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Sufren apocalipsis los insectos del planeta

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 18 De Octubre, 2019 · 07:49 am
Sufren apocalipsis los insectos del planeta
Se han perdido 80 especies de mamíferos y 182 especies de aves / Foto: Current Biology, Pieter Haringsma

Una característica clave del Antropoceno –época geológica actual, dominada por el ser humano– es la disminución acelerada de la biodiversidad. Sin embargo, la percepción pública se centra particularmente en la pérdida de especies de grandes mamíferos como el rinoceronte blanco, elefantes, grandes felinos o en aves como el dodó.

Pero no es en estas especies donde se viven los peores efectos de la sexta extinción masiva, sino en las más pequeñas, en los insectos del planeta, quienes están viviendo una auténtica época apocalíptica.

Si bien es cierto que se han perdido 80 especies de mamíferos y 182 especies de aves, desde 1500, las que representan el 1.5% y 1.8%, respectivamente, de sus especies conocidas, la crisis catastrófica que está viviendo la biodiversidad se centra en las declinaciones de especies y poblaciones enteras de invertebrados que el científico Dave Goulson, de la Universidad de Sussex, Reino Unido, denomina “el apocalipsis de los insectos”, que puede tener profundas implicaciones no solo para otras especies de animales de todo el planeta sino también para el ser humano.

El científico señala en un artículo publicado en la revista Current Biology que la mayor parte de la vida animal ya sea medida por biomasa, abundancia numérica o número de especies, está conformada por invertebrados como los insectos, y que estas innumerables pequeñas criaturas son mucho más importantes para el funcionamiento de los ecosistemas que sus hermanos peludos o emplumados, sin embargo, tenemos pocos datos a largo plazo sobre sus tendencias poblacionales.

Estudios recientes sugieren que los insectos pueden estar en un estado de colapso catastrófico, ya que describen una disminución de entre el 76% y el 98% de la biomasa de insectos del planeta en solo 30 años.

Las consecuencias son claras: los insectos son parte integral de toda red alimentaria terrestre, se encuentran en la base de las cadenas alimenticias para numerosas aves, murciélagos, reptiles, anfibios y peces, y desempeñan funciones vitales como polinizadores, controladores de plagas y recicladores de nutrientes. Los ecosistemas terrestres y de agua dulce colapsarán sin insectos. Además, la mayoría de los cultivos de alimentos humanos dependen de los insectos polinizadores, especialmente de las abejas.

Sin insectos muchas especies de animales desaparecerían. El 87% de todas las especies de plantas requieren animales polinizadores, la mayoría por insectos. Fotos cortesía de: Current Biology/Pieter Haringsma.

 

Estos estudios ponen la advertencia en que hemos fallado en los esfuerzos de conservación al no apreciar la escala completa de la biodiversidad animal. Los insectos son mucho menos estudiados que los vertebrados y, aunque se conocen casi dos millones de especies, hasta ahora ni siquiera han sido nombradas muchas de ellas, no sabemos esencialmente nada sobre su biología, distribución o abundancia. La evidencia científica sugiere que ha habido enormes disminuciones de poblaciones, pero la mayoría de nosotros ni siquiera lo hemos notado.

Se estima que hay al menos otros 4 millones de especies que aún tenemos por descubrir. Hacen falta investigaciones que proporcionen datos duros sobre las declinaciones de insectos y falta conciencia del ritmo de degradación ambiental causado por actividades humanas.

El investigador sugiere que el problema central es el descenso dramático de sus poblaciones que son menos abundantes que antes, por ejemplo, un estudio realizado en Alemania midió la abundancia de insectos desde finales de la década de 1980 y encontró que la biomasa general de insectos capturados en sus trampas cayeron un 75% en 26 años (de 1989 a 2014).

Pocas especies se han estudiado a profundidad, como las mariposas, polillas y abejas, que han sido monitoreadas extensivamente y han mostrado patrones de declive generalizados como ocurre con la mariposa monarca (Danaus plexippus), famosa por su larga migración desde Canadá hacia México, donde hiberna. Sus poblaciones cayeron un 80% entre 2006 y 2016.

Estudios recientes sugieren que los insectos pueden estar en un estado de colapso catastrófico, ya que detectan una disminución de entre el 76% y el 98% de la biomasa de insectos del planeta en solo 30 años. Foto cortesía de: Current Biology/Pieter Haringsma.

