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¿Y qué dicen los apócrifos?

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 5 De Abril, 2020 · 08:36 am
¿Y qué dicen los apócrifos?
Los evangelios apócrifos son más “interesantes”, por no decir escandalosos.

Hoy comienza la Semana Santa. Durante estos días, muchos cristianos conmemoran los últimos episodios de la vida de Jesús, desde su entrada a Jerusalén y la última cena, hasta su muerte y resurrección. Para quienes profesan el cristianismo, la fuente que narra tales acontecimientos son los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Bueno, pero esa es la versión oficial, la canónica. Como sabrán, muchas veces las versiones oficiales son poco pintorescas. Por ejemplo, la imagen que tenemos de los tres reyes magos montados en caballo, camello y elefante, no proviene de los evangelios canónicos, sino de los apócrifos. Las grandes confesiones cristianas no creen en los evangelicos apócrífos; pero, al menos en el caso de los católicos, se les mira con cierta simpatía y condescendencia. Por ello, algunos evangelios apócrifos han sido fuente de inspiración para los artistas católicos.

Los evangelios apócrifos son más “interesantes”, por no decir escandalosos. En ellos podemos conocer la vida de la Virgen María antes de ser visitada por el arcángel Gabriel y enterarnos de la viudez de José antes de desposarla. Y si alguna vez se han preguntado cómo era Cristo antes de ser ejecutado en la cruz, pueden echarle un ojo a los evangelios armenio y árabe de la infancia de Jesús. Ahí se cuentan los milagros y travesuras del niño Jesús, desde palomas de barro que cobran vida hasta sus enfrentamientos con sus maestros. Y no sólo eso, ¿sabían que Jesús se enfrentó a unos dragones? ¿O que ordenó a una palmera que se inclinara ante María para que ella comiera de sus frutos? La infancia de Jesús es más parecida a la de un semidiós griego que a la de un mesías.

La infancia de Jesús ocupa gran parte de los evangelios apócrifos, no así su muerte. La crucifixión de Jesús aparece en tres de estos evangelios: el de Pedro, el de Bernabé y el de Nicodemo. El manuscrito del evangelio de Pedro fue hallado en Egipto en el invierno de 1886 a 1887. Respecto a la versión oficial de la crucifixión de Jesús, éste se distingue en tres aspectos importantes. El primero es que son Herodes y los sacerdotes judíos quienes ordenan la crucifixión de Jesús, no Pilatos. El segundo es que, en la cruz, Jesús no exclama “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, sino “Mi potencia, mi potencia, me has abandonado”. Y, por último, no sólo relata la resurrección de Jesús, sino que describe su salida del sepulcro y los prodigios que lo acompañaron.

El evangelio de Nicodemo es más espectacular. Recibe su nombre de un fariseo que defendió a Jesús frente a los sacerdotes judíos. Se calcula que fue escrito hacia el 130 d.C. En este evangelio se narra el descenso de Cristo a los infiernos por medio del testimonio de dos resucitados: Carino y Leucio, hijos de Simeón, quien recibió en el templo a Jesús cuando niño. En los infiernos, Jesús fue reconocido como el mesías por Isaías, el mismo Simeón, Juan el Bautista y Adán. Después, Jesús se presentó ante Satanás y ante la Furia, mano derecha del príncipe de las tinieblas. Todas las potestades infernales temblaron ante Él cuando aplastó la muerte bajo sus pies y liberó a los muertos de su suplicio. ¿Cómo ven?

El evangelio de Bernabé habla de una crucifixión, pero no la de Jesús. Se trata de un apócrifo escrito por un italiano entre el siglo XIV y XVI. Narrado en primera persona, este evangelio inicia con el intento de captura de Jesús en el huerto de los olivos. Cuando los judíos van camino a aprehenderlo, Jesús es arrebatado de la tierra y elevado al cielo. Sin embargo, sus enemigos no se quedaron sin criminal. Dios hizo que el rostro de Judas luciera tan semejante al de Jesús que, tanto Pilatos como la Virgen María y los apóstoles creyeron que se trataba de Él. Así que cuando Judas fue crucificado, todos se afligieron por él como si se tratara de Cristo. Pero los ángeles se enteraron del dolor en los corazones de los hombres y avisaron a Jesús de lo que ocurría. Entonces, Jesús bajó de los cielos y les explicó a sus discípulos que fue Judas el crucificado y que Dios no permitió que su Hijo sufriera tal afrenta para evitar que fuera objeto de burla de los demonios cuando llegara el Juicio final. Y no sólo eso, sino que Jesús anuncia la venida de Mahoma.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias