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Último caballo de batalla de la junta militar de Tailandia, el budismo

El enfrentamiento entre los seguidores del monje y las autoridades militares ha provocado una situación atípica en un país con más de 39.000 templos y 256.000 monjes budistas, lo que refleja el estatus de la religión como uno de los pilares de la nación.

EFE Jueves 10 De Marzo, 2016 · 12:27 pm
Último caballo de batalla de la junta militar de Tailandia, el budismo
Foto: Ilustración

Tras tratar de ganarse el afecto del pueblo y acallar a los disidentes desde la asonada de 2014, la junta militar de Tailandia ha encontrado un nuevo caballo debatalla en la elección del jefe del monacato budista.

El Gobierno militar ha paralizado la ratificación del nonagenario monje Ratchamangalacharn, también llamado Somdet Chuang, elegido patriarca supremo el pasado enero por el Consejo Supremo de la Sangha, como se conoce a la comunidad de monjes budistas.

Las autoridades alegan que no pueden confirmar su nombramiento debido a una denuncia contra él por recibir como donación un Mercedes-Benz clásico introducido presuntamente de forma ilegal en Tailandia.

El patriarca en funciones, además, es criticado por algunos de sus detractores por sus supuestos lazos con el ex primer ministro exiliado Thaksin Shinawatra, el enemigo “número uno” de lajunta militar y de la mayoría de la élite cercana a la monarquía.

El enfrentamiento entre los seguidores del monje y las autoridades militares ha provocado una situación atípica en un país con más de 39.000 templos y 256.000 monjes budistas, lo que refleja el estatus de la religión como uno de los pilares de la nación.

En las últimas semanas, los tailandeses han amanecido con insólitas portadas de diario que igual mostraban la foto de un monje escoltado por policías o de bonzos forcejeando con soldados en una protesta para defender la inocencia de Somdet Chuang.

El monje Buddha Issara, simpatizante declarado de la junta militar, afirma orgulloso haber sido quien envió la queja a la Comisión Nacional Anticorrupción para oponerse a la ratificación de Somdet Chuang como patriarca supremo.

“Somdet Chuang tiene una colección de coches de lujo, uno de ellos fue importado ilegalmente. Es un coche clásico, un Merdedes-Benz; no pagó impuestos y está registrado bajo el nombre de Somdet Chuang”, explica a Efe Buddha Issara, de 60 años.

El vehículo, un Mercedes-Benz 300 “Adenauer” de 1951, se encuentra actualmente en dependencias del Departamento de Investigación Especial de la Policía, encargado de la investigación del caso.

Si el patriarca electo es declarado culpable de evasión fiscal a causa del vehículo, no sólo perderá el puesto sino que será expulsado del monacato.

Buddha Issara no oculta su animadversión hacia la mayoría del monacato, al que considera corrupto, y hacia Somdet Chuang, al que también critica por su cercanía con Dhammakaya, una fundación conocida por su inmensa pagoda con forma de ovni en la provincia de Pathum Thani, al norte de Bangkok.

“Como todos los tailandeses saben, Dhammakaya es la base de votos y poder de Thaksin”, asevera el monje en una entrevista en un pequeño templo al norte de Bangkok.

Buddha Issara se hizo popular en Tailandia durante las manifestaciones contra la ex primera ministra Yingluck Shinawatra, hermana de Thaksin e inhabilitada por un tribunal unos días antes de la asonada de mayo de 2014.

En declaraciones a Efe, Paramai Dhanissaro, un monje de Dhammakaya, defiende por el contrario la inocencia de Somdet Chuang y niega que la fundación tenga lazos con Thaksin o con cualquier otro político.

“Todos los monjes del consejo de la sangha expresaron su consenso con el proceso de elección, Somdet Chuang es un monje muy respetado”, asegura Parami, de 39 años.

El religioso puntualiza que el patriarca en funciones no era consciente de la procedencia ilegal del Mercedes-Benz investigado y, por tanto, no cree que pueda ser hallado culpable de nada.

Según el profesor Danai Preechapermprasit, de la Universidad de Thammasat, la polémica refleja la profunda división que padece Tailandia entre los seguidores de Thaksin y la élite conservadora que apoya a la junta militar.

“Thaksin no es la raíz de este problema (el enfrentamiento entre la sangha y la junta militar), sino que el problema está siendo utilizado contra él”, explica Danai.

Thaksin, un excoronel de la Policía que se ganó los apoyos de gran parte de las clases bajas y rurales con políticas populares, fue depuesto en un golpe militar hace diez años después de ser acusado de corrupción.