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México sigue siendo el séptimo productor de vehículos en el mundo: UNAM

Angelina Gutiérrez, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM consideró que la industria automotriz en México tiene relevancia fundamental en el mundo debido a la posición geográfica y los bajos costos de operación.

Rocío Méndez Viernes 13 De Enero, 2017 · 15:18 pm
México sigue siendo el séptimo productor de vehículos en el mundo: UNAM
Foto: Ilustración

La industria automotriz mexicana tiene una relevancia fundamental en el mundo por los incentivos del Estado apoyados en acuerdos bilaterales y multilaterales con 44 países, lo que ha facilitado a los fabricantes el acceso a la mitad del mercado automovilístico mundial libre de aranceles, destacó Angelina Gutiérrez, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.

“No creo que las empresas transnacionales estén dispuestas a cancelar sus inversiones y destruir la cadena de producción, distribución y comercialización, básicos para la globalización e integración de países en bloques regionales de industria y comercio”, opinó la investigadora.

La posición geográfica de México, los bajos costos laborales y de operación, además de su apertura y desregulación, lo convierten en el séptimo productor de vehículos en el orbe y primero en América Latina. Es el cuarto exportador de autos y el quinto fabricante de autopartes, abundó.

La Industria Automotriz (AMIA), apuntó que de enero a octubre de 2015, Estados Unidos fue la principal nación a la que México envió vehículos ligeros, con el 77% del total de las exportaciones; seguido por Canadá, con 9.1; y Alemania, con 2.9.

México es el primer proveedor externo de vehículos en el mercado estadounidense, con ventas por 75 mil millones de dólares. La inversión extranjera en el campo automotriz mexicano concentra 11 por ciento de toda la inversión extranjera directa (IED) que ha llegado al país desde 1999 hasta el tercer trimestre de 2016, apuntó.

La investigadora explicó que de cada centenar de dólares de inversión que ha llegado a nuestro territorio para esa rama industrial, 64 se destinan a fábricas de autopartes, 33% al ensamble de vehículos ligeros y sólo 3% a vehículos pesados.

De cerrarse la conformación de esta cadena internacional de producción vehicular desde México, estas ventajas se perderían, comentó.

La postura del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, cuya presión política ha obligado a cancelar algunas inversiones en el país, desbaratará estos bloques de cadenas de ensamble.

“No sé qué ocurrirá si Trump crea un arancel tan alto (37%) para permitir que los automóviles entren al mercado norteamericano”, subrayó.

Por su parte, Violeta Rodríguez del Villar, también del IIEc, apuntó que la cancelación de la planta de la compañía Ford en San Luis Potosí la coloca en una situación difícil: perder el acceso a su principal mercado y sacrificar su baja rentabilidad, pues resulta 40% más caro fabricar un vehículo en Estados Unidos que en México.

De hecho, esta disparidad en los costos de manufactura obligó a la firma a instalarse en territorios con mano de obra barata a fin de evitar la bancarrota, dijo la académica al analizar que la decisión se dio por la fuerte dependencia de la compañía hacia la Unión Americana, pues ahí se consumen dos quintas partes de sus automotores.

“Así se explica que no haya retirado del todo su inversión de nuestro país y que de los mil 600 millones de dólares que iba a desembolsar en SLP, destinara la mitad a expandir o incrementar el nivel de operaciones y ocupación de sus instalaciones en Sonora, Guanajuato, Chihuahua y Estado de México, pues para hacer frente a empresas tan competitivas como las chinas o japonesas debe producir a costos más bajos que los garantizados por la economía estadounidense”, subrayó.

Al día siguiente de que Ford hiciera pública su decisión de cancelar la construcción de su planta en territorio nacional, Donald Trump celebró la noticia pues amenazó con imponer aranceles de hasta 35% a toda compañía que deslocalice su producción y se lleve sus operaciones al exterior, acotó Rodríguez del Villar.

La propuesta de la empresa —como expusieron sus directivos— es manufacturar en EEUU automóviles eléctricos e híbridos, mientras que en México se ensamblarán vehículos más pequeños.

“Esta medida nos implica una afectación quizá no muy importante en términos brutos dado el tamaño de nuestra fuerza de trabajo, pero sí lo suficiente como para desestabilizar la economía, lo cual se aprecia en el efecto de esta decisión en la bolsa o en cómo ha desalentado la inversión externa de corto plazo, la más cuantiosa”, concluyó.