 

Se ha perdido gran proporción de la biomasa de insectos en poco tiempo. Las causas incluyen pérdida de hábitat, exposición crónica a pesticidas y el cambio climático. Nunca sabremos cuántos insectos había, digamos, hace 100 años, antes de la llegada de pesticidas y agricultura industrial.

El declive de las abejas silvestres (considerada la especie más importante del planeta) es el resultado de una combinación de factores antropogénicos, incluidos pérdida de hábitat, exposición crónica a mezclas complejas de pesticidas, y la propagación de insectos no nativos con enfermedades que afectan nidos de abejas comerciales. Hábitats naturales han sido afectados para dar paso a agricultura, carreteras, urbanizaciones, fábricas, campos de golf y una multitud de actividades humanas. Eso ha dejado poblaciones de insectos que persisten como en pequeñas islas fragmentadas y aisladas que pueden extinguirse en poco tiempo.

Las prácticas agrícolas intensivas con campos de monocultivos casi perfectos, con altos insumos de pesticidas y fertilizantes ha afectado los hábitats que antes eran favorables a las abejas y otros insectos. Por otro lado, al disminuir la abundancia de insectos ha bajado el número de aves insectívoras en Norteamérica y Europa, en aproximadamente un 40% entre 1966 y 2013. En el Reino Unido, poblaciones del pájaro pescador manchado cayeron un 93% entre 1967 y 2016.

Sin insectos, muchas especies de animales desaparecerían. El 87% de todas las especies de plantas requieren animales polinizadores, la mayoría por insectos. Aproximadamente el 75% de los cultivos humanos requieren la polinización de insectos, un servicio estimado entre $235 mil millones a 577 mil millones de dólares por año en todo el mundo. Sin abejas polinizadoras miles de millones de personas morirían de hambre en todo el mundo. Así de importantes son los insectos para nuestra supervivencia.

Los átomos se mueven velozmente dentro del titanio

Cadenas de átomos que se mueven a la velocidad de un rayo dentro del titanio fueron observadas por investigadores de la Universidad de Linköping, Suecia, encabezados por Davide Sangiovanni. Este fenómeno solo había sido observado anteriormente cuando se simulan las propiedades de los núcleos de los planetas expuestos a presiones extremas.

Ahora los investigadores lo han observado en el titanio puro a presión atmosférica. Y aunque aún no se explican el fenómeno que han descubierto, cambia la forma en que pensamos sobre el transporte masivo de átomos en metales. Estos resultados publicados en la revista científica Physical Reviw Letters demuestran propiedades de los metales que, hasta ahora, no se entienden del todo.

El mecanismo implica un rápido movimiento colectivo de numerosos átomos a lo largo de caminos enredados de bucle cerrado en regiones cristalinas libres de defectos. Imagen: cortesía de la Universidad de Linköping.

 

Aunque los investigadores afirman que aún es demasiado pronto para determinar el significado de este descubrimiento en términos prácticos, afirman que cuanto más sabemos sobre el funcionamiento de los materiales en diferentes condiciones tenemos mejores posibilidades para desarrollar materiales con propiedades nuevas o mejoradas.

En materiales sólidos como los metales, los átomos están dispuestos en una estructura cristalina bien organizada, a distancias definidas entre sí. La difusión –la migración de los átomos de un sitio a otro de la red cristalina– ocurre típicamente como saltos aislados “raros” de átomos en los defectos de la estructura. Sin embargo, para algunos materiales –como los conductores de iones rápidos a temperaturas elevadas como en líquidos muy fríos (“hielo superiónico”) y en el hierro, a presiones extremas que se encuentran en los núcleos de los planetas–, las cadenas largas de átomos pueden comenzar a moverse repentinamente a una velocidad sorprendentemente alta y ordenada.

Este proceso ocurre en escalas de tiempo de picosegundos o nanosegundos (una millonésima de segundo), y no afecta la estructura cristalina. Este fenómeno denominado “difusión concertada” o “difusión superiónica” se ha descrito en varios artículos teóricos. Sin embargo, este descubrimiento demuestra que esta difusión puede presentarse en la fase cúbica de titanio puro, a una presión atmosférica normal y a una temperatura inferior a su punto de fusión (1600o C).

Metales como el titanio, circonio y hafnio, que se encuentran en el Grupo IV B de la tabla periódica, tienen varias propiedades y características que hasta ahora los especialistas no han podido explicar, a la cual se suma este descubrimiento de la “difusión concertada”, una propiedad anómala que se origina en su estructura cúbica en la cual las cadenas de átomos se mueven a través del cristal sólido.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com