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Tormenta política y electoral en Puebla

De la tinta de Arturo Espinosa Silis.

Arturo Espinosa Silis Miércoles 23 De Enero, 2019 · 10:32 am
Tormenta política y electoral en Puebla
Tras la muerte de la gobernadora Martha Érika Alonso, en Puebla elegirá nuevamente a un gobernador

En un periodo de apenas tres años, entre 2016 y 2019, la ciudadanía poblana habrá elegido tres diferentes gobernadores o gobernadoras y el estado habrá tenido cinco diferentes titulares del Poder Ejecutivo local, lo cual resulta ser una verdadera anomalía.

El 5 de junio de 2016 las y los electores en Puebla acudieron a las urnas a elegir a quien sustituiría a Rafael Moreno Valle en la primera magistratura de la entidad. Las elecciones fueron polémicas y estuvieron empañadas por acusaciones relativas a la inequidad en la contienda, particularmente por parte de quienes ostentaban candidaturas independientes. Al menos, ese fue el discurso que manejó Ana Teresa Aranda Orozco (candidata independiente) y que fue secundado por la denuncia de la también candidata Blanca Alcalá Ruiz, quien señaló que fue víctima de violencia política de género durante el proceso electoral. Ambas acusaciones, me parece, resultaban injustificadas, pues en el primer caso −aunque quizás injustas− las reglas para las candidaturas independientes estaban establecidas desde el inicio del proceso electoral; y en el segundo caso, se pretendió confundir el cuestionamiento sobre el desempeño de sus candidaturas para cargos anteriores con violencia política de género.

El 1 de julio de 2018, el electorado poblano volvió a las urnas, pues debido a un ajuste del calendario electoral de la entidad para lograr la concurrencia de las elecciones locales con las federales, el mandato de José Antonio Gali Fayad duraría poco menos de dos años.

Debido a un conjunto de aspectos como la cerrada diferencia de votos entre el primer y segundo lugar, los altos índices de violencia electoral, la narrativa de fraude que hasta la fecha sostiene uno de los excandidatos derrotado en las urnas y todo esto aderezado por la polémica actuación de las autoridades electorales, especialmente las jurisdiccionales que resolvieron las impugnaciones que se presentaron en contra de los resultados y de la validez de la elección −que se disputó tanto en el terreno jurídico como en el mediático−, la elección del año pasado fue aún más compleja y polémica que la de 2016.

En medio de un ambiente político polarizado y apenas 10 días después de que la gobernadora electa tomara posesión de su cargo, ella falleció en un accidente. Como consecuencia de ello el Secretario de Gobierno estuvo encargado del despacho de la gubernatura de Puebla y el lunes pasado el Congreso del estado nombró un gobernador interino.

Dado que la ausencia de la gobernadora que fue electa para concluir su mandato en 2024 ocurrió antes de los dos primeros años de su encargo, en los próximos días el gobernador interino deberá convocar a nuevas elecciones para elegir a quien ocupará la gubernatura hasta que concluya el actual sexenio. Estos comicios deberán celebrarse dentro de los próximos 3 a 5 meses y no es imposible que se lleven a cabo el mismo día que el resto de las elecciones locales (2 de junio).

En esta prolongada tormenta política y electoral que ha vivido la entidad con el quinto padrón electoral más grande del país, quedan como damnificados, la ciudadanía por un lado; y las autoridades electorales por el otro. La primera porque los actores políticos han optado por poner en el centro del debate sus intereses personales y partidistas, y no así las necesidades de los ciudadanos. Las segundas debido a que los diversos actores políticos han hecho de la autoridad electoral local blanco de ataques y descalificaciones −injustificadas desde mi perspectiva−, siendo que es a ésta a la que le corresponde constitucional y legalmente organizar los próximos comicios para elegir nuevamente al titular del Ejecutivo local.

Las elecciones de 2019 son una oportunidad para que, después de todo lo ocurrido en Puebla, su clase política local busque poner en el centro a la ciudadanía y sus necesidades; y por otra parte que busquen fortalecer a la autoridad electoral para que los comicios de 2019 sean de mayor calidad que los anteriores.

@EspinosaSilis