En ambas pruebas se trataba de la primera victoria olímpica de un atleta de habla no inglesa.

En el atletismo femenino dominó la República Democrática de Alemania, que ganó nueve de los catorce títulos en juego.

Los Estados Unidos mantuvieron su hegemonía en la categoría masculina de natación, pero en la femenina se impusieron las alemanas orientales y Kornelia Ender fue la gran figura con cuatro medallas de oro y una de plata.

El estadounidense Edwin Moses, que empezó a destacar en la prueba de los 400 metros vallas en 1975, ganó la carrera de Montreal con 47 segundos y 64 centésimas, tiempo que supuso un nuevo récord mundial. Tras el boicot estadounidense a los Juegos de Moscú’80, Moses volvió a ganar en esta prueba en Los Angeles’84 y doce años después de Montreal fue bronce en Seúl.

En baloncesto, los norteamericanos se tomaron la revancha de 1972 y se proclamaron campeones olímpicos al vencer en la final a Yugoslavia por 95-74, pero en la categoría femenina, que debutaba como olímpica, las soviéticas ganaron la medalla de oro y derrotaron en la final a las estadounidenses por 112-77.

MOSCÚ 1980

El boicot de gran parte de las potencias capitalistas, que justificaron su ausencia por la invasión soviética de Afganistán, marcó el desarrollo de los Juegos de Moscú, tras los que el español Juan Antonio Samaranch tomó el relevo del irlandés Lord Killanin al frente del Comite Olímpico Internacional (COI).

Treinta y siete países, con Estados Unidos a la cabeza, siguieron las recomendaciones del presidente estadounidense Jimmy Carter para aislar deportivamente a la URSS. Los más significados, la República Federal Alemana y Japón, que junto a los estadounidenses habían copado gran parte de los podios en juegos anteriores.

Gran Bretaña y Australia decidieron que sus deportistas podían acudir a Moscú a título personal y desfilando bajo pabellón olímpico, algo a lo que no accedió Carter con sus atletas, y amenazó con retirar el pasaporte a los norteamericanos que quisieran viajar a la Unión Soviética.

Finalmente participaron 5.179 deportistas de 80 países, el número más bajo de naciones desde 1956.

El nadador soviético Vladimir Salnikov fue el gran triunfador de aquella cita olímpica, al ser el primer hombre que bajaba de los 15 minutos en los 1.500 metros.

El soviético Viktor Markin venció en los 400 metros con un crono excepcional (44.60) y en los relevos 4 x 400 junto a Remigius Valiulis, Mikhail Linge y Nikolai Tschernetski. El etíope Mirtus Yfter ganó los 5.000 y 10.000 metros.

Hubo dos duelos memorables en la media distancia entre los británicos Steve Ovett y Sebastian Coe, con victoria del primero en los 800 m. y del segundo en los 1.500.

Las alemanas orientales y las soviéticas dominaron de forma casi absoluta en el atletismo femenino y tan sólo dos pruebas no fueron para ellas, el lanzamiento de jabalina y el salto de altura, pruebas en las que vencieron la cubana María Colon Rueñes y la italiana Sara Simeoni, respectivamente.

En gimnasia, el soviético Alexandr Ditiantin conquistó ocho medallas: tres de oro (en el concurso general individual, en el concurso general por equipos y anillas), cuatro de plata (paralelas, barra fija, salto y caballo con arcos) y una de bronce (suelo).

El boxeador cubano Teófilo Stevenson fue el primero en ganar tres veces seguidas la misma categoría, el superpesado.

En baloncesto, ausente la selección de EEUU, el campeón de Moscú fue Yugoslavia con un gran equipo en el que jugaban Andro Knego, Dragan Kicanovic, Zoran Slavnic, Kresimir Kosic, Drazen Dalipagic y Mirza Delibasic, que venció en la final a Italia por 86-77.

Los Juegos de Moscú tuvieron una organización modélica, unas instalaciones excelentes y un respetuoso público que asistió de forma multitudinaria a la mayoría de las pruebas, pero carecieron de la competitividad que habían tenido anteriores citas olímpicas.

LOS ANGELES 1984

En respuesta a la ausencia de parte de los estados occidentales en Moscú’80, la Unión Soviética y los países de su órbita, excepto Rumanía y Yugoslavia, boicotearon los Juegos de Los Angeles.

La República Democrática de Alemania, Cuba, Etiopía, Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria y la propia Unión Soviética, entre un total de 14 países, faltaron a la cita.

Con una organización prácticamente privada -el Estado solo aportó las fuerzas de seguridad y vigilancia-, se consiguieron unos 150 millones de dólares de ganancias.

Participaron en los Juegos 6.829 deportistas de 140 países, que compitieron en 22 deportes.

El dominio por países correspondió a los Estados Unidos de una forma abrumadora, pues los deportistas anfitriones lograron 83 medallas de oro, muy por delante de las 20 de Rumanía.

El estadounidense Carl Lewis hizo realidad su sueño de igualar las cuatro medallas conseguidas por su compatriota Jesse Owens en Berlín’36 -100, 200, relevos 4×100 y longitud-.

En los 1.500 metros volvió a imponerse el británico Sebastian Coe, por delante de su compatriota Steve Cram y del español José Manuel Abascal.

La selección española de baloncesto, gracias a una gran actuación de todo el equipo y en buena medida por la ausencia de la Union Soviética, consiguió alzarse con la medalla de plata tras perder en la final con EE.UU., que tuvo un equipo inaccesible con Michael Jordan, Patrick Ewin y Chris Mullin entre sus principales figuras.

En gimnasia la rumana Ecaterina Szabo, con tres oros, y el chino Li Ning, con dos, se llevaron todos los honores.

En natación se vivió un festival de victorias norteamericanas, pero no pudieron evitar que el germanofederal Michael Gross venciera en los 200 metros libre y en los 100 metros mariposa, ni que canadienses como Alex Baumann y Victor Davis se adjudicaran otras pruebas.

El también norteamericano Greg Louganis fue el vencedor en los saltos de trampolín y en los de palanca.