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Sátrapas, corruptos y el asunto del fiscal anticorrupción en México

De la tinta de Héctor Zagal. 

Héctor Zagal Domingo 3 De Septiembre, 2017 · 10:10 am
Sátrapas, corruptos y el asunto del fiscal anticorrupción en México
Foto: Ilustración

Resulta que el presidente de México y su gobierno apoyan que el actual procurador Raúl de Cervantes tome las riendas de la fiscalía general. En otras palabras, quieren que el cargo de fiscal anticorrupción, cuyo trabajo es investigar a los gobiernos, sea ocupado por un mismo miembro que forma parte de ese gobierno. ¡Qué fácil nos hacen pensar que hay truco con maña!

Por ahí dicen que “gobierno corrupto y pueblo impoluto”. Yo no lo veo así. Tristemente, la corrupción en México está en todos lados y es impresionante lo que nos cuesta. Se calcula que, por corrupción, un mexicano paga 15% de sus ingresos. Veámoslo de la siguiente forma: de todo un año de trabajo, más de un mes lo dedicamos a pagar la corrupción en nuestro país.

Por más controles que se pongan, el problema es de difícil solución. Ya desde la antigua Persia se veía como los controles no eran suficientes en contra de la corrupción. Los poderosos reyes persas quienes iban conquistando cada vez más territorios, asignaban en cada uno de esas nuevas ciudades a una especie de virreyes llamados sátrapas. La palabrita les suena, ¿no? Ya se imaginarán como eran estos personajes. Tenían autoridad suprema sobre aquellas provincias y ello involucraba la administración de impuestos. Era tal las mañas de estos sátrapas, que un rey persa llamado Cambises instaló secretarios para que fueran sus oídos y sus ojos, evitando que los sátrapas se desmesuraran. Pero no fue suficiente y ahora sátrapa no es un cargo político, sino un adjetivo despectivo.

Los sátrapas siguieron apareciendo a lo largo de la historia. Uno de ellos, llamado Nicolas Fouquet llegó al puesto de “Superintendente de Finanzas” en 1653. Luis XIV era el rey de Francia y años antes había acontecido una debacle económica, una terrible bancarrota que había dejado al pueblo francés desamparado. Fouquet se las arregla en los primeros años como superintendente. La nobleza, incluido Luis XIV, tiene que ir sacrificando la propia riqueza para sacar al pueblo francés de la miseria.

En agosto de 1661 Fouquet organiza un gran banquete para la nobleza. El convite fue espectacular: mil comensales acudieron a gozar de exóticos manjares, relucientes fuentes, fuegos artificiales y hasta el estreno de una obra de Molière. A Luis XIV, que asistía acompañado de su madre Ana de Austria, se le hierve la sangre a contemplar tal despilfarre… ¿de dónde había sacado Fouquet todo ese dinero?

El rey estuvo a punto de interrumpir toda la fiesta para mandar arrestar a Fouquet; sin embargo, su madre, Ana de Austria, le pidió que lo hiciera después del festín. Para el 5 de septiembre de 1661 Fouquet fue arrestado y me gustaría decir que todos vivieron felices para siempre… pero me temo que la corrupción es la enfermedad crónica en la humanidad.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias