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El amor de AMLO por los pobres, que también mata

El gobierno de AMLO ha canalizado 300 mil millones de pesos a programas dedicados a dar analgésicos para la pobreza.

Redacción MVS Noticias Viernes 11 De Diciembre, 2020 · 13:36 pm
El amor de AMLO por los pobres, que también mata
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México / Presidencia
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Al cumplirse dos años de gobierno, el 1 de diciembre pasado Andrés Manuel López Obrador aprovechó al máximo la comodidad de no tener quien lo interpelara y tarareó su bolero de logros de la 4T y el “amor” por los pobres de México.

México arrastra décadas de injusticia, desigualdad, corrupción e impunidad, en el marco de una actitud social oscilante entre el reclamo y silencio, la rebelión y conformismo, destaca un texto de la periodista Anabel Hernández, publicado en el portal de noticias dw.com.

Luego de 70 años de hegemonía castrante del PRI, México es una nación cuya madurez ha quedado interrumpida.

Información relacionada: “¡Fuchi!, ¡Guácala!”, miles exigen renuncia de AMLO en 10 estados

La pobreza y la pobreza extrema son los rostros del sistema de desigualdad diseñado por los que concentran el poder económico y político.

A lo largo de las últimas 3 décadas se han creado diversos programas de subsidio a los pobres, pequeñas aspirinas para abatir la “neumonía” causada por las malas políticas públicas.

Pero no se han generado estrategias sólidas de mediano y largo plazo que haga autosuficiente a la población para que no dependa de las dádivas del gobierno, ni del crimen organizado.

Los pobres han sido rehenes del Ejecutivo de turno, clientela política inagotable y carne de cañón.

En 2018, el 41.9 por ciento de la población vivía en condiciones de pobreza, es decir 52.4 millones de personas. Y el 7,4 de la población en extrema pobreza, 21  millones de mexicanos según el Consejo Nacional Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Así encontró AMLO el país.

En 2020, AMLO ha canalizado 300 mil millones de pesos a programas dedicados a dar analgésicos para la pobreza, en vez de medicina que la cure.

Su programa emblema es el “Programa de pensión para el bienestar de las personas adultas mayores”, que paga una pensión generalizada a todas las personas mayores de 68 años, sin distingo de clase social y aunque sean pensionados de otras instituciones.

Son más de 8 millones de beneficiarios, los cuales aumentaron 57.8 por ciento en los dos años del gobierno. “Apoyo para el bienestar de las niñas y niños hijos de madres trabajadoras” incluyendo niños discapacitados; “Sembrando vida” (un programa pre-existente) de apoyo a personas de comunidades rurales dedicadas a la actividad agrícola y forestal”.

También “Jóvenes escribiendo el futuro”, que da apoyo económico a jóvenes que estén en segundo año de licenciatura para continuar sus estudios; “Jóvenes construyendo el futuro”, que da becas para jóvenes de entre 18 y 29 años de edad que no estudian, ni trabajan.

Al menos 4 de estos programas no están sujetos a reglas de operación, por lo que no se puede evaluar su eficacia ni el mecanismo para elegir a los beneficiarios.

Y ante el anuncio de que para 2021 piensa gastar 303 mil 982 millones, el Coneval se ha pronunciado por hacer un gasto más efectivo y estratégico.

Por un lado, AMLO quiere ser popular distribuyendo ese dinero público, que repito es solo un pequeño paliativo que se evapora de manera casi instantánea (así ha sido siempre),  pero no quiere sacrificar esa popularidad.

Las políticas de fiscales de un país son esenciales para captar recursos internos y financiar el desarrollo. México es uno de los peores del mundo en esta materia desde hace años, y no ha cambiado en los tiempos de la 4T.

De la lista de 36 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México tiene el peor índice de recaudación fiscal en relación al Producto Interno Bruto.

Es solo el 16,1 por ciento, cuando el promedio general de recaudación de los países de la OCDE es del 34.2 por ciento del PIB. El promedio en América Latina y el Caribe es del 22.8 por ciento y el de África es de 17.2 por ciento.

La manera más eficaz para recaudar impuestos y evitar la evasión fiscal es lograr que el trámite sea simple y rápido, y el aumento al Impuesto al Valor Agregado de manera estratégica y escalonada. Esto mismo ha propuesto la OCDE a AMLO, pero la última vez que el IVA fue modificado en 1995 tuvo como costo una gran impopularidad del entonces presidente Ernesto Zedillo.

Los números reales de la corrupción son muy distintos a la extinción de ésta que hay en la mente de AMLO. En este y otros rubros los ciudadanos viven en un país distinto al del presidente, como ocurría con sus antecesores.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental publicada en mayo 2020 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), órgano del gobierno de AMLO, la corrupción en México ha aumentado en todas sus formas.

En 2019 la tasa de población que fue víctima de corrupción al tener contacto con un servidor público fue de 15 mil 732 personas por cada 100 mil habitantes, 7.5 por ciento más que en 2017.

Y la tasa de actos de corrupción aumentó del 2017 al 2019 en 19.2 por ciento. Pasó de 25 mil 541 actos por cada cien mil habitantes, a 30 mil 456.

Con todo el contexto antes descrito llegó la pandemia del COVID-19 y el aniversario del segundo año de gobierno de la 4T, mostrando el rostro más doloroso de todas las deficiencias estructurales, demagogia y negacionismo.

Aún muy lejos de alguna transformación.

México es el cuarto país con más muertes por COVID-19 a nivel mundial, y al menos hasta el 6 de diciembre pasado, es el país donde más personas infectadas por el virus mueren, con una tasa del 9.9 por ciento 6.

Con la crisis económica generada por la pandemia en México ha crecido aún más la pobreza y la distancia entre pobres y ricos. No es un fenómeno exclusivo de México, pero AMLO afirma que tiene todo bajo control y que no hay crisis, faltando a la verdad.

En este tiempo del virus aumentó el porcentaje de personas que perciben ingresos por su trabajo menores al costo de los productos  básicos. Pasó del 38 por ciento al 44.5 por ciento en septiembre de 2020.

Asimismo ha habido una disminución anual en el ingreso laboral real del 6.7 por ciento, mientras que han aumentado el precio de los productos de la canasta básica y el desempleo.