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Urgen expertos a replantear teorías sobre sismos

La litósfera, es la zona del mundo que la humanidad ha poblado; se trata de un segmento de tierra y roca que “no es uniforme,” y está dividida en segmentos llamados “placas tectónicas”, que se van sumergiendo hacia la parte interna de la Tierra, en un proceso conocido como “subducción.” 

Redacción MVS Noticias Jueves 10 De Julio, 2014 · 10:56 am
Urgen expertos a replantear teorías sobre sismos
Foto: archivo

Del 2000 a la fecha, diversas regiones del planeta se han visto afectadas por una serie de macro-terremotos y, para el Dr. Cinna Lomnitz, pionero de los estudios sismológicos en México, estos movimientos no están sólo relacionados con las llamadas “brechas”, por lo que esperar un sismo cuyo epicentro sea la zona en Guerrero, “podría ser errático.”
La litósfera, es la zona del mundo que la humanidad ha poblado; se trata de un segmento de tierra y roca que “no es uniforme,” y está dividida en segmentos llamados “placas tectónicas”, que se van sumergiendo hacia la parte interna de la Tierra, en un proceso conocido como “subducción.” Cuando alguno de estos segmentos “se rompe debido a la fricción”, se produce un movimiento telúrico, recordó el experto.
En 2004, uno de estos movimientos registrado en el Océano Índico -bajo la placa tectónica de Burna- generó uno de los tsunamis más mortíferos de los últimos tiempos. Le siguieron los terremotos de Chile, en el 2010, y el de Japón, en 2011 (este último provocó un tsunami y una crisis nuclear en la central de Fukushima).
Ante esta situación, los sismólogos revisan constantemente la velocidad de desplazamiento y la energía que liberan las placas en el proceso, y aunque no es algo exacto, se han hecho cálculos sobre la cantidad de energía acumulada en estos segmentos, así como las posibilidades de que se fragmente el terreno. Sin embargo, “existen partes de terreno en los que debería haberse generado una fragmentación (de acuerdo con los cálculos), pero en realidad no se ha presentado un movimiento telúrico de importancia desde hace tiempo,” a esas zonas los especialidad han comenzado a llamarlas “brecha”.
En el caso de México, la “brecha” más conocida es la que se ubica en Guerrero, entre los puertos de Acapulco y Zihuatanejo, donde no se ha generado un movimiento telúrico de importancia en los últimos 103 años. El Dr. Cinna Lomnitz, investigador emérito del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, considera que los fenómenos “no funcionan del todo como se pensaba. En Japón, por ejemplo, la nación con más sismólogos en el mundo, se le ha dado mucho potencial a las brechas.”
“Ellos –dijo el científico mexicano- identificaron una brecha sísmica al sur de Tokio e hicieron preparativos para detectar un eventual fuerte sismo proveniente de esa zona. Pero también señalaron cuáles eran las regiones con menor riesgo, entre ellas estaba Tohoku -un área geográfica al norte de la isla principal de Japón-, la misma donde se registró el epicentro del gran terremoto de magnitud 9, del 11 de marzo de 2011”.
El experto reiteró que en la geografía mexicana confluye el movimiento de cinco placas tectónicas: la de Cocos (frente a las costas de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y parte de Chiapas), la de Norteamérica (que abarca casi todo el territorio nacional), la de Rivera (frente a Jalisco, Colima y Nayarit),  la del Pacífico (donde está la Península de Baja California) y la del Caribe (que involucra a parte de Chiapas).
Por cierto, actualmente, Chiapas es el estado “con la más alta sismicidad en México,” de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional; el pasado 7 de julio de registró un fuerte temblor de 6.9 grados Ritcher con epicentro en el municipio de Tapachula, en la frontera con Guatemala. Chiapas se encuentra en vértice con tres placas tectónicas –Cocos, del Caribe y Norteamérica- y el corredor de volcanes que pasa por Centroamérica.
Los sismos, tanto del 18 de abril (cuyo origen fue en Petatlán), como del 8 de mayo (en Tecpan), de este 2014, “fueron causados por el proceso de subducción de la Placa de Cocos, que se desliza por debajo de la Placa Norteamericana en la zona de Guerrero, pero los análisis más recientes de la zona indican que ambos no representan la liberación energética esperada.”
“Es difícil saber qué pasa exactamente antes de un movimiento telúrico -sostuvo Lomnitz-, debido a que el proceso se  produce a profundidades de 20 a 300 km ­al menos en México. Los sismos están a una profundidad a la que nadie ha llegado y no creo que alguien llegue; cada kilómetro de perforación para realizar investigación cuesta más dinero y es más difícil”.
El experto explicó que nadie tiene mayor información de cómo es el material rocoso a esas profundidades, de qué está hecho y cómo se comporta. Para realizar dichas exploraciones, comentó, se requiere de mucho capital y los resultados podrían ser inciertos. “Es increíble, tenemos muestras de material de la Luna, pero no del interior de la Tierra”, apuntó.
Un ejemplo de un trabajo como el que se menciona, es el realizado por ingenieros rusos que hicieron perforaciones de 13 kilómetros, algo similar a lo que se ha hecho Alemania y en ambos casos han colocado detectores sísmicos,  pero “no se puede decir que alguna de esas mega perforaciones haya producido datos importantes”.
Sobre cuáles podrían ser las razones por las que desde hace más de cien años no se ha generado un movimiento telúrico de importancia en la Brecha de Guerrero, el especialista Xyoli Pérez Campos, titular del Servicio Sismológico Nacional, coincidió con el Dr. Lomnitz en que “es necesario replantearse la forma en que se analizan estos fenómenos.”
“Hace unos 10 años se descubrió que existen varios tipos de sismos, los megaterremotos (como el de Chile o Japón) y los sismos como el de 1985 en México; pero también existen movimientos ´silenciosos´, que son fenómenos que pueden durar meses por ejemplo, un movimiento de este tipo puede iniciar hoy, pero es tan lento e imperceptible que durará semanas sin generar afecciones de consideración”, agregó Pérez Campos.
Una nueva teoría indica que justamente no se ha producido el gran sismo por todos esperado porque en la Brecha de Guerrero se registran constantemente cismas silenciosos.
“No se sabe, dijo, si esto ayuda a evitar la fracturación de la placa tectónica o le añade nueva presión a la zona, la cual es una de las más monitoreadas en los últimos tiempos, pero de la que aún es necesario analizar más datos para proponer qué puede ocurrir”, reconoció Pérez Campos.
Lo único seguro, coincidieron los especialistas, es que cada sismo tiene características particulares, por lo que habrá que esperar al o los siguientes movimientos para saber si las teorías son o no correctas.