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Rumbo a Brasil2016; 27 Juegos, 27 historias (1/4)

En los 120 años transcurridos desde la primera edición de 1896; los Juegos Olímpicos han sobrevivido a contiendas, boicots, atentados, injerencias políticas, trampas y crisis.

EFE Miércoles 27 De Julio, 2016 · 07:27 am
Rumbo a Brasil2016; 27 Juegos, 27 historias (1/4)

Los Juegos de la XXXI Olimpiada que se disputarán este mes de agosto en Río de Janeiro serán en realidad los vigésimo octavos, debido a que las dos guerras mundiales impidieron que se celebrasen los de 1916 (VI Olimpiada), 1940 (XII) y 1944 (XII).

En los 120 años transcurridos desde la primera edición de 1896 hasta la que está a punto de comenzar en Brasil, los Juegos han sobrevivido a contiendas, boicots, atentados, injerencias políticas, trampas y crisis.

Se han consolidado como la primera fiesta de carácter universal, se han abierto a los profesionales de todos los deportes, han logrado la práctica paridad entre hombres y mujeres, han incorporado a los atletas discapacitados y han proporcionado a la humanidad imágenes inolvidables de solidaridad, superación y excelencia.

Cada participante tiene una historia. Cada uno de los Juegos, también.

ATENAS 1896

El 6 de abril de 1896 el francés Pierre de Fredy, barón de Coubertin, vio cumplido su sueño de asistir al renacimiento de los Juegos Olímpicos, idea que había propuesto por primera vez el día 25 de noviembre de 1892 en el aula magna de la Sorbona de París.

1.503 años después de que los Juegos de la Antigüedad fueran prohibidos, por motivos religiosos, por el emperador Teodosio, Atenas fue elegida primera ciudad sede de la era moderna. El magnate Georges Averoff donó un millón de dracmas para la construcción del Estadio Olímpico, que tenía dos rectas de 192 metros, la antigua medida olímpica de un estadio, y dos curvas cerradísimas.

Doscientos cuarenta y un atletas -la mayoría griegos- en representación de catorce países compitieron en los nueve deportes que se incluyeron en el programa: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, natación, tiro, halterofilia, lucha grecorromana y tenis.

El primer atleta que subió al podio fue el estadounidense James B. Connolly, que se impuso en triple salto con una marca de 13,71 metros. Con el tiempo, ganaría el premio Pulitzer como periodista.

El ganador de más medallas fue el alemán Carl Schuhmann, que ganó tres oros en gimnasia y uno en lucha; también participó en atletismo y halterofilia.

Pero la estrella de esa edición inaugural fue un griego, Spiridon Louis, vencedor de la prueba de maratón. Esta carrera se disputaba por primera vez en la historia, en memoria del soldado ateniense Filípides, que en el año 490 antes de Cristo corrió los 40 kms que separaban la llanura de Maratón de la ciudad de Atenas para informar de la victoria del caudillo Milciades sobre las tropas del rey de Persia, Darío I, antes de caer al suelo y morir.

Spiridon Louis cubrió la distancia en dos horas, 58 minutos y 50 segundos y recibió por su victoria, además de la medalla de plata y la corona de olivo con lo que en esos Juegos se premió a los campeones, unos viñedos en los que vivió hasta su muerte en 1940.

Estados Unidos ganó el medallero final de esta primera edición.

PARÍS 1900

Los II Juegos, en París, coincidieron con la Exposición Universal en la capital francesa, hecho que deslució sensiblemente la trascendencia de los mismos. Su denominación oficial fue “Concurso de ejercicios físicos y deportes de la Exposición” y muchos de los atletas nunca fueron conscientes de haber participado en unos Juegos Olímpicos.

Las pruebas se prolongaron durante cinco meses, de mayo a octubre. Los organizadores no sabían que había que premiar a los ganadores con una medalla y los galardones se entregaron dos años más tarde.

Intervinieron 997 atletas de 24 países en 19 deportes. La lucha y la halterofilia fueron excluidas del programa. Entre las nuevas disciplinas olímpicas, fútbol, hípica, waterpolo, tiro con arco, vela, remo, crícket, croquet, golf, polo, rugby y soga tira.

En fútbol compitieron clubes y no selecciones nacionales. Ganó el inglés Upton Park F.C., 4-0 en la final al francés UFSA.

Un hito de estos Juegos fue la primera participación femenina, aunque las 22 mujeres inscritas fueron relegadas al tenis y al golf, con victorias finales para la británica Charlotte Cooper y la estadounidense Margaret Abbott.

Francia se impuso en el medallero, algo lógico puesto que en muchas pruebas solo participaron franceses. Sin embargo, se considera al estadounidense Alvin Kraenzlein la estrella de los Juegos gracias a sus victorias en 60 m., 110 m. vallas, 200 m. vallas y salto de longitud.

