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VERDADERO: Vacuna contra gripe no interviene en repunte de muertes por COVID

El coronavirus no se empezó a contagiar ni se ha propagado a partir de vacunas contra la gripe.

Redacción Lunes 28 De Septiembre, 2020 · 13:55 pm
VERDADERO: Vacuna contra gripe no interviene en repunte de muertes por COVID
Denuncian ahora el robo de vacunas contra influenza - ilustrativa
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Ninguna vacuna provoca la muerte y, por tanto, menos aún lleva asociada una tasa de mortalidad del 33%, como asegura un mensaje muy difundido en redes sociales, que anima a no vacunarse contra la COVID-19 porque la tasa de mortalidad de esta enfermedad es muy inferior.

Circula en Facebook, tanto en España como en América Latina, una imagen con el siguiente texto: “¿Se pondría usted una vacuna con una tasa de mortalidad del 33 % para sentirse a salvo de un virus con una tasa de mortalidad del 0,6 %?”.

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Aún no hay vacunas disponibles para prevenir la COVID-19, pero ninguna de las existentes en el mundo contra todo tipo de enfermedades provoca la muerte de los vacunados. Y los estrictos procesos de control y supervisión que debe superar cualquiera de ellas impide su uso salvo que los efectos secundarios sean mínimos.

El coordinador del Área de Vacunas de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), José Tuells, consultado por EFE, explica que no existe tasa de mortalidad en las vacunas y destaca además que, para su fabricación, se someten a muchas medidas de control con exigentes procedimientos de seguridad.

Eso sí, producen efectos adversos, que varían en función de la vacuna y el paciente al que se le administran, si bien esos efectos “no son tantos” y la inmensa mayoría “son leves”, según indica Tuells, que dirige la cátedra Balmis de Vacunología en la Universidad de Alicante.

“Las vacunas son los productos farmacológicos más seguros que existen, no hay un producto con menos efectos secundarios que una vacuna”, subraya por su parte el doctor Jesús Molina Cabrillana, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene.

Además, antes de que una vacuna pueda salir al mercado, debe someterse a un gran número de pruebas y controles sanitarios, en primer lugar para garantizar que no produzca efectos adversos inadmisibles.

La elaboración de una vacuna tiene que someterse a la supervisión de organismos nacionales e internacionales y superar controles exigentes en las tres fases de su desarrollo: Seguridad y efectos biológicos (fase I), Eficacia y dosis adecuada (fase II) y Eficacia y seguridad para las condiciones de uso habituales (fase III). En esta última etapa, se somete a prueba en amplios grupos de población.

Este es el proceso que deben superar las más de 30 vacunas contra la COVID-19 que se están probando en humanos, de las que nueve ya se encuentran en las fases finales, según el registro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se lee en el sitio de EFE Verifica.

El Covid-19 no se ha propagado a partir de vacunas de gripe contaminadas

El coronavirus no se empezó a contagiar ni se ha propagado a partir de vacunas contra la gripe “contaminadas”, como aseguraban este verano mensajes difundidos por WhatsApp, Facebook y Twitter que carecen de base científica.

Algunos de ellos aseguran que “las vacunas son las que causan las muertes” y “murieron tantas personas” porque la mayoría de los afectados por coronavirus se habían vacunado de gripe.

Especialmente viral ha sido un audio compartido por WhatsApp y replicado en YouTube y redes sociales en el que una mujer afirma que la COVID-19 no llegó de China en febrero, sino que fue inyectada con las vacunas de la gripe el pasado octubre y quedó latente durante meses en el sistema nervioso de los afectados hasta que afloró cuando sus organismos acumularon un nivel elevado de carga viral.

Según su argumentación, el coronavirus, que pudo contaminar “un 5 %” de las vacunas de la gripe inyectadas y “tiene inserciones de otros tipo de virus” como el del VIH, el SARS o el herpes, era “superagresivo” en marzo porque la carga viral acumulada desde octubre provocó “cuadros de colapso brutales”, pero, una vez que se ha transmitido “de manera natural” de persona a persona, presenta “síntomas débiles”.

Pero ninguna de esas afirmaciones tiene base científica: el SARS-CoV-2 no tiene relación con el virus de la gripe, el de herpes o el VIH; el periodo de incubación de los primeros casos de coronavirus no coincide con la preparación de las vacunaciones contra la gripe; y haberse vacunado ni previene ni aumenta el riesgo de COVID-19, según expertos consultados por EFE.

“Las vacunas de la gripe son muy seguras y siguen estrictos controles de calidad y supervisión por las agencias de medicamento europea y española; no existe la más mínima sospecha seria que las relacione con la COVID“, afirma, en declaraciones a EFE, Jesús Castilla, miembro del Grupo de Trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).