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Con alzheimer, toca armónica y cree que aplausos desde balcones son para él

A pesar de su enfermedad, el hombre no se olvida de tocar su armónica.

EFE Lunes 23 De Marzo, 2020 · 12:43 pm
Con alzheimer, toca armónica y cree que aplausos desde balcones son para él
A esa sensación, la de sentir que está ante el público se lo ha hecho creer así la persona que lo asiste / Especial
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Hermann Schreiber es octogenario como su esposa, Teresa Domínguez. Los dos sufren alzheimer. Ella de Galicia, España, dominaba el alemán, pero ya no. Ni siquiera habla. Él, originario de Alemania, no recuerda apenas el español que tanto controlaba. Pero de lo que no se olvida es de tocar su inseparable armónica.

Aprendió la técnica a los cinco años, en ello se entretenía mientras su madre preparaba mantequilla y ahora, cada día, cuando la gente aplaude desde sus balcones, él acude a su ventana, en la ciudad de Vigo. Cree que esos vecinos de las casas de a lado son su público y no duda en ofrecerles un auténtico recital con ese instrumento de viento que siempre lo ha acompañado.

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A esa sensación, la de sentir que está ante el público, no ha llegado a él por una ocurrencia cualquiera. Se lo ha hecho creer así la persona que lo asiste, Tamara Sayar, que dedica la cuarentena a los “cuidados de su segundo a bordo”, como lo llama, y que para hacerlo debidamente ha tenido que dejar a su única hija, todavía menor, al cuidado de su abuelo.

”No sé si he creado un monstruo, porque ahora Hermann ensaya todo el día”, cuenta emocionada a Efe, y no duda en confesar el enorme cariño que siente hacia el intérprete al que el estado de alarma no frena. “Simpático, muy sensible, de emoción fácil”. Así lo define.

“Pedazo concierto, eh, Hermann”, “¿Ves? Te has puesto nervioso. Mucho público. Yo entiendo”, le dice Sayar en cada video que graba de sus conciertos. Él sonríe, sigue soplando y al final bate sus propias palmas sobre la dulzaina, sumándose a la ovación.

Después, cómo no, ha de lavarse las manos. Para que jamás se le pase por alto hacerlo, Tamara ha diseñado un gigantesco cartel con esa recomendación escrita en alemán y el dibujo de un varón, que se asemeja físicamente, a su músico predilecto.

Hermann y un hijo de Teresa tenían previsto un viaje a Alemania, pues él sigue conservando a sus médicos allí y necesitaba seguimiento y hacerse con las medicinas que le han recetado. Por las restricciones que ha desencadenado la pandemia del Covid-19 en España y por ser él persona de alto riesgo, no pudieron tomar ese avión. Tras un proceso burocrático latoso, consiguió esos fármacos.