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Vendrá segundo brote de la pandemia de Covid-19

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 24 De Abril, 2020 · 07:00 am
Vendrá segundo brote de la pandemia de Covid-19
Personal médico atiende a pacientes con coronaviurs en el Hospital General de la Ciudad de México / Foto: Reuters

Hace dos días, el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, Robert Redfield, señaló que un segundo brote de Covid-19, durante el otoño, será mucho más grave que el actual debido a que se juntará con el brote anual de influenza estacional. “Vamos a tener la epidemia de gripe y la epidemia de coronavirus al mismo tiempo”, dijo.

Esta declaración pública crispó aún más las alarmas de sectores gubernamentales y económicos de todo el planeta, no solo de EE. UU.

En varios estados del vecino del norte, e incluso en el gobierno mexicano, ya se están haciendo planes para el retorno a la “normalidad”, pero antes de eso deben considerar la segunda ola del coronavirus que vendrá entre el otoño y el invierno próximos.

Los países asiáticos que fueron los primeros en sufrir los estragos de la pandemia ya se están adelantando ante esta eventual propagación, especialmente China. Una de las primeras medidas que ha implementado para retrasar lo más posible esta segunda oleada y evitar que coincida con la influenza es mantener las restricciones de movilidad y distanciamiento social.

En la actualidad no hay un incremento notable en el número de personas infectadas por Covid-19 en China y desde el mes de marzo los investigadores han publicado diversos estudios que señalan la necesidad de mantener las restricciones a la movilidad y el funcionamiento del distanciamiento social como medida de control contra la propagación de la pandemia. La clave está en implementarlos en los momentos indicados, de la manera adecuada.

En un estudio publicado en The Lancet Public Health se sugiere que extender el cierre de escuelas y lugares de trabajo en Wuhan durante todo el mes de abril retrasará la segunda ola de casos de Covid-19 en China.

Con el uso de modelos matemáticos para simular el impacto de extender o relajar las medidas de distanciamiento social, los investigadores estimaron que si se levantan estas medidas de control, la segunda ola de la pandemia podría ocurrir a fines de agosto. En tanto, si se mantienen las medidas, el segundo brote se presentará hasta fines de año, lo cual aliviaría la presión sobre los servicios de salud en los meses intermedios.

“Se debe tener mucho cuidado para evitar levantar prematuramente las medidas de distanciamiento físico, porque eso podría conducir a un pico secundario de casos. Pero si se relajan las restricciones gradualmente, es probable que se retrasen y se aplane el segundo pico”, señalan los investigadores.

A pesar del aparente éxito de China en controlar la pandemia, en el norte del país en la provincia nororiental de Harbin, cerca de la frontera rusa, ha habido un aumento en el número de casos que ha obligado a las autoridades a imponer nuevos bloqueos y restricciones.

En otro artículo publicado el 8 de abril, también en The Lancet, por Kathy Leung y sus colegas del Laboratorio Clave de Medio Ambiente y Salud, del Ministerio de Educación y del Ministerio de Protección Ambiental, de China, se señala que las posibles consecuencias adversas de la relajación prematura de las restricciones de movilidad y distanciamiento social podría originar una segunda ola de infecciones.

El hallazgo es crítico para los gobiernos de todo el mundo y les advierte contra la relajación prematura de intervenciones estrictas. Sin embargo, no se analizan los efectos de cada medida o cuáles son las más efectivas para contener la propagación del virus.

En lo que coinciden los estudios es que las medidas de distanciamiento social y restricción de movilidad son capaces de mitigar los efectos de la pandemia. Se trata de una de las pocas armas toda vez que la vacuna estará lista hasta mediados de 2021 y tampoco existen medicamentos específicos.

China no ha regresado a la normalidad

A casi cuatro meses de distancia del surgimiento del nuevo coronavirus, la vida de los 60 millones de habitantes de la provincia china de Hubei aún no ha vuelto a la normalidad. Aunque la gente está saliendo lentamente de sus hogares y volviendo al trabajo, las fábricas están reabriendo sus puertas de manera parcial, otros espacios como las universidades, escuelas y centros de cuidado de niños y niñas permanecen cerrados. De igual manera, los viajes dentro y fuera de Wuhan la capital de Hubei, siguen restringidos.

Como medida de seguimiento y control, las personas de la región tienen que hacerse pruebas para detectar el virus. Un equipo de investigadores del Reino Unido publicó un artículo científico en Nature (del cual informamos previamente en este espacio) que modeló el impacto de la restricción de viajes en las seis provincias chinas con el mayor número de casos de Covid-19 y resultó que dichas medidas ayudaron a reducir los nuevos casos a casi cero.

Aunque todavía se discute si la inmunidad de las personas que han sido infectadas es prolongada, hay muchas personas que son vulnerables ante la eventual segunda ola y las infecciones asintomáticas o las no detectadas podrían generar nuevos brotes. El riesgo es latente.

Si se quiere “volver a la normalidad” los investigadores sugieren determinar el efecto de cada medida para controlar la propagación del SARS-CoV-2, por ejemplo, los datos sobre los viajes aéreos se utilizaron para modelar el efecto de las restricciones de viaje en el retraso de la progresión general de la pandemia, y se encontró que tenían un efecto marcado a escala internacional, pero solo con un retraso de tres a cinco días.

Se necesitan modelos de análisis que informen sobre los efectos de las restricciones de viaje y el distanciamiento social, así como de las estrategias alternativas que se deben tomar después de la relajación de estas intervenciones, como el uso de mascarillas, controles de temperatura y rastreo de contactos.

China está implementando un amplio monitoreo en todo el país. Las provincias emiten a todos los residentes un código QR, que contiene información sobre su salud e historial de viaje. Si una persona ha permanecido en áreas seguras o ha sido puesta en cuarentena y  no ha desarrollado la enfermedad, se le asigna un “estado verde”, correspondiente al riesgo más bajo, que le permite cruzar las fronteras provinciales, ingresar a hospitales, áreas residenciales, andar en metro y trenes.

La medida no solo evita que las personas infectadas se mezclen con otras, sino que si se detecta una nueva infección, el gobierno pueda rastrear los movimientos de esa persona e identificar aquellas con las que tuvo contacto. El objetivo es ubicar a tantas personas infectadas como sea posible, lo más rápido posible, y luego aislarlas.

 

Aislamiento intermitente hasta 2022

Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard consideran que por la propagación de Covid-19 en los Estados Unidos “puede ser necesario un distanciamiento social prolongado o intermitente hasta el 2022”.

La investigación publicada en la revista Science del 14 de abril utiliza datos de otros dos coronavirus estrechamente relacionados el OC43 y el HKU1, que causan enfermedades respiratorias leves como la gripe común, para predecir cómo se comportará Covid-19.

De acuerdo con sus cálculos, el SARS-CoV-2 disminuirá significativamente su propagación en verano, pero no lo suficiente como para detenerlo. Su comportamiento podría ser como el de la influenza que circula estacionalmente.

Stephen M. Kissler y sus colegas construyeron un modelo de interacciones de varios años y lo utilizaron para estimar durante cuánto tiempo deben mantenerse las medidas de distanciamiento social para mantener el control del SARS-CoV-2, proyectando la dinámica potencial de Covid-19 para los próximos cinco años. De acuerdo con sus simulaciones, el factor clave que modula la incidencia del virus en los próximos años es la velocidad a la que disminuye la inmunidad ante el virus, que aún no se ha determinado.

En todos los escenarios simulados se incluye el distanciamiento social intermitente, pero existe el riesgo de que las infecciones resurjan cuando se levanten las medidas de distanciamiento social. Cuando el distanciamiento social se relaja la transmisibilidad del virus aumenta en el otoño y puede ocurrir un brote intenso en el invierno, que se superpone con la temporada de gripe lo cual excede la capacidad de los hospitales.

Otro escenario modelado muestra que podría producirse un resurgimiento del SARS-CoV-2 en el futuro hasta 2025. Las nuevas terapias podrían aliviar la necesidad de un distanciamiento social estricto, pero, en ausencia de estas, la vigilancia y el distanciamiento intermitente deberán mantenerse en 2022.

En otra de las simulaciones se considera el supuesto de que el distanciamiento social reduce la transmisibilidad del virus en un 60% y que el verano la reduce en un 40%, por lo que para mantener el número de casos manejable por el sistema de salud de EE. UU, se requeriría mantener las actuales condiciones de distanciamiento social hasta mediados de mayo, restablecerlas para el mes de agosto y, nuevamente implantarlas a fines de octubre hasta fin de año. Posteriormente, establecerlas el mes de febrero a abril de 2021, y en junio del mismo año y repetirlas por períodos comparables durante 2022.

“Nuestro objetivo al modelar e identificar las posibles trayectorias de la epidemia bajo enfoques alternativos”, escriben los autores. “Esto le daría tiempo a los hospitales para aumentar la capacidad de atención crítica, al tiempo que permite que se acumule la inmunidad de la población”.

 

 

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias