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Vehículos contaminantes demoran hasta dos horas en traslados en la ZMVM

Estas medidas deberán “privilegiar” el transporte público y “restringir” el uso del automóvil particular, contener la expansión de la mancha urbana y propiciar la creación de áreas verdes.

Rocío Méndez Lunes 29 De Febrero, 2016 · 21:57 pm
Vehículos contaminantes demoran hasta dos horas en traslados en la ZMVM
Foto ilustración

En una investigación recién liberada por el Centro Mario Molina, la “movilidad” y la “calidad” del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), enfrentan una crisis que, para revertirla, deberán aplicarse medidas “muy drásticas”, incluso si son poco populares entre la población.

Estas medidas deberán “privilegiar” el transporte público y “restringir” el uso del automóvil particular, contener la expansión de la mancha urbana y propiciar la creación de áreas verdes.

Lo cierto es que los traslados diarios en la Ciudad de México, que frecuentemente superan las dos horas de viaje, advierte el informe.

“La evidencia científica indica que existe una relación entre la exposición a contaminantes atmosféricos y la incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, que pueden ocasionar muertes prematuras en segmentos vulnerables de la población, así como un desarrollo pulmonar deficiente en infantes.

La contaminación en la ZMVM se debe principalmente a los 5 millones de vehículos, la mayoría de ellos con más de 12 años de servicio y cuyo número ha crecido en la última década a una tasa promedio anual de 3.8%.

Los automóviles particulares generan la mayor parte de los precursores de ozono y son la segunda fuente de emisión de partículas finas, sólo después del transporte pesado a diesel, apunta en Centro Mario Molina en su estudio.

En los últimos seis meses, de acuerdo a la Comisión Ambiental de la Megalópolis, podrían estar circulando hasta 600 mil vehículos “más” todos los días; estos automotores que “tienen altos niveles de emisiones y que lograron acceder al holograma cero aprovechando prácticas de corrupción y fallas evidentes en los sistemas de verificación”.

El crecimiento de la flotilla también se origina por la expansión irracional de la mancha urbana, un sistema de transporte público insuficiente y deficiente, y un modelo de movilidad que privilegia y subsidia el transporte privado.

Esta creciente congestión vehicular es el factor que cada vez pesa más en la mala calidad del aire del Valle de México. Un vehículo de más de 20 años de edad, puede contaminar hasta 20 veces más que uno con tecnología de última generación, independientemente del mantenimiento.

En México, aclaró el centro ambiental, ya que “existen en el mercado vehículos de modelo reciente con tecnologías obsoletas y muy contaminantes”.

Por otra parte, en el caso de las nuevas reglas para la verificación vehicular, el reciente ajuste del Programa de Verificación Vehicular, para otorgar los hologramas en función solamente de los niveles de emisión y no del año-modelo de los vehículos, “agravó la congestión vehicular”.

En la ZMVM hay un gran número de vehículos emplacados en otras entidades. Ello obedece a diversas razones, incluidas la de evitar el pago de la tenencia, y acceder a un holograma inclusive sin la necesidad de presentarse a un centro de verificación, se agrega en el documento.

De acuerdo con análisis del Centro Mario Molina a partir de mediciones realizadas en 2015 con equipo de sensor remoto, cerca del 45% de los vehículos con holograma cero y más del 80% de los que tienen holograma dos rebasa los límites permitidos por la normatividad actual. Esto es de por sí grave, pero aún más si se considera que esos límites son demasiado laxos y deben ser actualizados.

Ahora, con respecto al nuevo Reglamento de Tránsito, cuyo propósito es reducir los accidentes viales, “no requiere atención prioritaria desde la óptica de la contaminación atmosférica”.

Si bien existe una correlación entre la velocidad y las emisiones, en general, el óptimo en emisiones y en consumo de combustible ocurre a velocidades entre 55 y 85 kilómetros por hora, sobre todo si se mantiene una aceleración constante.

Lamentablemente, en la Ciudad de México, independientemente de los límites establecidos, la velocidad promedio en las horas pico está entre 8 y 11 kilómetros por hora, como resultado de la congestión vehicular.

Por ello, es urgente expandir y mejorar “la calidad, seguridad y confiabilidad del transporte público”, garantizando su acceso a los segmentos económicos más desprotegidos de la población.

También se deben implementar políticas para restringir el uso de transporte privado eliminando el subsidio implícito con el que es favorecido, estableciendo, por ejemplo: un impuesto o tenencia asociados al valor del vehículo y a sus emisiones; un precio a los combustibles que refleje los impactos ambientales y en salud; tarifas y límites de espacios para estacionamientos, y cargos por congestión, agregó en centro de ambientalistas.

Los expertos también llaman a la regulación del transporte de carga intra e inter urbano en lo que respecta a pesos y dimensiones permitidas, rutas y horarios de acceso y circulación, y procesos de inspección físico mecánica y de verificación de emisiones.

Asimismo llama a impulsar políticas de desarrollo territorial, para contener la expansión de la mancha urbana, fomentando la densificación, usos de suelo mixtos y rescate del espacio público y áreas verdes.

Para bajar los niveles de contaminación es necesario “combatir la corrupción y asegurar que los centros de verificación vehicular se ajusten a la normatividad vigente, así como actualizar los límites máximos permisibles de emisiones de contaminantes y calidad de combustibles contenidos en las normas oficiales mexicanas”.

Asimismo se debe incentivar la penetración de tecnologías vehiculares limpias y más eficientes, por ejemplo autos, autobuses y camiones eléctricos e híbridos.

En el Valle de México, aclara el Centro Mario Molina, la contaminación atmosférica se debe a la ubicación geográfica y orográfica que son “determinantes” en la buena o mala calidad del aire, en esta cuenca cerrada, a una altitud promedio de 2,240 metros sobre el nivel del mar, rodeada por una cadena montañosa. 

Estas condiciones naturales dificultan la circulación del viento y la dispersión de contaminantes.

Los gobiernos de la Ciudad de México y el Estado de México han instrumentado, desde hace más de 30 años, programas para controlar las emisiones de contaminantes a la atmósfera y mejorar la calidad de aire. 

No obstante, las concentraciones atmosféricas de ozono y partículas exceden de manera persistente los límites fijados por las normas mexicanas, e incluso, en el caso del ozono, han aumentado de 2011 a la fecha.

Actualmente, la ZMVM tiene los mayores índices de contaminación por ozono a nivel nacional, y es la cuarta urbe en cuanto a presencia de partículas finas, el contaminante más preocupante desde el punto de vista de salud pública, concluye el Centro Mario Molina.