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“Ya chole”, o el hartazgo presidencial

De la tinta de Guille Gómora

Guille Gómora Miércoles 22 De Mayo, 2019 · 07:42 am
“Ya chole”, o el hartazgo presidencial
Para el presidente López Obrador, no está siendo nada terso su encuentro con la realidad que prevalece en México. Violencia, inseguridad, desempleo, informalidad laboral, grupos delictivos en franco desafío al Estado, las infaltables fosas clandestinas en el territorio

Chiapas fue el escenario donde el presidente López Obrador soltó el pasado viernes un rapapolvo a quienes reciben dádivas gubernamentales sin esfuerzo alguno a cambio. Durante su gira de trabajo por aquella entidad, una de más pobres en la república mexicana, les espetó:

“Nada de estarnos engañando nosotros mismos, que ‘sí voy a ir a sembrar, pero no, no voy porque no tengo ganas, mejor me quedo en la hamaca’. Y se va pasando el tiempo y no se sembró. Y se recibe el apoyo, pero no se desquitó porque no se trabajó. Ya eso, como dicen los jóvenes, ya eso ya chole, ya, que se vaya eso por un tubo”. Recriminó el mandatario en la Ranchería Jana.

En la reprimenda presidencial, es posible descubrir el hartazgo de quien, injustificadamente, regala dinero de los contribuyentes y muy pronto se da cuenta del error descomunal que esto representa. Lo mismo sucede con el quimérico programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, cuyos beneficiarios, de entre 18 y 29 años, que ni estudian ni trabajan, recibirán como premio durante un año, 3 mil 600 pesos para “capacitarse” en algún oficio. Una cifra superior a la que obtienen muchos jubilados que trabajaron durante décadas en largas y extenuantes jornadas. Así la incongruencia.

Fomentar la holgazanería es pésima idea. Más, hacerlo con recursos públicos provenientes, principalmente de los ciudadanos que sí trabajan y producen. Por esa razón los programas asistencialistas que el gobierno ve como la panacea para acabar con la pobreza y el desempleo no cuentan con el apoyo de la sociedad, excepto de aquellos que hoy viven de esa “caridad” oficial.

Cualquier estudiante de economía sabe que no es posible obsequiar dinero si no se genera previamente. Y la administración de López Obrador es evidente que no lo está haciendo a los niveles necesarios para cumplir sus excesivas promesas de campaña. Quizás ahí la causa de su malhumor.

 @Tu_IMSS reportó las cifras de empleo en abril. Se crearon 30 mil 419 empleos, 65% menos que los 87 mil 109 creados en abril de 2018. En el primer cuatrimestre de la 4T se han creado 299 mil 652 empleos, un descenso de 34% vs los 455 mil 651 empleos en el primer cuatrimestre de 2018”.

Tal como se observa, la economía no va “requeté bien”, como presumió el Ejecutivo federal en días recientes. Las evidencias son muchas y demoledoras. El PIB para este año ha venido cayendo recorte tras recorte y queda claro que escasamente alcanzará el 1.5% en el mejor de los escenarios.

Un recorte brutal y generalizado en las plazas laborales de las dependencias gubernamentales, ha contribuido al desempleo y a debilitar un mercado interno que, por lo demás, debería ser uno de los motores para impulsar a la economía nacional. Si no hay trabajo, no hay ingresos, si no hay ingresos, no hay demanda, si no hay demanda no hay producción; esto, da pie a un círculo vicioso.

Para el presidente López Obrador, no está siendo nada terso su encuentro con la realidad que prevalece en México. Violencia, inseguridad, desempleo, informalidad laboral, grupos delictivos en franco desafío al Estado, las infaltables fosas clandestinas en el territorio y, por si fuera poco, la oleada de migrantes que invade a la nación, fenómeno que parece haber llegado para quedarse, ante la irritación estadounidense que ha encontrado en el gobierno de la #4Transformación, un servil policía.

Así las cosas, al señor presidente no le faltan razones para que su optimismo se vaya resquebrajando inexorablemente. No obstante que busca, como un oasis en medio del desierto, el aplauso incondicional de sus favorecidos. A poco más de cinco meses en que le fue colocada la banda presidencial, su talante parece no estar dispuesto a esperar más y sí a intentar meter en cintura a la parte del “pueblo bueno” que gustosamente recibe dinero público con sólo estirar la mano. Por eso, “ya chole”.

@guillegomora