diciembre 04, 2021
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Casi la mitad de especies vegetales en México están en peligro de extinción: UNAM

Las especies críticamente amenazadas del país están consignadas en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059 de la Semarnat y las candidatas a sumarse al listado aumentan cada día. 

Rocío Méndez
Casi la mitad de especies vegetales en México están en peligro de extinción: UNAM
Foto archivo

Las cerca de 30 mil especies de plantas mexicanas hacen que el país ocupe el quinto lugar mundial en megadiversidad; sin embargo, el 46 por ciento de éstas se encuentra —en mayor o menor grado— en peligro de extinción. “Esta situación refleja una indolencia generalizada que nos lleva a minimizar la importancia de otros organismos y a explotarlos irreflexivamente —como si estuviéramos ante una veta inagotable—, sin atender las consideraciones de los expertos en la materia ni buscar la armonía con el ambiente, pero sí con el afán de obtener beneficios económicos a toda costa”, advirtió el responsable del Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales (LCTV) del Jardín Botánico (JB) de la UNAM, Víctor Manuel Chávez Ávila.

El investigador del Instituto de Biología (IB) fue enfático al señalar que “la situación es alarmante, pero en este escenario de devastación, con cerca de mil especies vegetales extinguidas al año (en promedio tres al día) las técnicas biotecnológicas in vitro han demostrado su utilidad para micropropagar y conservar especies amenazadas”.

El profesor Chávez Ávila se ha dedicado a la investigación de especies mexicanas en peligro de extinción, a partir de la cual ha logrado —junto con Richard E. Litz, de la Universidad de Florida— que el LCTV sea, hasta ahora, el único sitio en el mundo que ha logrado generar embriones somáticos (por proceder de estructuras del cuerpo de las plantas) de cícadas a partir de hojas de individuos adultos.

“Hoy mantenemos in vitro más de 90 distintas especies mexicanas en peligro de extinción, como estrategia para conservarlas. Lo conseguido es producto de una labor ininterrumpida y de cooperación con la bióloga Bárbara Estrada y el esfuerzo de decenas de estudiantes —de licenciatura a doctorado, aunque hemos tenido a niños de primaria— que han pasado por este espacio que, con el tiempo, ha mostrado ser un verdadero semillero de vocaciones”.

En este marco, “hace poco Andrew Vovides, investigador del Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero, de Xalapa, Veracruz, encontró lo improbable: un ejemplar femenino silvestre nacido en la naturaleza. Esto parecía asegurar su preservación, pero justo cuando comenzaba a producir semillas alguien la sustrajo y así, de la forma más absurda, en breve una forma de vida se extinguirá para siempre”, refirió.

Por cada especie vegetal perdida se estima que de 10 a 30 organismos asociados (flora y fauna) desaparecen. El riesgo de seguir con esta inercia es que, inadvertidamente, podríamos eliminar una pieza clave  del andamiaje de la vida en el planeta y provocar que todo aquello de lo que dependemos para subsistir de golpe se venga abajo.

Las especies críticamente amenazadas del país están consignadas en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059 de la Semarnat y las candidatas a sumarse al listado aumentan cada día. “Lo ideal sería dejar de inscribir más nombres en ese inventario no sólo porque ello es testimonio de una biodiversidad cada vez más mermada, sino porque ese listado ha comenzado a convertirse en una guía para los coleccionistas ilegales nacionales y extranjeros”.

Mientras más raro un espécimen, más se paga por él, y detrás de este tráfico ilegal se esconde la necesidad de la gente. Por ello, nos hemos habituado a ver que en mercados de todo país (en el DF tenemos los de Xochimilco o Jamaica) se oferten plantas producto del saqueo como orquídeas en flor, sin tener conciencia de que son organismos que demoraron 10 años en llegar a ese estado.

“La gente suele entusiasmarse al escuchar casos exitosos de custodia y reproducción de animales amenazados, como pandas o lobos mexicanos, pero si logramos algo similar con una planta a pocos les importa. Éste es un doble criterio difícil de entender, en particular porque las especies vegetales son la base de todo ecosistema; estoy convencido de que si logramos que las personas comprendan esto, muchas cosas cambiarían”, aseveró.

Hace un año, en el Jardín Botánico entró en actividad el Centro de Adopción de Plantas Mexicanas en Peligro de Extinción. Las propagamos como producto de las investigaciones de nuestros jóvenes estudiantes y los visitantes pueden adoptarlas con una cuota de recuperación de gastos, bajo el compromiso de cuidarlas y reportar su desarrollo. “Entre muchos podremos evitar su extinción total,” detalla la UNAM en un comunicado.