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Exmultimillonario de Irlanda, a la cárcel por desacato al tribunal

Quinn, de 66 años, fue enviado a la cárcel por el Tribunal Superior de Dublín por haber ocultado activos al Irish Bank Resolution Corporation (IBRC), el nombre dado a la entidad resultante de la fusión entre los rescatados Anglo Irish Bank e Irish Nationwide Building Society (INBS)

AFP Viernes 2 De Noviembre, 2012 · 12:05 pm
Exmultimillonario de Irlanda, a la cárcel por desacato al tribunal
Exmultimillonario de Irlanda, a la cárcel por desacato al tribunal

Un tribunal irlandés condenó el viernes al exmultimillonario Sean Quinn, considerado en un momento el hombre más rico de Irlanda y ahora en bancarrota, a nueve semanas de prisión por desacato al tribunal.

Quinn, de 66 años, fue enviado a la cárcel por el Tribunal Superior de Dublín por haber ocultado activos al Irish Bank Resolution Corporation (IBRC), el nombre dado a la entidad resultante de la fusión entre los rescatados Anglo Irish Bank e Irish Nationwide Building Society (INBS).

Sus abogados anunciaron su intención de apelar ante la Corte Suprema irlandesa, lo que no le libró de empezar a cumplir su condena este mismo viernes.

El exmultimillonario había sido hallado culpable de desacato al tribunal en junio pasado, pero el caso fue aplazado para darle tiempo a trasferir esos activos propiedad de su imperio empresarial, Quinn Group.

Sean Quinn, cuya fortuna estaba evaluada en unos 4.700 millones de euros (6.000 millones de dólares), vio caer en picado su fortuna tras comprar acciones del Anglo Irish Bank que perdieron todo su valor cuando la entidad tuvo que ser nacionalizada durante la crisis financiera.

El IRBC afirma que Quinn le debe 2.800 millones de euros (3.600 millones de dólares), aunque él siempre ha cuestionado esa cifra.

El empresario ha afirmado en reiteradas ocasiones durante el juicio que es su grupo, que perdió en abril de 2011, el que debe 2.300 millones de dueros, y no él personalmente. Admite sin embargo una deuda de 455 millones de euros.

Los bancos irlandeses estuvieron al borde de la bancarrota después de haber otorgado préstamos inmobiliarios a diestro y siniestro, lo que obligó al Estado a rescatarlos, disparando el déficit y forzando a su vez al gobierno irlandés a pedir un rescate internacional a la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.