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Solidaridad

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 13 De Diciembre, 2020 · 07:00 am
Solidaridad
La Ciudad de México permanece en semáforo naranja con alerta. El gobierno capitalino anunció restricciones para restaurantes, gimnasios y casinos a fin de evitar las aglomeraciones y contagios de Covid-19 / Cuartoscuro

Algunos piensan que esta pandemia nos ha aislado más que nunca, como si cada quien velara ahora por una supervivencia propia sin detenerse a pensar en el prójimo. ¿Ustedes qué opinan? Me parece que esta crisis nos exhorta a reinventar nuestras ideas sobre la convivencia y el cuidado. Hoy la solidaridad se traduce en restringir nuestra vida social. Sí, hay un aislamiento, pero éste es tan sólo un medio para proteger a otros.

Creo que la pandemia es un momento de madurez en la que reconocemos qué es importante para nosotros y qué es prescindible en nuestra vida, tanto en la privada como en la pública y laboral. Lo que más extraño son los momentos ordinarios, mi rutina. Extraño salir de casa para ver a mis estudiantes, para charlar con colegas o ir a cenar con amigos. Extraño ir a la cabina de radio cada sábado y a hacer la despensa en el mercado cercano. Extraño interactuar fuera de una pantalla.

Es molesto salir con cubrebocas a la calle, andar con careta, mantener la sana distancia, lavarnos las manos constantemente o ir cargando con gel antibacterial. Sin embargo, son las medidas necesarias para cuidarnos y cuidar a los otros. En estos momentos nuestras acciones tienen un impacto más allá de nuestros objetivos inmediatos. Por ejemplo, al salir al banco, al mercado, a trabajar o a ver a nuestros amigos, podemos entrar en contacto con el virus y abonar a su propagación sin saberlo. Es cuestión de pesar qué es necesario y qué no.

La solidaridad va más allá de los deseos e intereses personales. Ser solidarios es adherirnos y apoyar una causa de interés común. No basta con cuidarnos a nosotros y a los nuestros, sino en voltear a quienes están fuera de nuestro círculo familiar y de amistad. Sólo así, ampliando el sentido de la palabra comunidad, reconocemos el impacto, benéfico o no, de nuestras acciones.

Después de tantos meses en confinamiento empiezan a surgir ciertas creencias que menguan el sentimiento de soledad y aislamiento. Por ejemplo, pensar que el virus es menos peligroso ahora que antes, que la esperanza de las vacunas hace innecesarios los cuidados y restricciones, o que no hay riesgo de contagio entre personas cercanas si se respetan las medidas sanitarias. Lo que subyace a estas creencias es ignorar el riesgo y pensar que nuestro caso será una excepción. Lamentablemente, todos estamos inmersos en la pandemia.

Se ha visto que la población de adultos mayores es más susceptible a los estragos del virus. Los jóvenes, en general, tienen mayor probabilidad de ganar la batalla contra el virus. La vida social es una de las preocupaciones más grandes de los jóvenes. Hoy más que nunca es necesario fortalecer la solidaridad de los jóvenes para con los adultos mayores. Las restricciones de hoy son las libertades del futuro.

En esta Navidad, el mejor regalo para nuestros seres queridos es no contagiarlos.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(Héctor Zagal es conductor del programa El Banquete del Dr. Zagal y profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias