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“Yo disiento”

De la tinta de Arturo Espinosa Silis.

Arturo Espinosa Silis Miércoles 23 De Septiembre, 2020 · 07:00 am
“Yo disiento”
Ruth Bader fue una jueza constitucional que, como pocos, estuvo siempre a la altura de la dignidad del cargo que ostentaba, escribe Arturo Espinosa - Foto: Reuters

No es común ver que una nación se duela del fallecimiento de un juzgador; sin embargo, ante el reciente deceso de la jueza de la Suprema Corte de Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg se han podido ver numerosas demostraciones de la ciudadanía y homenajes de la clase política que permiten dimensionar el impacto que tuvo su actuación en la vida de los estadounidenses –especialmente de las mujeres y de los grupos minoritarios– desde los espacios que ocupó, tanto en el Poder Judicial, como en la academia y las organizaciones civiles.

Una de las más altas responsabilidades y dignidades que se le pueden conferir a una persona dedicada al servicio público en un Estado es la de ser juzgador o juzgadora, y éstas son aún mayores cuando son de carácter constitucional. Integrar el máximo tribunal en materia constitucional de un país implica que serán las y los defensores de la Constitución, y que su función es ser un contrapeso a los eventuales excesos de los poderes Ejecutivo y Legislativo, erigirse como límites reales al ejercicio del poder, hacer valer la Constitución e interpretarla para darle sentido al ordenamiento jurídico de una nación.

Naturalmente, por lo dicho, muchos y muchas tienen la pretensión de llegar a ser parte de la justicia constitucional de sus países; sin embargo, sólo unos cuantos o unas cuantas lo consiguen, y apenas un puñado, tienen la estatura para ejercer el cargo como tal.

Una jueza o un juez constitucional, no sólo debe poseer la capacidad de entender e interpretar la Constitución de manera integral, coherente, privilegiando el ejercicio de los derechos humanos y velando por los principios rectores del Estado; sino que sumado a las capacidades técnicas, que en un cargo de esta naturaleza se dan por descontadas, la cualidad más importante que de estos y estas juzgadoras, es la de entender la enorme responsabilidad que tienen en sus manos, la trascendencia de sus decisiones y el legado que pueden dejar.

Como ya lo he expuesto en columnas anteriores, una característica muy importante de este tipo de designaciones, es que idealmente deben ser el punto culminante de una muy destacada trayectoria profesional y personal, y no como muchas veces ocurre en México, que la designación de estos cargos sea sólo un peldaño que ponga a las personas completamente desconocidas, con pocos méritos bajo sus cinturones, o peor aún, verdaderamente impresentables en el centro del panorama jurídico y político nacional.

En el caso particular de la jueza Ginsburg, basta recordar que, cuando fue nombrada como jueza asociada de la Suprema Corte, ya era una de las principales defensoras de los derechos de las mujeres en su país.

Ruth Bader Ginsburg fue una jueza constitucional que, como pocos, estuvo siempre y sobradamente a la altura de la dignidad del cargo que ostentaba. Con una vocación pedagógica, buscó a través de sus posturas en las Cortes –primero en la de apelaciones y después en el máximo Tribunal Constitucional de Estados Unidos– impulsar la ampliación de derechos para grupos tradicionalmente desfavorecidos o subrepresentados. La congruencia entre sus posturas ideológicas y sus argumentos judiciales es incuestionable y no creo equivocarme al afirmar que su trayectoria marcó una era para los juzgadores y juzgadoras del mundo.

La calidad de la argumentación jurídica de la jueza Bader Ginsburg, era tal que, si bien la argumentación de sus votos de acuerdo con las posiciones mayoritarias, constituyen grandes aportaciones para el estudio del derecho y sus votos particulares en disenso con la mayoría son tan o más valiosos que los primeros. De hecho, fue precisamente el cierre de su voto particular con el grupo minoritario en el caso Bush v. Gore (2000) el que terminó por acuñar la que es posiblemente su frase más representativa: yo disiento.

@EspinosaSilis

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias