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Mercado de Villahermosa pierde competitividad por ambulantes y transporte público

En los últimos tres años ocho locatarios bajaron sus cortinas, del mercado público “José María Pino Suárez”.

Notimex Lunes 18 De Agosto, 2014 · 11:39 am
Mercado de Villahermosa pierde competitividad por ambulantes y transporte público
Foto de Internet

Con 53 años en funciones, el mercado público “José María Pino Suárez” pierde competitividad por la acumulación de transporte público en sus alrededores y la falta de estacionamiento para una mayor afluencia de clientes, reportaron locatarios. 

En algunas áreas, como pescados y mariscos, en los últimos tres años ocho locatarios bajaron sus cortinas, mientras de los mil 160 locales en todo el centro de abasto, 235 están desocupados.

La vendedora Miriam Magaña Pérez, una de las fundadoras del principal mercado público en la ciudad, indicó que después de la inundación de 2007, que arrasó con ese centro, tuvo que cambiar de giro por las bajas ventas.

“Vendía frutas y verduras en la segunda zona del mercado, pero casi todas las del área cambiamos a venta de plantas medicinales secas”, expuso.

Recordó que antes de 1961, cuando se inauguró el actual mercado, su madre, junto con ella, originarios de El Cedro, Nacajuca, traía cacao, limón, papaya, plátano o calabaza.

“Llegábamos a un mercado que estaba por Plaza de Armas, ahí vendíamos en el suelo. Cuando hicieron este mercado (Pino Suárez) invitamos a quien quisiera un puesto para apuntarse y pagábamos una cuota por derecho de piso”, relató.

Sus padres, dijo, consiguieron dos locales que ahora ocupan sus hermanos, mientras ella tiene el suyo, al igual que dos de sus hijas.

Al mercado le afecta desde hace años el exceso de comerciantes ambulantes que hay alrededor y que estorban el paso de los clientes y el tránsito vehicular, afirmó.

El centro de abasto ocupa una cuadra completa, de 120 metros por 70 metros y cuenta con dos plantas.

En la planta baja están los locales de carnicerías de res y de cerdo, pollerías, taquerías, abarrotes, churrerías, pescados y mariscos, productos esotéricos, de ropa, de frutas y verduras, de flores.

En la parte superior están las fondas, papelerías y comercio en general, así como las oficinas del mercado.

El administrador del centro de abasto, Jaime Sarao Vidal, planteó que se requiere un reordenamiento del transporte público porque hay una diversidad de terminales de diferentes tipos de vehículos.

En todas las calles que rodean al mercado, Constitución, Pino Suárez, Bastar Zosaya y Adolfo Ruiz Cortines, hay destinos de taxis urbanos y suburbanos, de combis y de transbús.

“Necesitamos que todas esas terminales las manden al Malecón (Carlos A. Madrazo), a una cuadra del mercado, para que así haya más espacio y quienes vengan a comprar tengan más estacionamiento”, anotó.

El reto es lograr que aumente el flujo de personas y que se les otorgue un servicio de calidad para que regresen.

Dentro del mercado, hay 14 uniones de locatarios, coordinados por Bartolo de la Cruz de la Cruz, quien encabeza el área de pescados y mariscos.

Expuso que de 75 locales, ocho cerraron los recientes tres años porque registraron bajas en las ventas por el cambio en la demanda del consumidor, así como por la falta de espacios para automóviles.

Varios vendedores de pescados optaron por llevar a domicilio su producto a clientes como restaurantes, mientras en los alrededores del mercado hay un comercio informal de pescados y mariscos.

“Las que vienen todavía son las amas de casa que consumen de uno a tres kilogramos”, añadió.

Las que vienen todavía son las amas de casa que consumen de uno a tres kilogramos”, añadió.