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Villanos navideños

En la Tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 22 De Diciembre, 2019 · 10:19 am
Villanos navideños
Krampus, demonio íncubo

La Navidad también tiene sus villanos, personajes maléficos, sus antihéroes. Y no, no me estoy refiriendo al pariente incómodo en la cena de Nochebuena ni al demonio de la cruda del día 25. Estoy hablando de verdaderos personajes siniestros de la Navidad. Aquí les va, de menor a mayor, mi top 7 de Villanos Navideños.

El séptimo lugar se lo lleva, Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. Allá por 1930, el presidente de México, Pascual Ortíz Rubio y su secretario de Educación, decidieron que había que ponerle un alto al gringo Santa Claus. Así que se le negó la visa al gordinflón de barba blanca y, en su lugar se invitó al dios Quetzalcóatl que también tiene la barba blanca. Ni lentos ni perezosos, el gobierno montó una pirámide de utilería en el Estadio nacional de la ciudad de México, y el 23 de diciembre se invitó a 15 mil niños de toda la república a una extravagante ceremonia. Tras cantar el himno nacional, frente a la presencia de los reyes magos (los únicos extranjeros invitados a evento), el poderoso Quetzalcóatl descendió pomposamente de la pirámide para repartir regalos entre todos las niñas y niños. Fue la primera y última vez que la Serpiente emplumada intentó robarse la Navidad.

El sexto. En Italia, los niños reciben sus regalos la noche del 5 de enero: la noche de la Strega Befana. La Bruja Befana es una simpática anciana, que carga una escoba y canasta de regalos. A los niños buenos, les trae dulces y juguetes y a los niños malos, un pedazo de carbón. Y ustedes dirán, ¿y dónde esta esta la maldad de esta dulce viejecita? ¡Ah! La Befana está cumpliendo un castigo. Les cuento. Cuando los Reyes magos viajan para adorar al Niño Jesús, se perdieron (la estrella de Belén no era tan eficaz como Waze) y al pasar frente a la casa de la Befana, le preguntaron por la dirección del Portal del Niño Dios. La Befana les dijo que no sabía nada, que tenía los frijoles en la lumbre, que no la estuvieran molestando y los despidió de mala manera. Pero luego se arrepintió y la mujer salió a buscar a los Reyes para unírseles en su misión. Y lástima. No los encontró. Desde entonces, como maldición divina, la Befana reparte dulces a los niños con la esperanza de que uno de ellos sea Niño Jesús. ¿Cómo la ven?

Y ahora vamos con nuestro quinto villano. Pongamos los puntos sobre las íes. Santa Claus es, en realidad, la versión vulgar, comercial y obesa del elegante y San Nicolás de Bari, un obispo que visita el 6 de diciembre Holanda y partes de Bélgica y Alemania. San Nicolás es esbelto, viste una sotana bordada con oro, una capa roja forrada de armiño, y una enjoyada mitra episcopal corona su cabeza. San Nicolás utiliza su inmensa fortuna para repartir regalos entre los niños buenos. Hasta ahí todo va bien. ¡Ah! Pero como San Nicolás es un aristócrata, trae consigo un paje negro o moro. Su sirviente se llama Zwarte Piet, Pedro el Negro. Este paje suele ser amable con los niños y obsequiarles galletitas, pero Pedro el negro trae también consigo una varita que antaño utilizaba para pegarle a los niños malos.

El cuarto lugar se lo doy a Père Fouettartd, literalmente, “padre látigo”. Este personaje acompaña a San Nicolás en en Alsacia, Lorena y Luxemburgo.  Viste un hábito de fraile, por eso se llama “padre” y viene armado con un látigo, aunque también puede traer un haz de varas. El padre examina los conocimientos religiosos de los niños y no duda en azotar a los pequeños que no saben recitar las oraciones básicas. Nuestro simpático amigo también reparte latigazos entre los niños que no comen sus verduras, que no arreglan su cuarto, y que no hacen la tarea.

Vamos por el tercer lugar. En algunas regiones de Alemania, San Nicolás viene acompañado por un hombre vestido con una túnica negra o marrón, y un costal en la mano. Se trata de Ruprecht Knecht, Ruprecht el sirviente. ¿Y qué lleva en su costal? Pues a los niños que se han portado mal. ¡Es el hombre del costal! Así que ya saben amiguitos, si no se portan bien, lo de menos es que Santa Claus no te traiga nada; Ruprecht Knecht te puede llevar consigo a su bosque oscuro y tenebroso.

Y ahora nuestro segundo lugar. Regresemos con los Reyes Magos.  Los hombres seguían perdidos y fueron a dar a Jerusalén, donde tenía su palacio el Rey Herodes. Los reyes le preguntaron si sabía donde había nacido “el rey de los judíos”. Herodes puso el gritó en el cielo, pues no le hizo ninguna gracia que un bebé le viniera a quitar la chamba. Así que en cuanto pudo, el maldito ordenó ejecutar a todos los niños menores de 2 años en Belén. Sin embargo, para entonces, José y María ya iban con el niño rumbo a Egipto.

Pero el primer premio, se lo lleva el Krampus, un demonio hecho y derecho, Su nombre, Krampus proviene del alemán, Krampen, que significa garra. Su cuerpo es como el de un sátiro griego, mitad humano, mitad cabra. Es un demonio íncubo, es decir, pertenece a la clase de demonios que puede fecundar a las mujeres, durante los sueños. Es un demonio activo, por así decirlo, en contraposición a los demonios súbcubos, que hacen las veces de mujer con los varones. Krampus suele visitar las casas en la víspera del 6 de diciembre. Y se lleva a los niños malos al mismísimo infierno, donde asa esas carnes tiernas y se las come alegremente.

Amigos, por favor, olvídense de esos personajes azucarados como Grinch, Jack Skeleton y Evely Scroodge. Se trata de simples aficionados, villanos de pacotilla.

Estas son las auténticas tradiciones navideñas. ¡Felices fiestas!

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias