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Expertos revisan obra de León Portilla sobre ‘Los Humanistas de Mesoamérica’

En los “Humanistas de Mesoamérica”, León Portilla rinde homenaje a quienes por centurias se han dedicado a investigar sobre nuestra región.

Rocío Méndez Domingo 4 De Marzo, 2018 · 08:36 am
Expertos revisan obra de León Portilla sobre ‘Los Humanistas de Mesoamérica’
Foto: Especial
La ausencia en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería de Miguel León-Portilla, aquejado por un pasajero mal respiratorio, no impidió que decenas de lectores acudieran a “La Capilla” del Palacio de Minería, a la presentación del libro “Humanistas de Mesoamerica”, compilado por el autor de la “Visión de los vencidos”.
 
La coedición de El Colegio Nacional, el Fondo de Cultura Económica y la UNAM entregó un libro ampliado y revisado, de los “Humanistas de Mesoamérica”, con el que León Portilla rinde homenaje a quienes por centurias se han dedicado a investigar sobre nuestra región, desde Nezahualcóyotl a Beatriz de la Fuente, pasando por Bernardino de Sahagún y Francisco Xavier Clavigero (o Clavijero, como se escribe en la actualidad).
 
 
“Clavigero pone lo indígena a la luz de la razón universal”, subrayó Juan Carlos Torres, uno de los asistentes del maestro León Portilla, al destacar que la aportación del jesuita nacido en Veracruz en 1731, dio un giro a la explicación que hasta ese momento, daban cronistas y frailes, sobre la evolución de los pueblos mesoamericanos.
 
“Sus explicaciones partían de las antiguas escrituras, trataban de explicar a partir de la Biblia la presencia indígena, pero la Biblia no dice que existe América ni estás poblaciones. Trataban de ver en el Génesis, en los libros del Nuevo Testamento si eran una de las 12 tribus de Israel que estaban perdidas. Clavigero es de los primeros en pensar de manera distinta; gracias a él, la historia del México antiguo entra en el marco de la historia universal que al momento, no se conocía”, apuntó Torres. 
 
Dentro de la diáspora por la expulsión de los jesuitas en 1767 ordenada por Carlos III, Clavigero queda exiliado en Italia y ahí, con el sentimiento patriota exacerbado, decide escribir una historia sobre el México antiguo luego de que cayó en sus manos un escrito del filósofo austriaco Cornelius de Pauw.
 
“Este señor, sin conocer el nuevo continente, escribió un tratado sobre los indígenas de América donde los ponía peor que animales; decía que no podían contar más allá del número tres y tonterías de ese tipo. Clavigero entonces emprende la redacción de la Historia Antigua de México”, contó Torres a los presentes.
 
“Medio siglo antes, Carlos de Sigüenza y Góngora, también jesuita, ya implementaba explicaciones científicas sobre el desarrollo de los pueblos mesoamericanos”, precisó Torres.
 
El Dr. León Portilla recorre siete siglos (XV-XXI), donde presenta la vida y obra de veinticuatro figuras icónicas para el entendimiento de diversos procesos culturales y sociales en Mesoamérica. 
 
Torres también destacó el papel de Manuel Gamio, nacido en 1883, considerado el padre de la Arqueología y la Antropología de México. 
 
“Él fue el primero en hacer excavaciones y trabajos arqueológicos en Teotihuacan pero debe interrumpirlos cuando acude a la Universidad de Columbia en Nueva York donde aprendió qué hay que hay que estudiar las categorías del pasado indígena para entendernos mejor. Cuándo regresa a México lo pone en práctica en obras como “Forjando Patria”.
 
En “Los Pobladores del Valle de Teotihuacan”, de 1922, Gamio propone que los sitios arqueológicos se estudien de manera multidisciplinaria, desde la literatura, geología, producciones culturales, hasta la historia del lugar, desde la prehistoria si es necesario”, destacó Torres.
 
Eso hace él en la zona, ir poco a poco haciendo la excavación para determinar la antigüedad de acuerdo a los estratos de la tierra, algo que no se hacía.
 
“Cuando se iba a celebrar el primer centenario de la Independencia de México, Porfirio Díaz ordena las primeras excavaciones de Teotihuacan pero la Arqueología estaba peor que en pañales y el arqueólogo encargado de desesperó limpiando la pirámide del Sol y lo que hizo fue poner dinamita, volando la última etapa de la pirámide. También debieron reconstruirse las escalinatas”, detalla Torres al resaltar que Manuel Gamio (por cierto, uno de los maestros de León Portilla) es quien trae métodos más científicos en la exploración arqueológica décadas después.
 
Más que un recuento biográfico, señala el libro, con testimonios de la experiencia personal de León Portilla, documentos históricos y evidencias literarias, rasgos de la personalidad y obra de estas figuras entregadas al rescate y conocimiento de las culturas ancestrales de México, “labor que los hace merecedores del título de humanistas de Mesoamérica”.