octubre 22, 2021
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Juegos tradicionales: Una alternativa para celebrar Navidad

Estos juegos tradicionales nos ofrecen buenos ratos en familia en estas navidades tan atípicas.

EFE
Juegos tradicionales: Una alternativa para celebrar Navidad
La Arquidiócesis dice que la pandemia ha afecto la convivencia familiar / EFE
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Ya casi ni nos acordamos pero hubo un tiempo en el que no existían los “smartphones” ni las tabletas y divertirse en familia consistía en ver la televisión o en reunirse alrededor de la mesa para jugar al parchís, a la oca, al dominó, a las cartas o a cualquiera de los múltiples juegos en los que competían desde los niños hasta los abuelos.

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EL HISTÓRICO JUEGO DEL PARCHÍS.

El parchís era uno de esos juegos que estaban presentes en casi todas las casas. En este juego pueden participar 4 jugadores, cada uno con cuatro fichas de un color (azul, verde, rojo y amarillo). El objetivo es ser el primero en llegar con las cuatro fichas a la meta. Para conseguirlo, es necesario recorrer el tablero, saliendo de la casa del propio color y llegando a la meta del mismo color. En el tablero hay 68 casillas numeradas por las que se pueden desplazar todas las fichas. Además, cada jugador tiene 7 casillas de llegada a su meta, que están pintadas de su color y por las que sólo pueden transitar sus fichas.

Para dirimir qué jugador comienza la partida, todos lanzan un dado y empieza a jugar el que saque el número más alto. Pero, aunque sea el primero en tirar, no podrá sacar una ficha de su casa hasta que no obtenga un 5 al tirar el dado. Cuando una ficha ya está fuera de la casa, el jugador la mueve lanzando el dado y avanzando con ella tantas casillas como indique éste, si es posible.

 

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Varios bañistas participan en el parchís gigante instalado en la playa de La Concha de San Sebastián /EFE

 

Si el jugador obtiene un 6 en su tirada, puede repetir el turno. La manera de comer o matar a la ficha de un rival es caer en la misma casilla, a no ser que se trata de una casilla segura, marcada con un círculo. Cuando una ficha es comida tiene que volver a su casa.

El jugador que ha conseguido capturarla, avanzará 20 casillas con una de sus fichas. Cuando una ficha llega a la meta, el jugador tiene que avanzar 10 casillas con cualquiera de sus otras fichas, si le es posible. Gana el primero que logre meter sus cuatro fichas en la meta de su color.

Al parecer, este juego tiene sus orígenes en la India hace cientos de años. De hecho, se cuenta que a finales del siglo XVI, el emperador mogol Akbar el Grande, gran aficionado a este juego, mandó construir un tablero a tamaño real en su palacio de la ciudad de Agra, en la India.

 

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Campeonato de parchís gigante en la playa de La Concha de San Sebastián /EFE

 

Los dados eran las conchas de un molusco denominado caurí y las fichas, dieciséis mujeres de su harén, divididas en cuatro equipos según el color de sus ropas. Fueron los ingleses quienes, tras colonizar la India, conocieron este juego, que causó sensación entre las clases altas de Gran Bretaña. Desde las Islas Británicas, el parchís comenzó a extenderse por Europa y el resto del mundo.

EL JUEGO DE LA OCA Y SU LEYENDA.

Por lo general, en el reverso del tablero de parchís suele hallarse impreso el juego de la oca. Existen varias teorías sobre su origen, una de ellas relacionada con los templarios y el camino de Santiago. De hecho, según esta teoría, el juego de la oca es un mapa cifrado del camino de Santiago, en el que cada casilla representa una etapa. Los templarios eran una orden religiosa y militar entre cuyas funciones estaba proteger a los peregrinos que se dirigían a lugares sagrados como Jerusalén o Santiago de Compostela.

A lo largo del camino de Santiago se pueden apreciar unas marcas en forma de pata de oca grabadas en la piedra, un símbolo que se asocia con los caballeros templarios y que señala lugares especialmente emblemáticos a lo largo de la ruta. Pero, además, en el tablero del juego de la oca hay otras casillas como puentes, la muerte, el laberinto o el pozo que también guardan relación, al parecer, con la peregrinación hacia Compostela.

Para jugar a este juego se necesitan, al menos, dos jugadores. Cada uno de ellos maneja una ficha de un color diferente. Se tiran los dados y se va avanzando tantas casillas como marque cada tirada de dados. No obstante, algunas casillas conllevan un castigo y, al caer en ellas, hay que retroceder o perder turno. Otras, en cambio, tienen recompensa, como las ocas. Cuando un jugador cae en una oca, debe avanzar hasta la siguiente oca y volver a tirar los dados. Suele decirse: “de oca a oca y tiro porque me toca”.

Los puentes están en las casillas 6 y 12. Al caer en uno hay que avanzar o retroceder hasta el otro. En este caso, se dice: “de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente”. Lo mismo ocurre con las casillas 26 y 53, en las que hay impresos unos dados. Ahora toca decir: “de dado a dado y tiro porque me ha tocado”.

Si se cae en la posada, se pierde un turno; en la cárcel, 3 turnos; al caer en el laberinto (casilla 42), hay que retroceder hasta la casilla 30 y, si se cae en el pozo, hay que permanecer allí hasta que otro jugador pase por esa casilla, pues no es posible salir del pozo sin ayuda. En la casilla 58 aguarda la muerte y, si se tiene la mala fortuna de toparse con ella, hay que volver a empezar desde la casilla 1.

Para ganar el juego, hay que ser el primero en llegar a la casilla 63, la última del tablero, la gran oca. No obstante, es necesario hacerlo con la tirada exacta pues, de lo contrario, habrá que retroceder tantas casillas como puntos sobren. También puede accederse a la casilla final desde la penúltima oca y conseguir así la victoria.

EL DOMINÓ NACIÓ EN CHINA.

Otro juego emblemático es el dominó. Este famoso entretenimiento nació en China y fueron los italianos quienes lo introdujeron en Europa en el siglo XVIII. Sin embargo, su nombre actual procede de Francia, ya que los franceses comenzaron a llamarlo por el nombre de una capucha que solían utilizar los sacerdotes en invierno y que era negra por fuera y blanca por dentro.

Las 28 fichas del dominó también suelen ser negras por detrás y blancas por delante. La parte blanca está dividida en dos cuadrados y cada uno de ellos puede estar en blanco o tener puntuaciones que van del 1 al 6. Para jugar se ponen todas las fichas boca abajo, de modo que no se vean las puntuaciones, y se mueven por la mesa para mezclarlas bien. Si sólo hay dos jugadores, cada uno coge 7 fichas, si hay 3 o 4, entonces les corresponden 5 a cada uno.

 

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Un jugador de dominó coloca una ficha sobre la mesa durante una partida en La Habana /EFE

 

El resto de las fichas se mantienen en un rincón de la mesa para poder ir cogiéndolas cuando sea necesario. Comienza el jugador que tenga el 6 doble o, en su defecto, el doble más alto, pues es posible que el 6 doble haya quedado entre las fichas reservadas sobre la mesa.

Al lado de la primera ficha, debe colocarse otra que tenga el mismo valor en uno de sus lados. Es decir, si la primera ficha es el 6/6, debe ponerse junto a ella otra que tenga un 6 en uno de sus lados. Los valores iguales deben tocarse. Cuando un jugador no disponga de ninguna ficha que coincida con los números en juego, deberá coger del montón hasta que le toque una que pueda poner.

 

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Fotografía de un grupo de hombres jugando dominó en una callede Recife antes de la pandemia /EFE

 

Si ya no quedan fichas en el montón y sigue sin tener una que poner, perderá su turno. Gana el jugador que antes se quede sin fichas o, si se llega a una situación de bloqueo y nadie puede poner ficha, el vencedor será el que menos puntos obtenga al sumar todos los valores de las fichas que le queden.

La baraja española también puede brindar grandes dosis de entretenimiento. Algunos de sus juegos como el cinquillo o la escoba son sencillos y en ellos pueden participar incluso los niños. Otros juegos como el trivial, el tabú, las damas o las tres en raya nos ofrecerán, asimismo, buenos ratos en familia en estas navidades tan atípicas.