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Una crisis oculta bajo nuestros pies

La escasez de agua ocasionará una crisis global que afectará la subsistencia de la humanidad en los próximos años, escribe Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 23 De Abril, 2021 · 06:58 am
Una crisis oculta bajo nuestros pies
Más de la mitad de los principales acuíferos del mundo se están agotando ocasionando la escasez de agua / Foto: Cuartoscuro

El 96% del agua dulce no congelada del planeta es invisible para la humanidad. Se encuentra almacenada y oculta a decenas o centenas de metros de profundidad debajo de nuestros pies, como si la naturaleza quisiera mantenerla escondida del ser humano en acuíferos entre capas de roca y suelo. Sin embargo, debido al aumento de la demanda, la gestión inadecuada y la falta de gobernanza se ha generado su sobreexplotación indiscriminada.

Es la principal fuente de agua para miles de millones de personas y también para la mitad de la agricultura mundial, por lo que su agotamiento ocasionará una crisis global que afectará la subsistencia de la humanidad en los próximos años.

Pareciera una conmemoración contradictoria del Día de la Tierra, pero necesaria para recordar el grave riesgo al que nos enfrentamos: más de la mitad de los principales acuíferos del mundo se están agotando, muchos de ellos a un ritmo alarmante, revela una investigación publicada en la revista Science de esta semana.

Esto implica una amenaza inminente para miles de millones de personas, señalan Scott Jasechko y Debra Perrone, investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara, quienes observaron las vulnerabilidades críticas de los acuíferos al analizar los datos de casi 39 millones de pozos de todo el mundo.

Entre el 6% y 20% de estos pozos (de 2.4 millones a 8 millones) que se utilizan para bombear el agua de los acuíferos en 40 países, entre ellos México, están a punto de secarse. Solo tienen agua con una pofundidad de poco más de 5 metros de su nivel freático superior.

En algunos casos se excavan nuevos pozos a mayor profundidad, pero también hay nuevas perforaciones que no son más hondas. Sin embargo, nuevos y viejos pozos se están quedando sin agua.

Al irse agotando continuamente las aguas subterráneas se está formando una nueva brecha de desigualdad: los países ricos que cuentan con los recursos para pagar el costo de perforar pozos más profundos dispondrán del líquido vital. En cambio, progresivamente las comunidades más pobres, tanto en el campo como en las ciudades, experimentarán mayores restricciones en las regiones donde los niveles de agua subterránea están en declive, como por ejemplo, el Valle Central de California o el norte y centro de México (vale la pena señalar que entre el 60% y 70% del agua que se consume en la Ciudad de México proviene del subsuelo).

A esto hay que agregar los efectos del Cambio Climático que afectan directa e indirectamente la recarga de los mantos freáticos a ritmos insuficientes para resarcir los niveles de su consumo.

La suma de los factores climáticos y el consumo insostenible generará una continua disminución de los recursos hídricos, lo cual, de acuerdo con los investigadores, podrá desencadenar nuevos conflictos económicos y sociales violentos e incluso se generarán nuevas oleadas de personas desplazadas y refugiadas por esta causa.

No hay que olvidar que el agua subterránea es un recurso local influenciado por condiciones hidrogeológicas, por políticas nacionales e internacionales de agua, conductas socioculturales y factores económicos. Por ello, conocer los recursos de agua subterránea a escala mundial es clave por el papel que este compuesto tiene en el comercio, la política, el desarrollo sostenible y las relaciones internacionales.

Cien millones de datos

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron la información proporcionada por satélites como Gravity Recovery de la NASA o la Misión Climate Experiment (GRACE), que pueden identificar tendencias a gran escala sobre los cambios en el almacenamiento de agua subterránea; permiten comprender el comportamiento e identificar tasas excesivas del declive de los acuíferos.

Sin embargo, los satélites no pueden observar debajo de la superficie de la Tierra para medir las alturas y fluctuaciones del nivel freático. Por lo que también usaron los datos disponibles en todos los gobiernos sobre la cantidad de pozos, pero a pesar de ser infraestructura básica, se enfrentaron al problema de que muchos sistemas de aguas, como el de México, carecen de información clave como la ubicación y profundidad exacta de los pozos.

Los científicos se enfrentaron a la titánica tarea de compilar un sistema de información a escala global de más de 39 millones de registros de ubicaciones de pozos de agua subterránea, profundidades, propósitos y fechas de construcción que proporcionan datos locales a escala mundial.

Esta información permite promover una mejor comprensión de los patrones espacio-temporales de los pozos. “Los datos de aguas subterráneas son notoriamente difíciles de recopilar y cotejar”, mencionan los investigadores.

