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Una nueva clase política en Estados Unidos

Arturo Espinosa Silis Hace 2 semanas
Una nueva clase política en Estados Unidos
De los 535 asientos del congreso (435 de la Cámara de Representantes y 100 del Senado), 110 serán ocupados por nuevos congresistas (66 demócratas y 44 republicanos) cuya edad promedio es de 49 años, por lo que ésta será la integración entrante más joven de los pasados tres ciclos de renovación.

De la tinta de Arturo Espinosa Silis.

Producto de las elecciones intermedias celebradas en noviembre pasado, iniciará la Legislatura 116 del Congreso de los Estados Unidos, la cual estará en funciones hasta el 3 enero de 2021.

El proceso electoral de 2018 en Estados Unidos fue llamativo y relevante en más de una forma. En estas elecciones estuvo en juego parte del capital político del presidente Trump pues el resultado de la votación supondría un aval a su controvertido estilo de gobernar o, por el contrario, la búsqueda por fortalecer los contrapesos desde el legislativo. Esto es lo que probablemente generó un incremento histórico en la tasa de participación ciudadana en elecciones intermedias −llegando casi al 50 % del electorado−, revirtiendo la tendencia a la baja para este tipo de comicios, que en 2014 alcanzó su nivel más bajo en 72 años.

Las pasadas elecciones supusieron una victoria importante para el partido Demócrata, el cual logró alzarse con la indiscutida mayoría en la Cámara de Representantes; mientras que el partido Republicano logró retener la mayoría en el Senado. Pero más allá de las implicaciones políticas y la alta participación registrada, quiero destacar la forma en la que el Congreso estadounidense se ha reconfigurado en términos demográficos.

Esta nueva legislatura estará llena de nuevos rostros, literal y simbólicamente hablando. De los 535 asientos del congreso (435 de la Cámara de Representantes y 100 del Senado), 110 serán ocupados por nuevos congresistas (66 demócratas y 44 republicanos) cuya edad promedio es de 49 años, por lo que ésta será la integración entrante más joven de los pasados tres ciclos de renovación.

Por otra parte, destaca que casi el 40 por ciento de las 100 nuevas representaciones y 10 senadurías serán ocupadas por mujeres (37 representantes y 5 senadoras), lo que hará de ésta, la integración con más mujeres en la historia de la Cámara de Representantes desde su establecimiento hace más de 200 años.

Y aunque la edad y el género son aspectos para destacar, probablemente el cambio más radical −y quizá también más celebrable dado el contexto− es el origen étnico y racial de los integrantes de esta legislatura: 24 de los 100 nuevos representantes son hispanos, nativos americanos o afroamericanos. En este contexto, particularmente para la Cámara de Representantes, ésta es una legislatura llena de primeras veces que marcan hitos culturales:

  • Sharice Davids y Debra Haaland son las dos primeras mujeres nativas americanas elegidas como representantes, además Davids es la primera mujer de la comunidad LGBT+ en llegar a la Cámara
  • Por su parte, Veronica Escobar y Sylvia García son las dos primeras mujeres latinas elegidas en Texas para la Cámara de Representantes
  • Con 29 años, Alexandria Ocasio-Cortez será la representante más joven en ocupar este cargo
  • Ilhan Omar −nacida en Somalia y naturalizada estadounidense tras llegar en calidad de refugiada− será la primera integrante del Congreso que usa un hiyab y la primera mujer de color en ocupar una curul por Minnesota. Omar, junto a Rashida Tlaib serán las dos primeras mujeres musulmanas congresistas en Estados Unidos
  • Ayanna Pressley es la primera mujer afroamericana electa al Congreso por Massachusetts, mientras que Jahana Hayes es la primera mujer afroamericana demócrata electa por Connecticut al Congreso
  • En el Senado destacan los casos de Marsha Blackburn, primera mujer electa a una senaduría por Tennessee y de Kyrsten Sinema quien será la primera mujer en ocupar una senaduría por Arizona y la primera persona abiertamente bisexual electa al Senado

Esta reconfiguración del Congreso norteamericano es sumamente positiva pues contribuye a dotar los espacios legislativos del sentido que deben tener la representación ciudadana.

Además, es significativa en el contexto de una administración que constantemente ataca y discrimina a las personas por su origen racial, preferencia sexual o su credo.

Estados Unidos se encuentra frente al surgimiento de nueva clase política, caracterizada por la diversidad étnica, religiosa, sexual y etaria. Valdrá la pena seguir de cerca los trabajos de esta 116 Legislatura para ver cómo es que esta ampliación de la representación se convierte −o no− en acciones y políticas para el beneficio de la ciudadanía, particularmente de los grupos más desfavorecidos hasta ahora.

@EspinosaSilis