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Rescata INAH piezas de arte sacro de los siglos XVII y XVIII

Las obras son sometidas a limpieza, fumigación, restitución de faltantes y reintegración cromática, con el objeto de que a principios de 2014 regresen a su lugar de origen, donde la comunidad las reintegrará al culto religioso. 

Redacción MVS Noticias Martes 7 De Enero, 2014 · 22:23 pm
Rescata INAH piezas de arte sacro de los siglos XVII y XVIII
Foto vía: INAH

Tres esculturas policromadas cuyas advocaciones representan a San Bartolomé, San Joaquín y Santa Ana, pertenecientes a la iglesia de San Bartolo Cuautlalpan, en Zumpango, Estado de México, son restauradas por el equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Las obras son sometidas a limpieza, fumigación, restitución de faltantes y reintegración cromática, con el objeto de que a principios de 2014 regresen a su lugar de origen, donde la comunidad las reintegrará al culto religioso. 

La intervención corre a cargo de profesores y alumnos del Seminario Taller de Restauración de Escultura Policromada de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH, que está a cargo de la maestra Fanny Unikel Santoncini.

Rodrigo Ruiz Herrera, quien colabora en la intervención de la escultura policromada de San Bartolomé, creada en el siglo XVIII, indicó que “es una pieza muy rica por su policromía variada que va desde la pintura de colores lisos a punta de pincel, hasta  dorados y corladuras que semejan textiles finos y joyas preciosas”.

El estudiante explicó que se trata de una pieza ligera, elaborada con madera de colorín, caña de maíz y cedro blanco, cuyas dimensiones son 1.22 m de alto por 37cm de ancho.

Las esculturas de San Joaquín y Santa Ana (s. XVII), matrimonio bíblico, también fueron objeto de una restauración, así como de un análisis morfométrico, porque al parecer fueron realizadas por el mismo taller.

Jimena Fernández y Laura Adriana Téllez, quienes trabajan en la escultura de Santa Ana (1.20 m x 50 cm  ancho y de profundidad 45 cm), señalaron que el principal problema de la pieza era la capa de materiales agregados que cubría la policromía. “La comunidad acostumbraba untarle huevo y aceite de bebé para darle brillo, lo que ocasionó que se ennegreciera”.