ST LOUIS 1904

También estos Juegos coincidieron con la Feria Internacional de St Louis y, como los de París, quedaron ocultos por ella.

Fueron los primeros en los que se repartieron medallas oro, plata y bronce a los tres primeros. El boxeo, la lucha libre, el decatlón y las pesas fueron novedad en el programa, que incluía 18 disciplinas. La participación femenina quedó reducida al tiro con arco.

651 deportistas de 12 países compitieron en St Louis. De ellos la inmensa mayoría eran estadounidenses, país que dominó con margen el medallero. En atletismo ganó 23 de las 24 pruebas.

La exigua participación europea se debió en buena medida a la lejanía del continente americano y al elevado coste del viaje. Fueron más unos Juegos panamericanos que unos universales.

Entre las novedades, cabe destacar lo que se denominó “Anthropological Days”, dos jornadas en la que pigmeos africanos, indios sioux norteamericanos, moros filipinos, ainus de las Islas septentrionales japonesas, turcos, indios cocopas de México y representantes de otras muchas razas participaron en pruebas exclusivas para ellos.

En actuaciones más propias de un circo que de un acontecimiento deportivo, estos aborígenes lucharon con lanzas, treparon a los árboles o dispararon flechas.

El estadounidense George Poage, tercero en la final de los 400 metros vallas, se convirtió en el primer atleta negro que lograba una medalla en los Juegos Olímpicos.

Dos estadounidenses ganaron cuatro medallas de oro cada uno, Marcus Hurley en las pruebas atléticas del cuarto de la milla, tercio de milla, media milla y milla, y Anton Heida en gimnasia con triunfos en salto de caballo, caballo con arcos, barra fija y el concurso general en siete aparatos.

El estadounidense Fred Lortz protagonizó un gran escándalo en la prueba de maratón, ya que se retiró de la competición y fue conducido en un coche hacia la meta, pero el vehículo se estropeó antes de llegar al Estadio Olímpico y entró en el mismo a pie.

Los espectadores creyeron que era el vencedor y le aplaudieron ruidosamente. Lorz continuó el engaño y cruzó la meta ante los vítores de sus compatriotas. Poco después se presentó el verdadero vencedor, el inglés, nacionalizado estadounidense, Thomas Hicks y después de unos minutos de incertidumbre, los jueces deshicieron el entuerto.

LONDRES 1908

Los IV Juegos Olímpicos fueron los primeros que se llevaron a cabo con seriedad, buena organización y una alta participación.

A pesar de que se concibieron como parte de la Exposición Internacional Francobritánica, los organizadores les dieron el relieve suficiente para que brillasen con luz propia.

Se pasó a 2.008 deportistas de 22 países y a 14 deportes, divididos en deportes de verano y de otoño. Hubo otras disciplinas no oficiales, como patinaje y rugby, hasta un total de 21 modalidades.

Se eliminaron el tenis y la halterofilia, se incluyó el hockey sobre hierba y se recuperaron el tiro con armas de fuego y la vela, ausentes en 1904.

Con ocasión de estos Juegos el arzobispo de Pensilvania, Ethelbert Talbot, dijo la célebre frase de “lo importante no es ganar, sino participar”, que se atribuiría después erróneamente al Barón de Coubertin.

La gesta que ha pasado a la historia es la que protagonizó en la carrera de maratón el italiano Dorando Pietri. La carrera se disputó por primera vez en la actual distancia reglamentaria de 42,195 kms, para acomodarla al paso por delante del palco real.

Pietri entró en el estadio totalmente extenuado, hasta el punto que confundió la dirección. Rectificó y enfiló hacia la meta, pero cayó desplomado a falta de 70 m. Dos jueces le ayudaron a levantarse, pero cuando estaba a 20 m. volvió a caer. Otro juez y el escritor Sir Arthur Conan Doyle, que asistía como periodista, le sostuvieron para que cruzase la cinta.

El italiano fue descalificado y se proclamó vencedor al estadounidense John Hayes, que llegó 30 segundos después.

Gran Bretaña fue el país ganador, aunque Estados Unidos dominó el atletismo.

Entre las participantes ilustres, la británica Charlotte “Lottie” Dod, plata en tiro con arco y que en 1887, con 15 años, había ganado el primero de sus cinco títulos de Wimbledon; también venció en diversas competiciones de golf, hockey hierba, esquí, patinaje sobre hielo y crícket.

ESTOCOLMO 1912

Los Juegos de Estocolmo sentaron las bases de la configuración moderna de la competición, con innovaciones como la medición electrónica de las pruebas de atletismo y la entrega de medallas sobre podios.

Participaron 2.407 deportistas, de ellos 48 mujeres que compitieron solo en natación y tenis, en representación de 28 países (debutó Japón) y con un programa de 14 deportes.

En estos Juegos se produjo por primera vez un superávit con respecto al presupuesto de organización. Además, Suecia ganó en el medallero final.

Se eliminaron, con respecto a los juegos de Londres, la lucha libre, el hockey hierba, el tiro con arco y el boxeo, este último por la oposición del comité olímpico sueco a que se disputasen combates en su país. Por este motivo, el COI decidió limitar el poder de los comités organizadores en los sucesivos Juegos.

Las pruebas de atletismo se aumentaron a 30. Otra novedad fue la exclusión del ciclismo en pista.

Pero la mayor innovación de los juegos de Estocolmo fue la irrupción de las mujeres en el programa oficial, aunque antes ya habían competido en pruebas consideradas de exhibición.

En estos Juegos participaron dos deportistas a los que, por distintos motivos, los conflictos bélicos posteriores terminaron por “inmortalizar”: George Patton, quinto en pentatlón moderno y que con posterioridad, como general en jefe, condujo a las divisiones acorazadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial; y el francés Jean Bouin, plata en los 5.000 metros -en la primera prueba que precisó de fotografía para decidir el ganador-, que perdió la vida en el frente en la Primera Guerra Mundial.

Fueron también los Juegos de Jim Thorpe, ganador del pentatlón y del decatlón y que fue descalificado por profesional, al descubrirse que una vez había cobrado por jugar al béisbol. En 1982 el COI restituyó las medallas a su familia.

AMBERES 1920

Tras la interrupción obligada por la I Guerra Mundial, los Juegos de 1920 se disputaron en la ciudad belga de Amberes en reconocimiento a los daños sufridos por Bélgica durante la contienda.

El país organizador rechazó la participación de los que habían sido sus enemigos en la guerra y faltaron los deportistas de Alemania, Austria, Hungría, Turquía, Bulgaria, Polonia y la ya Unión Soviética surgida de la revolución bolchevique de 1917.

Finlandia, que antes de la Primera Guerra Mundial había sido Ducado de Rusia, envió a sus atletas y con extraordinario éxito, como el inigualable fondista Paavo Nurmi ganador de tres medallas de oro (10.000 m., 8.000 m. campo a través individual y por equipos) y una de plata (5.000 m.).

Nurmi ganó nueve medallas de oro en tres Juegos Olímpicos y estableció un total de 29 récords mundiales entre los 1.500 y los 20.000 metros.

Estados Unidos se impuso en el medallero pero fue el italiano Nello Nadi el deportista más laureado, pues ganó cinco medallas en esgrima, en florete individual, florete por equipos, espada por equipos, sable individual y sable por equipos.

Amberes supuso también la vuelta a los Juegos Olímpicos de la halterofilia y la disputa de pruebas ciclistas de pista y de carretera.

PARÍS 1924

Los segundos Juegos disputados en París destacaron por la presencia de dos grandes deportistas: el finlandés Paavo Nurmi, que cuatro años antes ya había obtenido tres victorias en Amberes y que en la capital francesa sumó cinco oros más en atletismo, y el estadounidense Johnny Weismuller, el “Tarzán” del cine, que conquistó tres oros en natación.

A pesar de la ausencia de Alemania, que adujo falta de seguridad por miedo a posibles represalias derivadas de la I Guerra Mundial, la amplia participación de países (44) confirmó la universalidad del olimpismo. Se inscribieron 3.088 deportistas en 17 disciplinas.

Argentina ganó la medalla de oro en polo y Uruguay fue campeón en fútbol, título que repetiría cuatro años después en Amsterdam.

Estados Unidos mantuvo en 1924 la supremacía olímpica en general, pero en el atletismo encontró la competencia de los británicos y finlandeses.

Nurmi, que ya había triunfado en 1920 en Amberes, ganó el mismo día las medallas de oro en los 1.500 (3:53.6) y en los 5.000, prueba en la que se desquitó de su segunda plaza en Amberes (14:31.2). También ganó en los 3.000 metros por equipos, junto con Vilho “Ville” Ritola y Elias Katz, así como en los 10.000 de campo a través individual y por equipos, con Ritola y Heikki Liimatainen.

Ritola consiguió el oro en los 10.000 individual (30:23.2), en 3.000 metros obstáculos (9:33.6), 3.000 por equipos, en los 10.000 campo a través por equipos y medalla de plata en los 10.000 de cross individual, por detrás de Nurmi.

En la natación hizo una sensacional aparición Johnny Weismuller, que además de ganar tres medallas de oro en los 100 y 400 metros libre y en los relevos 4 por 200 libre causó impresión por su estilo y depurada técnica.

El que después se convirtió en el célebre Tarzán del cine fue el primer nadador que bajó del minuto, 59 segundos exactamente, en el hectómetro libre.