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Una verdadera antítesis sobre la democracia

Mina Magallón Martes 6 De Abril, 2021 · 07:00 am
Una verdadera antítesis sobre la democracia
Marchan por el voto / Reuters / Biblioteca del Congreso

No es una gran revelación que en los Estados Unidos ejercer el poder político requiera ganar la presidencia, tener la mayoría en el Congreso y obtener el apoyo del electorado. Abraham Lincoln dijo: “El sentimiento público lo es todo. Con él, nada puede fallar; en su contra, nada puede triunfar”. Aunque el presidente Biden ganó la presidencia por más de 7 millones de votos, aprobar sus prioridades legislativas requiere lidiar con una división del 50-50 en el Senado y tener una mínima mayoría demócrata en la Cámara de Diputados.

Para que el presidente Biden tenga alguna posibilidad de aprobar su agenda política, su primera tarea es mantener el apoyo de las alas progresistas y moderadas del Partido Demócrata. Debido a que el presidente Biden logró mantener el apoyo unánime de los senadores demócratas, pudo convertir en ley el Plan de Rescate Estadounidense de $1.9 billones de dólares el mes pasado.  Esta legislación ampliamente popular proporciona fondos para ayuda financiera directa a muchos estadounidenses y apoyo adicional para establecer sitios de vacunación comunitarios y acelerar la distribución de vacunas.

Debido a que ningún senador republicano apoyó el Plan de Rescate Estadounidense, la legislación se aprobó bajo la conciliación presupuestaria, un proceso especial que solo se aplica a la legislación relacionada con gastos o impuestos. Los proyectos de ley de reconciliación sólo requieren mayorías simples en cada cámara del Congreso para ser aprobados y no pueden ser obstruidos en el Senado y de esta manera se evitó que los republicanos pudieran oponerse obstruyendo se aprobara la legislación.

El obstruccionismo es una regla/táctica muy antigua del Senado, en inglés llamado “filibuster,” donde la contraparte argumenta por largas horas las razones de por qué no se debe aprobar la iniciativa.  En Texas, en 2013, la senadora Wendy Davis habló durante 13 horas para bloquear una iniciativa que imponía restricciones al aborto.  Mientras la senadora hablara nadie la podía callar y el Senado se encontraba paralizado.  Ninguna movida en el tablero se permite mientras haya un “filibuster” en la Cámara.  El “filibuster” se llevó a la pantalla en 1939 por Jimmy Stewart en la película “Mr. Smith va a Washington”.  Esta táctica de “filibuster” hoy se está debatiendo mucho ya que los demócratas quieren cambiar el uso de esta táctica letal que alarga las discusiones manteniendo con vida artificial a la iniciativa en espera a que se canse de discutirla en “filibuster” o se llegue a un acuerdo.

Si bien los líderes republicanos del Congreso pueden creer que el camino más seguro para recuperar el control en el Congreso es oponerse a las políticas de Biden en las elecciones a la mitad de su período en 2022, su negativa a trabajar con los demócratas en iniciativas legislativas populares y centralistas, como el Plan de Rescate Estadounidense recientemente promulgado, la Ley del Pueblo aprobada por la Cámara (también conocida como HR 1), un proyecto de ley para expandir los derechos de voto y limitar la manipulación partidista, y la legislación de infraestructura anunciada recientemente por el presidente Biden como se refleja en la legislación electoral que se está promoviendo actualmente en las treinta legislaturas estatales controladas por republicanos.

En 2020, por primera vez, el número de votantes sin partido registrados como independientes superó el número de republicanos registrados. En las ocho elecciones presidenciales desde 1988, los republicanos ganaron el voto popular solo una vez, en 2004, cuando el presidente George W. Bush derrotó al retador demócrata John Kerry.

¿Puede el Partido Republicano sobrevivir a los efectos del cambio demográfico en curso? Mientras que el electorado republicano es aproximadamente un ochenta y uno por ciento de blancos y un cincuenta por ciento de hombres, el tamaño de la población blanca en los Estados Unidos está disminuyendo. Por ejemplo, en los estados indecisos de Arizona, Georgia y Nevada, desde 2008, la proporción de blancos de la población se ha reducido a una pequeña mayoría de la población. Esto significa que el Partido Republicano ya no puede depender únicamente de los votantes blancos para ganar las elecciones. Las tendencias demográficas muestran que la adopción del extremismo reaccionario por parte del Partido Republicano es una apuesta perdida que seguramente conducirá a la derrota en las próximas elecciones.

Como resultado de la derrota de Trump en las elecciones presidenciales de 2020, el Partido Republicano han adoptado tácticas como el “gerrymandering” (cambios en las circunscripciones electorales que benefician a los republicanos) y la supresión del voto.  Los estados que han visto la mayor cantidad de proyectos de ley para restringir el voto son Texas (49 proyectos de ley), Georgia (25 proyectos de ley) y Arizona (23 proyectos de ley).

En Georgia, el gobernador republicano, Brian Kemp, promulgó una nueva ley el pasado 25 de marzo que busca desesperadamente suprimir el voto del afroamericano.  La nueva ley introdujo requisitos difíciles y restrictivos para la obtención de la credencial para votar.  Una gran mayoría de los buzones de correo fueron físicamente removidos en barrios de afroamericanos.  El mandar el voto por correo era muy importante para estas colonias, pues la mayoría trabajan largas horas y no tienen acceso fácil a un automóvil, lo que facilitaba mucho el mandar el voto por correo.  Se tipificó como delito con una pena de cárcel hasta por un año el regalar comida o dar agua a los votantes que están en las largas filas esperando por horas y horas ejercer su derecho a votar, y lo que es aún peor, como si no fuera suficiente el afronte frontal y brutal al voto del afroamericano que vengo enumerando, se amplió el poder del colegio electoral estatal sobre las elecciones.  La nueva ley electoral destituye al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, el republicano que enfrentó las embestidas de Trump para anular los resultados de las elecciones en Georgia y ahora se permite que la legislatura estatal (mayoría republicana) nombre a los consejeros electorales quienes podrán descalificar el voto que consideren sin dar razón o motivo con un simple plumazo.  La nueva ley electoral permite a los republicanos tomar el control de cómo se administra y decide una elección.  Se han presentado al menos tres demandas en los juzgados federales que impugnan la nueva ley de Georgia.

En México hoy se vive una confrontación a muerte entre el Instituto Nacional Electoral y el presidente Andrés Manuel López Obrador, en torno al actuar de la autoridad electoral, cuestionando su imparcialidad, su autoridad, su ética, generando un clima de extrema polarización política, al tiempo que pone en riesgo el carácter democrático de las elecciones.

Aquí la pregunta forzosa es a quién le siguen los pasos o quién pone la muestra.

Correo: mgmagallon@aol.com

Twitter: @MinaMagallon

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias