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La Capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta, las sedes del cónclave

La capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta serán las dos sedes del cónclave, que seguirá teniendo como lugar de las votaciones la inigualable capilla en la que Miguel Ángel pintó el Juicio Universal.

EFE Lunes 11 De Marzo, 2013 · 07:02 am
La Capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta, las sedes del cónclave

La capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta serán las dos sedes del cónclave, que seguirá teniendo como lugar de las votaciones la inigualable capilla en la que Miguel Ángel pintó el Juicio Universal.

Situada en el pequeño estado vaticano, la capilla Sixtina mide 40,23 metros de largo por 13,41 metros de ancho y corresponde a la que fue antigua Capilla Palatina del palacio Pontificio, presumiblemente erigida en 1368.

La decoración se hizo en cuatro periodos. Al primero, bajo el pontificado de Sixto IV, corresponden los cortinajes simulados y los frescos de Botticelli, Signorile, etc, pintados entre 1481 y 1482.

La segunda es del pontificado de Julio II (1503-1513), quien encargó a Miguel Ángel nuevos frescos.

El artista creó, para la bóveda, la historia de la Creación en cinco escenas y la vida de Noé en tres. También pintó a los profetas, las sibilas y otros episodios bíblicos.

La tercera corresponde al pontificado de Clemente VII (1523-1534) y al de Pablo II. El genial Miguel Ángel también pintó la pared frontal donde se encuentra el altar mayor, sobre la que creó el insuperable “Juicio Final”.

La última fase fue durante los papados de Pío V (1566-1572) y Gregorio XIII (1572-1585), cuando se pintaron los frescos de la pared de entrada, “La disputa sobre el cuerpo de Moisés” y la “Resurrección de Cristo”, que quedó dañada tras el desplome de la puerta en 1522.

El primer cónclave celebrado en la Sixtina fue en agosto de 1494 y salió elegido papa el español Rodrigo Borgia, que tomó como nombre Alejandro VI.

La última vez que un cónclave se celebró en otro lugar distinto a la Sixtina fue en 1800, cuando debido a las invasiones napoleónicas se trasladó a Venecia (noreste de Italia).

Desde entonces se han celebrado de forma ininterrumpida en la Sixtina catorce cónclaves, cinco de ellos en el siglo XIX, ocho en el XX y uno en el XXI, cuando en abril de 2005 fue elegido papa Benedicto XVI.

En la Sixtina todo está ya preparado para a partir de mañana acoger el segundo cónclave del siglo XXI. Ya han sido colocadas doce mesas de madera cubiertas con paños de color beige y granate, donde los cardenales escribirán las papeletas con el voto.

También han sido colocadas 115 sillas de madera de cerezo, cada una con el nombre grabado del cardenal que la ocupará.

En medio de la capilla y bajo la famosa “Creación”, de Miguel Angel, ha sido colocada una mesa con un atril, sobre el que se ha colocado el Evangelio.

Delante del altar mayor y del “Juicio Final” de Miguel Ángel ha sido colocada la mesa con las urnas donde depositarán los votos.

También ha sido colocada la estufa donde se quemarán las papeletas y otra estufa auxiliar que ayudará a que salga con fuerza el humo, que si es blanco significará que hay nuevo papa y si es negro que aún no hay sucesor de Benedicto XVI.

Los cardenales se alojarán en la residencia de Santa Marta (“Domus Sanctae Marthae”), en el interior del Vaticano, un edificio moderno, de cinco plantas, 106 suites, 22 habitaciones individuales, un apartamento y numerosos salones, que hará la vida más cómoda a los purpurados, sobre todo a los más ancianos.

Aunque de presencia austera, los suelos son de mármol, las puertas de maderas nobles y las camas, mesas y sillones son bellos muebles de época. Las paredes están decoradas con cuadros que representan, entre otros, a Cristo, la Virgen y san Pedro, y hay varias estatuas de Juan Pablo II.

Dispone de una luminosa capilla presidida por un crucifijo de madera tallada y de un amplio comedor, con mesas para siete comensales, que será otro de los lugares donde los cardenales intercambiarán opiniones.

Como establece la normativa vaticana, durante el Cónclave el aislamiento de los electores será total y deberán abstenerse de correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios con personas ajenas al cónclave.

Por ello, durante estos días desaparecerán de Santa Marta las televisiones, teléfonos, radios y cualquier otro medio que pueda violar lo estipulado por Juan Pablo II en la Constitución Apostólica “Universi Dominici Gregis”, sobre la Sede Apostólica y la elección del nuevo pontífice.

Con la apertura de Santa Marta, los cardenales ya no están “encerrados”, como fue habitual hasta el cónclave que eligió a Juan Pablo II, en las monumentales habitaciones cercanas a la capilla Sixtina.

En aquellos cónclaves se instalaban habitaciones separadas por mamparas, sin duchas y con las ventanas selladas, lo que era un tormento para los purpurados más ancianos.

Los cardenales sólo disponían en sus habitaciones de los clásicos orinales, que a la mañana siguiente sus secretarios vaciaban en los escasos aseos comunes (uno para cada diez).

