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Honduras y Guatemala, los países más peligrosos para los activistas: Amnistia Internacional

Honduras y Guatemala se han convertido en los países más peligrosos del mundo para los activistas por defender los recursos naturales.

AFP Jueves 1 De Septiembre, 2016 · 16:40 pm
Honduras y Guatemala, los países más peligrosos para los activistas: Amnistia Internacional
Foto: Berta Cáceres, activista

Honduras y Guatemala se han convertido en los dos países más “peligrosos” del mundo para los activistas del medio ambiente, debido a la persecución y agresiones -incluido el asesinato- de que son víctimas, denunció este jueves Amnistía Internacional (AI).

“Una insidiosa oleada de amenazas, cargos infundados, campañas de difamación, ataques y homicidios contra activistas ambientales y del territorio, llevados a cabo en los últimos meses, ha convertido a Honduras y Guatemala en los países más peligrosos del mundo para quienes protegen los bienes o recursos naturales”, afirma en un comunicado la organización de derechos humanos con sede en Londres.

Amnistía llegó a esa conclusión en un nuevo informe publicado seis meses después del brutal asesinato, en Honduras, de la líder indígena y activista ambiental Berta Cáceres, el 2 de marzo pasado.

El documento denominado “Defendemos la tierra con nuestra sangre” explora “el aumento de la estigmatización, las amenazas, los ataques y los homicidios, así como la falta de justicia”, a los que se enfrentan los opositores de la minería, extracción de madera y producción de energía hidroeléctrica.

Para Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía, el asesinato de Cáceres en Honduras “parece haber marcado un mortal punto de inflexión para quienes defienden los derechos humanos en la región”.

“La falta de una investigación transparente y efectiva sobre su homicidio ha transmitido el abominable mensaje de que disparar a alguien a quemarropa por enfrentarse a poderosos intereses económicos está, en la práctica, permitido”, afirmó.

En Guatemala los activistas ambientales “han sido objeto de constantes campañas de difamación dirigidas a estigmatizarlos y desacreditarlos para obligarlos a abandonar su trabajo legítimo”, apunta el informe.

“Estas campañas han incluido acusaciones y procesamientos por cargos falsos para silenciarlos”, agrega.

“La falta de justicia contribuye a la atmósfera de miedo e impunidad que facilita estos crímenes”, puntualizó Guevara-Rosas.