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Las drogas se entregan como pizzas en la puerta de tu casa: hijo de Pablo Escobar

“Lo que está sucediendo es que el Estado no está regularizando esas sustancias”, dijo el hijo de Pablo Escobar. 

Rocío Méndez Viernes 23 De Octubre, 2015 · 19:21 pm
Las drogas se entregan como pizzas en la puerta de tu casa: hijo de Pablo Escobar
Foto: Ilustración

Cuestionado por adolescentes mexicanos de colegios privados y sus maestros sobre la legalización del uso de enervantes, Sebastián Marroquín (nacido como Pablo Escobar en 1977), hijo del barón colombiano de la droga Pablo Escobar, aclaró que “las drogas tristemente ya están legalizadas, llegan a los domicilios de quién las solicite igual que llega la pizza. Hay algo que ya no está funcionando bien y es la prohibición como la conocemos”.

“Lo que está sucediendo es que el Estado no está regularizando esas sustancias”, (460 tipos de drogas ilícitas en los últimos 20 años cuando en los dominios de Escobar Gaviria solo se hablaba de heroína, cocaína o mariguana), y este sistema “le está haciendo más daño a quien decide consumirlas. Yo no digo que tengamos que legalizar absolutamente todo, pero sí creo que el mundo tendría que revisar esas políticas y darle un final a la guerra contra las drogas y pensar en declárale la paz a las drogas”.

Un paso de esta magnitud daría espacio a “herramientas mucho más eficaces, más positivas como la educación, el arte, la cultura, la familia y la información temprana desde nuestros colegios, que nos pueden ayudar a elegir con mayor sabiduría a lo largo de la vida. Es mucho más barato educar que salir a matar a los que están recorriendo el camino equivocado”, sentenció Marroquín ante unos 3 mil participantes del tercer foro juvenil “Convivencia Sin Violencia”.   

Otro muchacho preguntó si tendrá fin esta cadena de agravios por causa del narcotráfico, que afectó a Colombia y ahora se padece en México; Marroquín coincidió en que, en efecto, parece no tener fin porque “hay 244 millones de consumidores que existen en el mundo. Este es un mercado muy grande al que nadie esta dispuesto a renunciar”, aclaró.

“Lo que está sucediendo en México que es lo mismo que ha sucedido en Colombia no es culpa de los mexicanos ni de los colombianos, más allá que se vivan guerras fratricidas al interior de nuestros países”. A su entender, esta crisis se ha desatado por la prohibición, que incentiva “la división, el enfrentamiento, la violencia, el vaciamiento de valores humanos. 

Invito a todos a que revisemos esas políticas y pensemos en alternativas diferentes”.

“La educación, agregó, es un pilar fundamental contra las drogas que está descuidado en la región. En Nuevo Laredo tuve la oportunidad de preguntarle a mil 200 chicos de preparatoria si habían sido educados alguna vez sobre el tema de las drogas y todos respondieron que no. Esa es una gran falencia de nuestras sociedades y nuestros países porque con muy pocos esfuerzos como la educación, se pueden lograr cosas muy positivas, más allá de lo que se puede lograr a punta de pistolas y ametralladoras”.

A lo largo de la hora que platicó con los jóvenes, Marroquín fue implacable con una advertencia: “no repitan historias –la vivida por Pablo Escobar– es el lado más obscuro del delito. ¡Piensen!, la mariguana y la amapola “sigue siendo el sustento de millones de personas y es más rentable que la cebolla o la papa; a mi padre, la droga lo hizo millonario pero luego le quitó todo, primero la libertad y luego la vida”.

Marroquín dijo a los estudiantes que su padre, insistentemente le advertía que “el valiente, es aquel que no prueba la droga” –aunque hoy hay 460 sustancias ilícitas a disposición de los adictos.

La paz no es ninguna utopía, aseguró Marroquín al señalar que en ello ha coincidió con los hijos de Luis Carlos Galán y de Rodrigo Lara (muertos por orden de Escobar). Ellos también quieren la paz como yo y como todos los colombianos una Colombia en paz.

También apuntó que los “altos estudios” son una forma de lograr que los sueños se cumplan; la ambición –aclaró– no debe avasallar los derechos y libertades de los demás”.

A salto de mata toda su vida, sobre todo después de los siete años cuando murió Pablo Escobar, Marroquín comentó que “uno acumula odios y si no salen, uno termina enfermándose de violencia, a mí cuando me lanzan una ofensa yo ya estoy pensando en perdonar porque ya no quiero quedarme con el rencor guardado”, finalizó al cerrar el Foro Jóvenes 2015, Convivencia Sin Violencia”.