Los 115 cardenales electores serán trasladados todos los días que dure el cónclave desde Santa Marta hasta la Sixtina para el voto.

Última reunión de cardenales antes de cónclave para elegir papa

Los cardenales se reunieron este lunes por última vez antes de aislarse el martes en la Capilla Sixtina para empezar el cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI, en medio de rumores y pronósticos sobre quién será el próximo papa.

En esta última “congregación general”, los purpurados abordaron el delicado tema de las finanzas del Vaticano, indicó el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.

El camarlengo Tarcisio Bertone (encargado de dirigir la iglesia hasta la elección del nuevo papa) presentó un “breve informe” sobre el banco del Vaticano -el Instituto para las Obras de Religión, IOR- y sobre su integración en el sistema internacional Moneyval de lucha contra el blanqueo de dinero, explicó el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.

El IOR, con un patrimonio estimado de 5.000 millones de euros, se comprometió a cumplir las normas europeas de lucha contra el blanqueo, aunque sin obtener hasta ahora el visto bueno de la comisión europea de supervisión.

Pero esas cuestiones no representarán “el criterio principal para elegir al papa”, puntualizó Lombardi.

De hecho, el pontífice que surja del cónclave asumirá las riendas de una iglesia con problemas acuciantes como la secularización creciente de Occidente y los escándalos de corrupción o de encubrimiento de abusos sexuales a menores.

Aunque no hay favoritos claros, algunos nombres cobraron fuerza en las últimas horas para ocupar el trono de Pedro, entre ellos el del cardenal brasileño Odilo Scherer, de 63 años, que el domingo celebró una misa muy mediática en la pequeña iglesia romana de San Andrés del Quirinal.

También están en boca de vaticanistas y expertos los nombres del italiano Angelo Scola, arzobispo de Milán, de 72 años, el del estadounidense Timothy Dollan, arzobispo de Nueva York, o el canadiense Marc Ouellet, exarzobispo de Quebec, de 67 años, un gran conocedor de América Latina.

Sea quien sea el elegido, deberá ser a la vez un administrador, un políglota, un hombre carismático y un pastor, capaz además de responder a las acusaciones de corrupción de la curia (el gobierno de la iglesia) tras el escándalo “Vatileaks” de filtración de papeles secretos.

Además, por primera vez en la historia moderna, deberá convivir con un “Papa emérito” tras la histórica renuncia de Benedicto XVI “por falta de fuerzas” tras ocho años de pontificado. El Vaticano indicó por otra parte que Georg Gänswein, su secretario particular, participará en la ceremonia de entrada en cónclave en su calidad de prefecto de la Casa Pontificia.

El futuro de la Iglesia Católica está ahora en manos de los 115 “príncipes de la Iglesia” con derecho a voto (por tener menos de 80 años), mayoritariamente conservadores, de los que 60 son europeos (28 italianos), 19 latinoamericanos, 14 norteamericanos, 11 africanos, 10 asiáticos y un australiano.

Un ritual minucioso

Los cardenales se trasladarán el martes, a partir de las 07h00 (06h00 GMT) a la Casa de Santa Marta, su residencia durante el cónclave. A las 10h00 tendrá lugar la misa “Pro eligendo Romano Pontifice”, presidida por Angelo Sodano.

A las 15h45 los cardenales, vestidos de rojo, se desplazarán a la Capilla Paolina y de allí, en procesión, hacia la la Capilla Sixtina. A las 16h45 en punto pronunciarán el juramento solemne de secreto, al que sigue el “Extra Omnes” (“Fuera todos”), las palabras con las que el maestro de ceremonias ordena a todas personas ajenas al ritual a abandonar el lugar.

Tras escuchar la meditación del cardenal Prosper Grech, los purpurados procederán a la primera y única votación del primer día de cónclave.

Al igual que los cardenales, el personal auxiliar del cónclave (unas 90 personas, entre las que hay doctores, sacristanes, enfermeras y un conductor de autobús) jurará solemnemente este lunes guardar secreto sobre todo lo que verán durante las deliberaciones.

A partir del segundo día, los purpurados votarán dos veces por la mañana y dos veces por la tarde. Si no se alcanza un acuerdo, las papeletas se queman en una estufa instalada en la misma capilla y la chimenea desprende humo negro.

Si el resultado es positivo, la chimenea desprenderá humo blanco, lo que anunciará la elección de un nuevo Papa. En ese momento las campanas de la Basílica de San Pedro y de toda Roma empezarán a redoblar.

El Vaticano indicó este lunes que la misa de entronización del próximo Papa no tiene por qué ser en domingo.

Desde la aparición de la llamada fumata blanca hasta el anuncio de la elección por parte del cardenal protodiácono (actualmente el francés Jean-Louis Tauran) desde en el balcón del Palacio Apostólico, transcurrirán cerca de una hora, el tiempo para el elegido de asumir la carga y vestirse con la sotana blanca.

El Vaticano indicó que hay 5.600 periodistas de todo el mundo acreditados para seguir el cónclave y que se instalará una cámara enfocando permanentemente la chimenea para que millones de personas en todo el mundo puedan ver en directo el anuncio de la elección.