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Se retrasa México en equidad de género en ciencia

Arturo Barba 8/Mar/19 07:48
Se retrasa México en equidad de género en ciencia
La brecha de género en la ciencia prácticamente no disminuyó durante los dos sexenios pasados, ya que las mujeres pasaron de una participación del 31% en 2006 al 33% en 2019.

De la tinta de Arturo Barba

En la mayoría de los países de América Latina la brecha de género en la ciencia ha disminuido, pero en México esta disparidad sigue siendo una asignatura pendiente. En su reporte Women in Science de junio de 2018, la UNESCO señala que respecto al número de mujeres dentro de los sistemas científicos y tecnológicos nuestro país ocupa el antepenúltimo lugar de la región con tan solo el 33% de mujeres, únicamente delante de Bermuda y Perú, que ocupan el penúltimo y último lugar, respectivamente, con el 32.4% y 31.9%.

En tanto, quienes encabezan la región con mayor participación femenina en sus sistemas de investigación y desarrollo son Bolivia, con el 62.7%; Venezuela, con el 61.6%; Trinidad y Tobago, con 53.6%; Guatemala, 53.2%; Argentina, 52.6%, y Panamá, con 51.8%.

La brecha de género en la ciencia prácticamente no disminuyó durante los dos sexenios pasados, ya que las mujeres pasaron de una participación del 31% en 2006 al 33% en 2019. El resultado es que incluso en la región latinoamericana México está rezagado en todos los ámbitos relacionados con la ciencia, la tecnología y la innovación, y la brecha de género no es la excepción.

Las mujeres en la ciencia mexicana, al igual que en muchos campos de la actividad humana, están subrepresentadas y todavía están lejos de la equidad frente a los hombres. Dentro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) solo son el 37%, esto es, 11 mil científicas de un total de 29 mil. En algunas disciplinas como las ingenierías y las ciencias físico-matemáticas su presencia llega a ser del 20% y 16%, respectivamente.

En la asociación civil más importante de científicos en México, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), las mujeres también sufrieron un retroceso ya que únicamente representan el 24.6% de la membresía, mientras que en 2008 ocupaban el 33%. Paradójicamente, este atraso inició bajo la gestión de la Dra. Rosaura Ruiz.

Pero la brecha de género no solo se evidencia en la menor participación de las mujeres en la ciencia, también se refleja en un menor financiamiento para proyectos de las científicas. Un amplio estudio sobre el avance de las mujeres en la ciencia, la medicina y la salud global realizado por la revista The Lancet señala que las brecha de género en la financiación de la investigación se debe a una evaluación menos favorable hacia las mujeres por el simple hecho de serlo y no por la calidad de su trabajo.

En un análisis de cerca de 24 mil solicitudes de subsidios en los Institutos Canadienses de Investigación en Salud (CIHR, por sus siglas en inglés) se observó que las mujeres tienen menos probabilidad de recibir fondos si a los revisores se les pide explícitamente que revisen al investigador principal, en lugar de evaluar la calidad científica de la propuesta.

El CIHR dividió las solicitudes en dos esquemas de subvenciones: uno con un enfoque de revisión explícito del solicitante y el otro en la calidad de la investigación. En general, alrededor del 16% de las solicitudes fueron financiadas, pero cuando las evaluaciones se basaron en la calidad de la investigación, la brecha de género fue de 0.9 puntos porcentuales. Sin embargo, cuando estuvieron principalmente basadas en el liderazgo y la experiencia del investigador principal, la brecha de género fue de 4%.

Este estudio ofrece la primera evidencia sólida que demuestra que la brecha de género en el financiamiento de la investigación se deriva de las evaluaciones de quién hace la investigación y no de su calidad. Las mujeres son evaluadas menos favorablemente como investigadoras principales. Este sesgo en la evaluación impide que se financien las mejores investigaciones.

El estudio señala que, en comparación con los hombres, las mujeres tienen menos probabilidades de ser vistas como líderes científicas; aunque contribuyen con más trabajo, reciben menos crédito en las publicaciones, además de que tienen más probabilidades de sufrir acoso.

La iniciativa no tiene quién la defienda

Ante el unánime rechazo de la comunidad científica mexicana, esta semana la Directora General del Conacyt, la Dra. Ma. Elena Álvarez-Buylla, se deslindó de la iniciativa del Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnologías presentada ante el Senado de la República. Asimismo, nuevamente tuvo que recular de algunas de sus propuestas de eliminar programas como los Fondos Mixtos, el apoyo a proyectos de ciencia básica y las cátedras patrimoniales: todo continuará. Nada está saliendo bien en Conacyt.

Convocada por el Foro consultivo Científico y Tecnológico, la comunidad científica y los diputados y senadores integrantes de las Comisiones de Ciencia y Tecnología de ambas cámaras analizaron la iniciativa de ley presentada por la senadora Ana Lilia Rivera, del partido Morena, quien no ha acudido a ninguno de los diversos eventos donde se ha analizado dicha ley para defenderla –como quien lanza la piedra y esconde la mano–.

En el conversatorio celebrado el 6 de marzo, se recogieron los señalamientos de los múltiples errores, inconsistencias, desaciertos, fallas y disparates de la propuesta. No hubo nadie que apoyara ni un solo artículo de la iniciativa; lo único que se logró fue unir a la comunidad científica en su contra.

Esa ley ya está muerta, coincidieron algunos de los más de 300 científicos asistentes en el auditorio Heberto Castillo, de la Cámara de Diputados, entre ellos Juan Pedro Laclette, investigador de la UNAM, quienes recomendaron a los diputados y senadores reformar y mejorar la ley vigente y mandar al cesto de la basura la propuesta insulsa de la senadora morenista, pero a la vez pidieron establecer mecanismos que aseguren el cumplimiento de la misma, porque hasta ahora la ley vigente desde 2002 no ha sido cumplida.

Por su parte, las presidentas de las Comisiones de Ciencia y Tecnología de las cámaras de Senadores y de Diputados, Beatriz Paredes Rangel y Marivel Solís Barrera, respectivamente, se comprometieron a incorporar las observaciones y sugerencias de la comunidad científica en la nueva legislación y en continuar con la consulta a la comunidad científica y a la sociedad en su conjunto. En tanto, la diputada Tatiana Clouthier prometió incrementar el presupuesto al sector para el próximo año.

La discusión de esta iniciativa, que no tiene quién la defienda, continuará el miércoles 13 de marzo en el recinto legislativo.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com