Reunieron información de territorios que representan el 40% del agua dulce mundial no congelada; así, determinaron que el bombeo de la mitad de todas las aguas subterráneas del mundo se lleva a cabo en 40 países (entre ellos México), que son el hogar de más de 3 mil millones de personas. Observaron una densidad promedio de 0.7 pozos por kilómetro cuadrado.

Después de 100 millones de mediciones, los investigadores también se percataron que el promedio de profundidad es de 46 metros con una mediana de 31 metros. Uno de cada 17 y uno de cada cinco pozos no tiene más de 5 metros de profundidad del nivel superior freático, por lo tanto, los investigadores sugieren que entre el 6 y el 20% de los pozos son particularmente vulnerables. Al menos la mitad de ellos se secan durante gran parte del año debido a una combinación de reducción de recarga estacional e interanual y fluctuaciones del nivel freático por la sobreexplotación.

Los científicos sostienen que para garantizar que el agua subterránea siga siendo una fuente hídrica confiable y sustentable se deben abordar varios desafíos formidables: la gobernanza inclusiva, la gestión eficaz y una definición acordada de sostenibilidad de aguas subterráneas, como elementos indispensables de lo que debe ser una gestión estratégica y multifacética, que hasta ahora no existe.

La mayoría de los grandes sistemas de aguas subterráneas son regionales y transfronterizos, por lo que la colaboración regional e internacional es esencial para establecer sistemas de información compartidos que permitan monitorear integralmente los niveles de agua subterránea y su calidad. Para ello, la colaboración científica y la diplomacia del agua son claves.

También lo son la creación de nuevas instituciones científicas, la conformación de un organismo multilateral, así como de redes de difusión y divulgación para crear conciencia social y política sobre la necesidad urgente de proteger las aguas subterráneas como un elemento clave de la seguridad hídrica del planeta y para que dejen de ser invisibles.

La COVID-19 deja trastornos en la salud mental

Las secuelas neurológicas y psiquiátricas de pacientes que han padecido COVID-19 pueden perdurar por más de 6 meses después de padecer la enfermedad, señala una investigación realizada con los registros de salud electrónicos de 81 millones de pacientes de todo el mundo, obtenidos a través de la red global TriNetX y publicado en la revista The Lancet Psychiatry.

A partir de estos registros, el equipo de investigadores encabezado por Paul Harrison, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, llevó a cabo el estudio de cohorte retrospectivo entre 236 mil 379 pacientes mayores de 10 años diagnosticados con COVID-19, en quienes analizaron sus síntomas de salud mental a lo largo de seis meses y los compararon con grupos de personas sanas.

Observaron la incidencia de 14 trastornos neurológicos y psiquiátricos en los 6 meses posteriores al diagnóstico confirmado de Covid-19. Los principales trastornos detectados son: hemorragia intracraneal; accidente cerebrovascular isquémico; parkinsonismo; síndrome de Guillain-Barré; trastornos de los nervios, trastorno de raíces nerviosas y plexos; unión mioneural y enfermedad muscular; encefalitis; demencia; trastornos psicóticos, del estado de ánimo y de ansiedad (agrupados y por separado); trastorno por uso de sustancias; e insomnio.

Entre los más de 236 mil pacientes la incidencia estimada de un diagnóstico neurológico o psiquiátrico en los siguientes 6 meses fue de 33%, pero entre los pacientes graves que llegaron a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) la incidencia fue del 46%.

El porcentaje de casos de problemas neuronales en enfermos de Covid-19 fue de 67%, para la demencia; 56%, para hemorragia intracraneal; 40%, para el trastorno psicótico; 39%, trastorno de ansiedad; 11%, de parkinsonismo; 10%, isquemia por accidente cerebrovascular; entre otros.

Pero los casos con problemas neuronales fueron mayores entre aquellos que ingresaron a la UCI, es decir, entre los pacientes graves y críticos donde la incidencia de accidente cerebrovascular fue del 92%; trastorno psicótico 77%; demencia 74%; hemorragia intracraneal 66%; parkinsonismo 26%; y trastorno de ansiedad 15%.

Los riesgos fueron mayores, pero no limitados, en todos los pacientes con Covid-19 grave, por ello, el equipo de científicos financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud y el Centro de Investigación Biomédica de Salud de la Universidad de Oxford recomienda utilizar estos resultados para ayudar a la planificación de servicios de salud mental y para diseñar futuros estudios complementarios.

Comentarios y sugerencias: @abanav,  abanav@gmail.com y sapiensideas.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias