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Excremento humano, fuente de energía para producir electricidad: estudio

Los residuos, secos y carbonizados, podrían producir combustible para calderas industriales equivalente al carbón y permitir una reducción de la destrucción de bosques, una de las principales fuentes de calefacción y cocción de alimentos en los países en desarrollo.

AFP Martes 3 De Noviembre, 2015 · 18:20 pm
Excremento humano, fuente de energía para producir electricidad: estudio
Foto ilustración

El biogás proveniente de excrementos humanos representa una importante fuente potencial de energía para producir electricidad para 138 millones de hogares, al tiempo que mejoraría la higiene en los países en desarrollo, según un informe de un instituto de investigación de la ONU publicado el martes.

Conteniendo 60% de metano, el biogás que puede ser extraído de excrementos humanos gracias a la descomposición de materias fecales por medio de bacterias, podría alcanzar un valor de 9.500 millones de dólares en equivalente de gas natural, señala el estudio del Instituto para el Agua, Medio Ambiente y Salud, con sede en Canadá.

Por otra parte, los residuos, secos y carbonizados, podrían producir combustible para calderas industriales equivalente al carbón y permitir una reducción de la destrucción de bosques, una de las principales fuentes de calefacción y cocción de alimentos en los países en desarrollo.

Según estimaciones de la ONU, cerca de 1.000 millones de habitantes en el mundo no utilizan retretes, cerca de 60% de ellos en India, haciendo sus necesidades en campo abierto.

Las aguas servidas y los nutrientes que contienen ya son reutilizados en diversos lugares del mundo para producir fertilizantes para la agricultura o recuperar agua para riego, destacan los expertos.

“Cada vez más, las aguas servidas son tratadas para ser usadas en la extensión de tierras agrícolas en las regiones áridas y de la misma manera habría un potencial técnico, principalmente en las zonas rurales y pequeñas localidades, para producir energía a partir de excrementos en los países en desarrollo”, subrayó Corinne Schuster-Wallace, principal autora del estudio.