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Frágiles, relaciones entre Serbia y Bosnia 20 años después de la guerra

Belgrado y Sarajevo restablecieron sus relaciones diplomáticas en diciembre de 2000, cinco años después del fin del conflicto, que terminó meses después de la matanza de Srebrenica, en la que murieron 8.000 adolescentes y hombres musulmanes asesinados por las fuerzas serbobosnias.

 

AFP Sábado 11 De Julio, 2015 · 10:22 am
Frágiles, relaciones entre Serbia y Bosnia 20 años después de la guerra
Foto: Ilustración

Las relaciones entre Serbia y Bosnia siguen siendo un vínculo frágil, 20 años después de la Guerra de Bosnia (1992-95), como mostró el incidente que sufrió el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, que este sábado tuvo que abandonar la ceremonia de conmemoración de la matanza de Srebrenica.

La guerra entre comunidades de Bosnia (1992-1995) dejó 100 mil muertos y dos millones de refugiados, es decir, casi la mitad de la población de entonces.

Belgrado y Sarajevo restablecieron sus relaciones diplomáticas en diciembre de 2000, cinco años después del fin del conflicto, que terminó meses después de la matanza de Srebrenica, en la que murieron 8.000 adolescentes y hombres musulmanes asesinados por las fuerzas serbobosnias.

Esta matanza, la peor sufrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, fue calificada por la justicia internacional como un genocidio.

Serbia formaba parte entonces de la República Federal de Yugoslavia y Bosnia, por su parte estaba dividida tras el conflicto entre dos entidades: una serbia – la Republika Srpska (RS) – y la otra croata-musulmana, unidas por frágiles instituciones centrales.

Belgrado, que sostenía incondicionalmente a los serbios de Bosnia, mantenía relaciones estrechas con la Srpska, evitando los contactos con la Federación croata-musulmana.

El primer signo de un restablecimiento de las relaciones se produjo 10 años después del fin del conflicto, cuando el entonces presidente de Serbia, el proeuropeista Boris Tadic viajó a Srebrenica en julio de 2005 para rendir honor a las víctimas musulmanas.

Tadic defendió incansablemente la necesidad de acelerar el proceso de reconciliación en la región.

Sin embargo, la constante negativa de Belgrado de reconocer como un genocidio la matanza de Srebrenica, considerada por las autoridades serbias como “un crimen monstruoso”, no dejó de envenenar los vínculos entre ambos países.