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Descubren un nuevo combustible en la galaxia

El helio-3 es un gas estable, no radioactivo, pero sí muy raro de encontrar en nuestro planeta; su presencia en estado natural es casi nula. Por ello, la mayor parte debe fabricarse en laboratorios a un gran costo, y alcanza un precio de cuatro o cinco mil dólares el litro.

   

Rocío Méndez Lunes 4 De Julio, 2016 · 09:09 am
Descubren un nuevo combustible en la galaxia
Foto: Ilustración
El helio-3 es un gas que, en la Tierra, tiene el potencial de ser utilizado en el futuro como combustible en plantas de energía de fusión nuclear, y es crucial para el uso en técnicas de criogenia y de imagen médica.
 
El helio-3 es un gas estable, no radioactivo, pero sí muy raro de encontrar en nuestro planeta; su presencia en estado natural es casi nula. Por ello, la mayor parte debe fabricarse en laboratorios a un gran costo, y alcanza un precio de cuatro o cinco mil dólares el litro.
 
Ahora, un equipo de científicos de Inglaterra, España y México, con la participación de Christophe Morisset, del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, detectó y calculó en la nebulosa planetaria IC418, mejor conocida como Espirógrafo (a cuatro mil años luz de distancia), una cantidad inesperadamente alta de ese gas, casi 500 veces superior a su porcentaje relativo en nuestro mundo, y varias veces más alto que cualquiera de los modelos estelares conocidos.
 
Algunos países ya han mostrado su interés para extraerlo, lo que podría desencadenar una nueva carrera espacial. Hace dos años los rusos anunciaron que enviarían un robot, y que a partir del 2020 o 2022 habría “minas” de helio-3 en nuestro satélite. Hacia allá se encaminan los esfuerzos por producir energía más limpia. Y sería costeable viajar hasta la Luna porque con sólo 200 toneladas se podría producir energía para EU y Europa durante un año.
 
El descubrimiento, realizado con un gran radiotelescopio de 70 metros, ubicado en Madrid, refiere que el helio-3 (He-3 o 3He) es un isótopo ligero del elemento químico helio. Es decir, el helión, o núcleo de su átomo, está constituido por dos protones y un solo neutrón, en contraste con el helio ordinario (helio-4), que tiene dos neutrones, explicó Morisset.
 
La única manera de obtenerlo es mediante la desintegración del tritio, un isótopo natural del hidrógeno, pero que también se produce en la industria nuclear militar. “También se usa en medicina, por ejemplo, para estudios en los pulmones, y en personas con cáncer o asma”, agregó.
 
Una aplicación futura y de largo plazo podría ser utilizar He-3 para producir energía que se transforme en electricidad mediante la fusión con deuterio, otro isótopo del hidrógeno. Dicha fuente de luz sería bastante eficiente y no contaminante.
 
Por su interés, desde hace algunos años gobiernos como los de Rusia, Estados Unidos, China y la India han decidido investigar dónde se encuentra el helio-3. “Ahí entra la astronomía; su presencia se ha detectado en la Luna”.
 
El 3He, acotó Morisset, se genera en estrellas como nuestro Sol, es decir, de baja masa, entre una y dos veces su tamaño. Al final de la vida de esos soles, la mayor parte de su materia y el gas que producen son expulsados y forman una nebulosa planetaria; al centro queda la llamada enana blanca, que es una estrella chiquita, poco masiva y bastante caliente.
 
En el caso de nuestro Sol, “brilla porque en su centro se presentan reacciones nucleares, y uno de los productos de esa nucleosíntesis es el He-3, que es arrastrado hacia el medio interplanetario, con ayuda del viento solar”, expuso el universitario.
 
Por suerte para nosotros, resaltó, este viento no nos toca directamente en la Tierra, protegida por su campo magnético y su atmósfera. Pero en la Luna, donde no existen esas “protecciones”, sí impacta y ha dejado en la superficie millones de toneladas del preciado gas.
 
De nuestro lado, finalizó Christophe Morisset, intentaremos hacer otras observaciones, desde otros radiotelescopios en Australia o África del sur.