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Diputada del PES respalda marcha por el matrimonio y la familia

Norma Edith Martínez, diputada de PES, lamentó que las organizaciones a favor de los matrimonios igualitarios hayan decidido manifestarse en la capital del país.

Angélica Melín Viernes 23 De Septiembre, 2016 · 19:55 pm
Diputada del PES respalda marcha por el matrimonio y la familia
Foto: Ilustración

La fracción parlamentaria del Partido Encuentro Social (PES) en la Cámara de Diputados expresó su respaldo a la “Marcha Nacional por los Niños, el Matrimonio y la Familia”, convocada por la coalición “Frente Nacional por la Familia” y que se llevará a cabo este sábado 24 de septiembre en la Ciudad de México.

La diputada Norma Edith Martínez, integrante de la comisión de Atención a Grupos Vulnerables y secretaria de la Comisión de Derechos de la Niñez en San Lázaro, dijo que esa movilización es una “buena noticia”, porque los ciudadanos deben expresar su postura si no están de acuerdo con las decisiones gubernamentales.

Remarcó que luego de asistir a una manifestación similar que se llevó a cabo en Jalisco el pasado 10 de septiembre, pudo constatar que se llevó a cabo con “fe, paz y alegría” por lo que esos ejercicios son benéficos y  alientan la participación ciudadana en asuntos públicos.

“Y doy fe de la paz, de la tranquilidad e inclusive la alegría de la gente que participó. Ese tipo de manifestaciones son muy benéficas para el país, porque despiertan a una ciudadanía que se involucra en lo público, la ciudadanía debe estar involucrada en lo público, la ciudadanía debe de vigilar todas las decisiones que se toman en el Estado y deben manifestar si están o no están de acuerdo. En ese sentido, es una buena noticia”, recalcó.

Catalogó como “doloroso” que haya una confrontación entre quienes están a favor y en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo, no obstante, salió en defensa del derecho de los líderes religiosos a expresar libremente su opinión sobre ese tipo de temas, lo anterior, tras subrayar que la ley solo les impide intervenir en política, pero nadie les puede prohibir decir lo que piensan. 

De igual modo, lamentó que las organizaciones a favor de los matrimonios igualitarios hayan decidido manifestarse en la capital del país, el mismo día y a la misma hora que se llevará a cabo la marcha a favor de la familia y el matrimonio.

Lo anterior, tras recordar que la cita para los católicos y cristianos a quienes se recomendó ir vestidos de blanco, es a las 12 del día de este sábado 24 de septiembre, en el Auditorio Nacional, para enfilarse hacia el Ángel de la Independencia, sobre el Paseo de la Reforma.

Al calificar como “indebida” esa determinación, también criticó que el gobierno de la Ciudad de México no haga nada por impedir que los manifestantes a favor y en contra se encuentren en las calles, cuando quienes defienden la familia pidieron permisos e hicieron un sinnúmero de gestiones para marchar este sábado.

Pese a ello, dijo estar segura de que no habrá confrontación por parte de los defensores de las familias tradicionales. “Quien espere ver sangre, tendrá que esperar otro momento, otra manifestación”, apuntó.

Asimismo, la congresista replicó el discurso de que hay presiones de organismos internacionales para “imponer” una agenda de género violatoria de la soberanía de las naciones en América Latina y que a en contra de los matrimonios entre un hombre y una mujer, la familia y la protección de la niñez.

Martínez Guzmán se declaró respetuosa de todo tipo de manifestaciones, siempre y cuando se lleven a cabo en orden y no vulneren los derechos de terceros; no obstante, insistió en que entes externos, como la Organización de Estados Americanos, están sobrepasando sus límites al intervenir en asuntos de políticas públicas de las naciones latinoamericanas.

Refrendó que para su partido es importante promover tres elementos: el matrimonio, la familia y la vida, en el entendido que el matrimonio solo se conforma entre un hombre y una mujer; que los padres de familia tienen derecho a definir el tipo de educación a la que acceden sus hijos; y que el Estado debe proteger la vida desde la fecundación y hasta la muerte natural.

Fue enfática al señalar que no solo en México, sino en América Latina, existe una ola de ataques contra dichas posiciones, por parte de grupos y organizaciones que pretenden introducir ideologías de género en los sistemas educativos, políticos, culturales y sociales.

En coincidencia con la postura de organizaciones religiosas de tipo cristiano y católico que convocan a la movilización de este sábado, cuyo fin es oponerse a los llamados “matrimonios igualitarios”, la congresista advirtió sobre el riesgo de imposición de ideologías de género.

Señaló que desde la Organización de Estados Americanos (OEA) se está ejerciendo presión en países con poblaciones predominantemente católicas, como la mexicana, para promover los temas de género, lo que a su consideración configura una violación a la soberanía nacional.

Conforme al criterio del PES, la legisladora sumó a los organismos internacionales que intentan vulnerar la soberanía nacional a ONU Mujeres, obligada a respetar las normas  de los países en que tiene representación, pero está “empujando” fuertemente los asuntos de género y ha condenado a quienes rechazan el matrimonio igualitario y la interrupción legal del embarazo, entre otros derechos reconocidos a nivel local y nacional.

Martínez Guzmán dijo que ante “ataques comunes” de instancias internacionales y nacionales en pro de la agenda de género, las organizaciones y fuerzas que opinan lo contrario se han visto obligadas a desarrollar una estrategia “regional”. 

Como ejemplo del intervencionismo referido, relató que intentó promover un punto de acuerdo para que el Congreso de la Unión se pronunciara contra la injerencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la legislación de Panamá, cuyo Congreso abrió la discusión sobre la reproducción asistida.

Como respuesta, narró, la mayoría en San Lázaro le indicó que el Poder Legislativo no puede involucrarse en temas de política interna en otros países, pero aseveró que desde su particular punto de vista, México debería fijar una posición, ya que la CIDH es la que ejerce un “intervencionismo” condenable.