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Realizan en Bellas Artes homenaje póstumo a Vicente Leñero

El escritor Adolfo Castañon, el poeta Eduardo Lizalde, la periodista Carmen Aristegui o la antropóloga Martha Lamas acudieron a despedir al escritor. 

Rocío Méndez Jueves 4 De Diciembre, 2014 · 15:56 pm
Realizan en Bellas Artes homenaje póstumo a Vicente Leñero
Foto TW @Conaculta

Audio: José Gil Olmos

Tras hora y media en que una urna con las cenizas del escritor, periodista y dramaturgo Vicente Leñero fueron expuestas en el Palacio de Bellas Artes para recibir un homenaje nacional, Luis de Tavira, como director teatral, tomó la palabra para hablar celebrar que el autor de obras como ‘Los Albañiles’, o ‘La Gota de Agua’, “nos hereda la victoria de una obra y una vida admirables, porque en Vicente Leñero, México tiene a un campeón de la libertad y de la verdad.”

Vicente Leñero muere en un momento aciago para México, advirtió el director teatral: “la conciencia de los mexicanos zozobra indignada y dolida ante el horror de la atrocidad que ha consumado la tragedia de Ayotzinapa. La conciencia de los mexicanos se levanta urgida de lucidez y de horizonte, y demanda una transformación radical que detenga la espiral desbocada de la barbarie. A todos nos atañe el desafío, ninguno puede desviar la mirada ni callar la voz,” dijo Luis de Tavira ante la familia del maestro Leñero, sus compañeros en la revista Proceso, escritores, periodistas, actores, gente de cine, funcionarios públicos como el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet y sobre todo, lectores.

“Al celebrar la vida de Vicente Leñero, en un momento así, es también la ocasión para valorar el testimonio de su compromiso. En 1994, cuando emergió el movimiento Zapatista y los indios de Chiapas nos desvelaron el rostro oculto de otro México y sacudieron nuestra conciencia, Vicente Leñero, desde el mirador de la casa del teatro, supo convocar a los hacedores del teatro: dramaturgos, directores, escenógrafos y actores, para lanzar el manifiesto del teatro clandestino, que proponía la creación de un teatro de urgencia, que expusiera la conflictiva del país en el momento mismo en que esta se manifiesta; un teatro que representara el acontecimiento de nuestro presente inmediato, desde la perspectiva de quienes lo padecen,” subrayó De Tavira.

De hecho, apuntó Luis de Tavira en su larga reflexión que, para Leñero, “descubrir la verdad, hallarla y exponerla, fue la pasión que tramó la congruencia de su obra, tantas veces honda, y otras luminosa y hasta regocijante, las más de las veces provocadora hasta el sacudimiento: la libertad, siempre fue el camino. Libertad como rigor, como expresión, como creación, la libertad fue el camino para encontrar la verdad y manifestarla; para enfrentar la censura, la violencia del autoritarismo, las mordazas y los embates de la corrupción. Vicente Leñero, el periodista que siempre fue, el que supo elevar el oficio a la altura del arte caminó siempre junto a los defensores de la libertad, leal siempre a la verdad.”

“Esta es la hora del silencio, donde sólo queda la fe… no hay fe mayor, más radical y más comprometida, que la fe en la palabra, aquí y ahora, ante la muerte del artista, ante el silencio de un escritor,” expresó De Tavira.

Entonces, el director teatro describió el “alto vuelo de palabras que fueron tramando la imagen de México en la admirable obra de Vicente Leñero… Esta vez la palabra ha de buscar en la ausencia y su congoja el sitio de la conversación; es la escena capaz de hacer volver las palabras al silencio de su morada. Esa herida, esta comunidad dolorida, ese consuelo, este duelo… Porque, como sucede en el drama, la palabra ante la muerte nunca es deliberada: sobreviene,” dijo De Tavira.

Luego entonces, se realizó la última guardia de honor de la tarde, antes de que su familia llevará al duelo íntimo la urna con las cenizas del maestro Leñero entre aplausos y porras de los presentes. Antes, varios cercanos o admiradores del maestro rindieron respeto ante sus restos y una larga trayectoria de creación y de verdad.

El escritor Adolfo Castañon, el poeta Eduardo Lizalde, la periodista Carmen Aristegui o la antropóloga Martha Lamas acudieron a despedir al escritor. “Vemos la partida de un hombre muy comprometido,de un hombre de letras, de una persona muy decente”, dijo Lamas.

Para un periodistas que da cobertura desde el frente de mayor riesgo como es la fuente de seguridad, para el semanario Proceso, José Gil Olmos, el periodismo que impulsaron Leñero, Julio Scherer, López Narváez, Miguel Ángel Granados Chapa “se separa de la ominosa presencia del gobierno y hacen lo que no habían hecho otros, un periodismo independiente del gobierno y del poder, un periodismo más crítico y analítico, más de profundidad, un periodismo no basado en la versión oficial sino dándole voz a otros grupos sociales. Lo hicieron después de 1976 y lo seguían haciendo; hasta hace un año Julio Scherer, Enrique Maza, Vicente Leñero iban a la revista y nosotros los veíamos como nuestros guías y nunca van a dejar de serlo porque, gracias a ellos, me parece que en las escuelas de periodismo se empezó a mostrar la otra forma de hacer la investigación periodística no basada ni en la declaración ni en el boletín, sino más bien en la investigación, en el análisis critico de la realidad y eso creo que es lo que ya no se va a borrar,” reveló.

“Vicente Leñero marcó un camino, el de la crítica constructiva a través del periodismo, el del talento narrativo al abordar los distintos temas de su sociedad, el del dramaturgo y periodista que supo llegar a la esencia de lo humano. Sumó a su talento literario sus preocupaciones sociales, fue una voz respetada y firme que aportó mucho a México y que aportó a ese horizonte cultural que ahora es nuestro patrimonio,” dijo por su parte Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y quien expresó el mensaje formal del gobierno federal, aunque la ceremonia luctuosa estuvo encabezada por el secretario de Educación Pública Emilio Chuayffet y la familia del maestro Leñero, que se llevó los restos del periodista, escritor y dramaturgo nacido en Guadalajara, Jalisco, en 1933 y falleciera el tres de diciembre de este 2014, en el barrio de San Pedro de Los Pinos en la Ciudad de México.