noviembre 27, 2021
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Economía

Entre 2009 y 2017, bajó el gasto en inversión y aumentó el gasto corriente: reporte

Según el informe, la política de control del gasto público, en especial de la inversión, ha frenado en cierta medida el desarrollo económico.

Angélica Melín
Entre 2009 y 2017, bajó el gasto en inversión y aumentó el gasto corriente: reporte
Foto: Ilustración

El gasto de inversión en el país, bajó entre los años 2009 y 2017, en un 4 por ciento anual en términos reales, mientras que el gasto corriente del gobierno federal aumentó en ese mismo periodo de tiempo, en 2.8 por ciento en promedio, informó el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), de la Cámara de Diputados.

De acuerdo al estudio “El Gasto Público en Inversión, 2009-2017”, el Centro indicó que en ese mismo periodo de tiempo, se registró una “importante caída” en la inversión como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), ya que esa cifra pasó de 4.9 a 2.8 por ciento.

Añadió que en el año 2009, el gasto de inversión era equivalente al 25.5 por ciento del total del gasto programable, y para 2017, ese porcentaje cayó a 16.5 por ciento del PIB, es decir, 9 puntos menos.

Indicó que la inversión pública en infraestructura en sectores estratégicos también se redujo, como ocurrió en el caso de la educación, donde la disminución fue de 7.4 por ciento en promedio anual.

En salud, la inversión física bajó en promedio, entre 2009 y 2017, en 6 por ciento; en ciencia y tecnología, la reducción fue de 4.3 por ciento; y en comunicaciones y transportes, de 1.9 por ciento.

Apuntó que en el país, la política de control del gasto público, en especial de la inversión, ha frenado en cierta medida el desarrollo económico, puesto que se ha optado por abrir paso a la inversión privada en los proyectos de infraestructura más rentables, “en detrimento de la inversión en proyectos económica y socialmente rentables”.

Esta estrategia, expuso, genera un déficit en la infraestructura económica, con la construcción de sistemas carreteros insuficientes y en malas condiciones, deficientes mecanismos de provisión de energía y escasez en puertos y aeropuertos.

En lo tocante a la infraestructura social, el freno a la inversión pública provoca sistemas de salud y educación insuficientes e ineficientes.

Lo anterior, anotó el CEFP de San Lázaro, afecta la competitividad económica, “deprime” la productividad, incrementa los costos de transacción, reduce la eficiencia del capital humano y frena la atracción de capitales.

Recordó que según el Reporte de Competitividad Global 2016-2017 del Foro Económico Mundial, el país se ubicó en el lugar 51 en esa materia, entre 138 naciones, con una calificación de apenas 4.41 por ciento; mientras que naciones como Malasia obtuvieron calificación de 5.1 por ciento y Chile, de 4.6 por ciento.

La calificación para México es aún menor en materia de infraestructura básica, en la que se ocupa el sitio 71.

Tras señalar que en el primer trimestre de este 2017, la tendencia a la baja en el gasto de inversión se mantuvo, refirió que conforme a datos de la Secretaría de Hacienda (SHCP), “al término del trimestre se erogaron 851 mil 38.2 millones de pesos de un gasto programable calendarizado para el periodo de 926 mil 710.2 millones de pesos”.

“Lo que implicó que no se ejercieron 75 mil 672.0 millones de pesos, de los cuales 39 mil 415.2 millones de pesos correspondieron a inversión física, es decir, que el 52.1 por ciento del total del rezago del gasto programable lo determinó el gasto de inversión”, aseveró.

Expresó que ante las condiciones económicas desfavorables, que se reflejan en un “débil” crecimiento económico y en una mayor desigualdad social, incrementar el gasto de inversión es una opción para alentar el crecimiento y reducir la pobreza.

“Se ha demostrado que las inversiones públicas en infraestructura, salud, educación, ciencia e innovación, constituyen un gasto productivo, que generalmente complementa y no sustituye a la inversión privada”, puede mejorar la dinámica económica, si se concentra el proyectos de alta prioridad y alta rentabilidad.

Señaló que la competitividad del país mejorará, si se recuperan y elevan los niveles de inversión pública, en especial en infraestructura.