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¿Violencia o injusticia?…

De la Tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 22 De Febrero, 2020 · 10:23 am
¿Violencia o injusticia?…
Mujeres se manifiestan en contra de la violencia de género y los feminicidios / Foto: Reuters

Se dijo que el siglo XXI sería el de las mujeres. Así lo anotaban al finalizar el 1999 los analistas, académicos, filósofos y futurólogos. Con ánimo esperanzador las voces se alzaron a favor de presenciar más en el espacio público la actividad y voz de ellas. Pero nadie advirtió que para que ese cambio se diera, el costo de su participación en el mundo tendría inversiones muy altas.

Es verdad, que todo movimiento social que empuja hacia la espera pública una ideología, un grupo o un sistema nuevo, lleva consigo las resistencias, los rechazos y las negaciones. Siendo claros, tomar voz no es cosa fácil ni es dado per se. Los liberales frente a los conservadores, los revolucionarios frente a los sistémicos… a todo cambio hay una resistencia, un modelo que no quiere moverse por miedo a los riesgos de perder hegemonía, limitar su poder o predominancia. Estamos viviendo el cambio de un modo de entender el mundo y relacionarnos con él y entre los que lo habitamos. No cabe duda, es un momento de enorme ruptura de creencias –ya hasta el concepto paradigma cambió–, de modos y medios de convivir, compartir y comprender esta realidad.

Y este salir de las mujeres al espacio público, a la vida de producción en los países capitalistas, en el neoliberalismo ha tenido grandes recompensas sobre la oportunidad de conocer, compartir, valorar y dialogar con ideas y propuestas para un mundo que requiere de acciones mucho más integradoras e integrales. Por otro lado, el costo ha sido violento, agresivo, inequitativo, injusto y desigual.

Las industrias sociales no crearon condiciones para este cambio, hay quienes se han sentido agredidos, invadidos o violentados y su respuesta, es la doble violencia, la persecución, aniquilación y desaparición de la presencia femenina y de las mujeres en los espacios que muchos hombres e instituciones dirigidas por el poder masculino consideraron estaban siendo amenazadas. Esta actitud se ha institucionalizado en países como los nuestros con rezagos en la cultura integral y la política de Estado totalizadora del “hombre de poder” que agrupa, aglutina y reúne la fuerza inequívoca de la dirección de un país.

Ante la ominosa postura presidencial sobre los feminicidios, la violencia a mujeres y grupos de diversidad sexual; la pregunta es ¿por qué ese silencio y esas “otras cifras” que lo llevan a la inacción? Una respuesta pronta que se salta es que el Estado y sus instituciones están rebasadas, no saben, no conocen, no comprenden por dónde atender tal acción de violencia… Pero más preocupante es lo siguiente: Pensar que se trata de un ataque personal, es decir que el reclamo público, colectivo y masivo de exigencia, por todos los casos, expresiones e índices de violencia, la injusticia a los crímenes por homofobia, sexofobia, o de género son por “dañar o provocar a la persona” del Presidente. Y nada ofende más que el machismo egocéntrico de Andrés Manuel López Obrador que ha tomado como personal una violencia social.

Lo que la sociedad consciente, sensible, respetuosa de la vida -sin ningún fin político o partidista– le pedimos al señor presidente es que se pronuncie, que se sensibilice y actúe en conjunto con las dependencias, con el rigor y compromiso de su trabajo, por disminuir esa imparable violencia en que estamos metidos.  Y sobre todo nuestro reclamo es, que se haga justicia. Hoy día lo que suma a ese dolor y rabia, enojo y decepción, es que, junto a las cifras de feminicidios y otras formas de crímenes por odio, estén las injusticias que derivan: Ministerios Públicos irresponsables, policías coludidos, sistemas de justicia corruptos y asesinos libres e impunes. Una muy alarmante combinación: violencia e injusticia.

¿Qué es lo peor que nos puede ocurrir?… Que cambiemos el reclamo de seguridad por el de justicia. Cuando debemos comenzar por disminuir la violencia que lleva a la muerte, evitarla en todas sus formas. Y no conformarnos con que se haga justicia. Evitemos su impartición erradicando esa cotidiana expresión de la violencia.

Señor Presidente, no es personal este reclamo colectivo. Es una dolorosa realidad que pide de su gobierno acciones precisas, contundentes, efectivas y empáticas con miles de familias, amigos y ciudadanos que vivimos entre la violencia y la injusticia.

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias