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Recortes sociales detrás de la delincuencia juvenil: experto

“Vivimos sin valores y sin estructuras familiares sólidas”, porque “hay una violencia estructural que opera en detrimento del desarrollo óptimo de las juventudes”, declaró José Luis Cisneros, profesor de la UAM.

Rocío Méndez Viernes 5 De Mayo, 2017 · 10:02 am
Recortes sociales detrás de la delincuencia juvenil: experto
Foto: Archivo

La delincuencia juvenil es un problema social complejo que explica -entre otras razones- por la propagación del “consumismo” cómo línea de vida, la “acelerada reducción de oportunidades” y la “ausencia de perspectivas realistas para evitar o superar la pobreza”, explica José Luis Cisneros, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Cisneros resaltó que los actos delictivos cometidos por jóvenes registran un aumento en incidencia y en las formas “radicales” en las que se manifiestan.

Para el académico, agravan la situación “la incompetencia de los Estados y los sistemas políticos para responder a las necesidades de los habitantes, sobre todo de aquellos que pertenecen a estratos sociales marginados, además de la tendiente indiferencia y falta de acción ciudadana”.

Cisneros cuestionó el constante reclamo de que “vivimos sin valores y sin estructuras familiares sólidas”, porque “hay una violencia estructural que opera en detrimento del desarrollo óptimo de las juventudes”.

Si bien la exclusión no es condición suficiente para generar el fenómeno de la criminalidad, sí lo es el empobrecimiento, el cual es un factor característico en ámbitos en los que las diferencias se agudizan, destaca José Luis Cisneros, autor del capítulo “Violencia y Criminalidad Juvenil. Los nuevos rostros de la violencia”, incluido en la obra “Visiones Contemporáneas de la Violencia”.

Los “altos niveles delictivos han sido posibles debido a la falta de empleos suficientes y bien remunerados, a la desigualdad lacerante que ofende la dignidad, a la ausencia de modelos para atender los principales problemas nacionales, a una realidad que divide a la sociedad entre los que intentan continuar en el camino de la legitimidad y los que ven en la ilegalidad”.

En el caso del aumento de la violencia en los actos delictivos perpetrados por jóvenes, Cisneros resaltó la agresión “no es instintiva, se adquiere, se aprende y se siembra en los primeros años de vida y comienza a dar frutos durante la adolescencia”.

“Los menores que aprenden a socializar mediante el ejercicio de la violencia, son la fuerza que nutre a los grupos criminales, no sólo por la ventaja de su edad, que los hace acreedores a sanciones penales cortas, sino porque suelen mostrar un fuerte sentido de pertenencia y lealtad a los grupos delictivos que los cobijan”, resaltó Cisneros.

Estos jóvenes cumplen el rol de “atemorizar y ejercer un control territorial; son mano de obra barata que hace el trabajo que otros no se atreven; son leales y rudos, no cuestionan, sólo obedecen, además no sólo obtienen beneficios económicos, sino que adquieren una sensación de grandeza y respeto social basado en el miedo que infunden y la impunidad con la que operan”, asevera el especialista.

Cabe destacar que el Centro Binacional de Derechos Humanos de Tijuana, ha reiterado su preocupación por la cooptación por parte del crimen organizado de unos 75 mil adolescentes, quienes al comenzar actividades delictivas reducen a tres años su esperanza de vida.

Asimismo, en el informe “La violencia juvenil en México”, del Banco Mundial, se documenta un aumento en los delitos cometidos por jóvenes desde el 2008, cuando, en medio de la llamada guerra contra el narcotráfico, la muerte por homicidio superó con creces a los accidentes de tránsito como la primera causa de mortalidad juvenil (sobre todo varonil) pasando de 8 a 26 por cada 100 mil habitantes en tan sólo tres años.