¿Deseas recibir notificaciones?
Radio
Webcam
Buscar
Obscuro
Link Copiado
A A

Iztapalapa, una delegación de más de 30 años con sed

Hace más de tres décadas el agua se enviaba con mayor presión, sin embargo disminuyó “porque ha ido bajando el agua, ya no es la misma cantidad de agua que enviaron hace 30 años y hace 30 años había menos población”.

Notimex Lunes 21 De Noviembre, 2016 · 12:37 pm
Iztapalapa, una delegación de más de 30 años con sed
Foto: Archivo

Con cerca de 2 millones de habitantes y una ubicación geográfica poco favorecida, la delegación Iztapalapa, en el oriente de la Ciudad de México, sufre de manera severa el abastecimiento de agua potable.

Son el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) y la Comisión Nacional de Agua (Conagua) las instancias encargadas de surtir a la delegación a través de tres tanques: la Estrella, Jaltepec y la Caldera.

El líquido proviene del Sistema Cutzamala y de pozos de la Ciudad de México, de acuerdo con el Director General de Servicios Urbanos de la demarcación, Juan José Salas Ávila.

“El problema es que difícilmente nos mandan agua suficiente, nos mandan agua, pero el mínimo necesario, con un poquito que varíe de lo que nos envían diario ya empezamos a ´flaquear´”.

Indicó que el agua que llega del Cutzamala inicia su camino por el lado poniente de la ciudad para distribuirse en las delegaciones Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Azcapotzalco y Tlalpan.

“Y luego empieza otra vez en Cuauhtémoc, Benito Juárez, Coyoacán y de Coyoacán nos ´rebombean´ al tanque de la Estrella”. Por ello, señaló que de los nueve mil litros por segundo que salen del Cutzamala, a Iztapalapa le toca un mínimo.

“Si así entra de agua a la ciudad por el poniente, a nosotros nos llega casi nada, pero ese poquito nos ayuda porque hace que el tanque nos dé agua para estar en el límite”.

Con 59 mil metros cúbicos, el tanque de la Estrella surte a la sexta parte de la delegación Iztapalapa en su zona plana “a veces nos mandan mil 800 litros por segundo a veces nos mandan más de dos mil”.

Recordó que hace más de tres décadas el agua se enviaba con mayor presión, sin embargo disminuyó “porque ha ido bajando el agua, ya no es la misma cantidad de agua que enviaron hace 30 años y hace 30 años había menos población”.

Población que se encuentra molesta y preocupada, sobre todo en las colonias que comprenden la Sierra de Santa Catarina, una de las zonas más afectadas por abastecimiento, y que comparten las delegaciones Tláhuac e Iztapalapa.

“Un día tenemos agua y otro no, así tenemos 10 años más o menos con el problema”, cuenta José Gutiérrez en lo alto de Santa Catarina, mientras comenta que la zona dejó de dedicarse a la ganadería desde hace varias décadas, aun mostrando un toro al fondo de su patio.

En tanto el caso de Fernando López, habitante de San Miguel Teotongo, es más grave, pues pasa semanas sin recibir el vital líquido.

“Es el día 12 después de que el agua se fue y no cae ni una sola gota, tenemos que esperar hasta el día 15 para que más o menos empiece a caer, y así se repite el ciclo”, lamentó.

Este fenómeno se debe a los “tandeos” -envió de agua controlada a diversas colonias-, explica el director general de Servicios Urbanos, Juan José Salas, quien asegura que el agua de pozos que llega al tanque de la Caldera, el cual surte la Sierra de Santa Catarina, es controlado por la Conagua.

“Ahí tendrían que recibir 700 litros por segundo para darle a toda la Sierra. Pero dado al déficit de pozos que están trabajando, a parte de la Conagua, nada más están enviando 526 litros y con eso bueno se darán cuenta que de 700 a 526 es una cantidad impresionante de agua que deja de llegar”.

“Tenemos la promesa de la Conagua conjuntamente con el Sistema de Aguas de rehabilitar tres pozos que sería exclusivamente esa agua hasta la caldera con eso se llegaría a los 700”, añadió.

Asimismo, recordó que para complementar el agua que llega de fuera, Iztapalapa cuenta con 78 pozos de extracción, de los cuales cuatro están fuera de operación, pero que de manera eventual serán rehabilitados por el Sacmex.

Además, subrayó que existe un proyecto en la mesa de la Conagua y el Sacmex que de arrancar beneficiaría a varias delegaciones, ya que plantea extraer agua del portal de salida de San Francisco Tlalnepantla para conectarla a un acueducto de Xochimilco, lo que también beneficiaría a Tláhuac e Iztapalapa.

Cada mañana Fernando López se levanta para dirigirse a su patio con la esperanza de que caiga agua de su toma principal, si “bien le va”, observa salir de la llave un pequeño chorro color “tamarindo”.

El habitante de la colonia San Miguel Teotongo, en Iztapalapa, recibe agua potable cada quince días, la cual se mantiene durante tres para ser cortada nuevamente.

“Son quince días, pero monitoreo todos los días porque no hay una fecha ni hora exacta de llegada. Cuando por fin llega sale de color tamarindo, con lodo o tierra y se mejora después, pero nunca se le quita el color el amarillento”, recalcó.

“La filtro con trapos para que llegue bien a mis tres tinacos porque la usamos para bañarnos, para el baño y para lavar la ropa, pero no para comer ni beber, no nos queremos enfermar”, agregó.

De acuerdo las autoridades, la mitad de la delegación, dividida por la Avenida Periférico, recibe el líquido de color “café” debido a la antigüedad de la tubería.

El director general de Servicios Urbanos de Iztapalapa, Juan José Salas Ávila, confesó que de los dos mil 200 kilómetros de red secundaria de la tubería solo se han sustituido mil 400 en los últimos años, por lo que cerca de 800 kilómetros mantienen el agua café.

“El tubo se va secando por dentro, cuando viene otra vez el tandeo empieza a lavar o a arrastrar todos los sedimentos que se van pegando por dentro del tubo y es lo que sale en las tomas domiciliarias con un mal aspecto”, confesó.

En entrevista con Notimex, explicó que los componentes que más predominan en la tubería son el fierro y el manganeso.

“Al pasar todo el proceso de la planta potabilizadora, al final se la aplica al agua cloro para garantizar que no lleve ningún bicho y en se momento se torna un poquito amarilla, casi como un tehuacán, un poquito más clarito”.

Aunque reconoció el aspecto del agua que dijo “a veces llega a salir muy café” recalcó que no ha habido epidemias ni problemas sanitarios serios por la calidad del líquido.