octubre 27, 2021
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Riesgos democráticos del discurso de odio e incitación a la violencia

Aunque la libertad de expresión es un derecho fundamental en cualquier democracia que debe garantizarse de la manera más amplia posible.

Arturo Espinosa Silis
Riesgos democráticos del discurso de odio e incitación a la violencia
Tula Elecciones Locales / Cuartoscuro - Ilustrativa

En una sociedad democrática debe protegerse la libertad de expresión, pero también garantizar la integridad, igualdad y seguridad de las personas. Por eso, los discursos que incitan a la violencia y al odio por parte de actores políticos o candidatos constituyen un riesgo democrático que el Estado debe identificar y al cual debe responder inmediatamente.

El discurso de odio se refiere a expresiones a favor de la incitación a hacer daño a una persona o grupo de personas determinadas, a través de amenazas o provocaciones para cometer actos de violencia, también incluye aquellas expresiones de intolerancia, discriminación, hostilidad y ataques hacia ciertas personas.

Aunque la libertad de expresión es un derecho fundamental en cualquier democracia que debe garantizarse de la manera más amplia posible en los contextos electorales, ésta no es absoluta, tiene sus límites; uno el interés público y los derechos de otras personas; y otro, es la prohibición de toda apología de odio e incitación a la violencia o cualquier acción ilegal en contra de una persona o grupo de personas.

Las expresiones que pronuncia un gobernante o un representante popular o quien aspira a llegar a un cargo de elección tienen una gran repercusión entre quienes lo siguen, especialmente cuando esta persona ostenta un liderazgo real entre la ciudadanía. Lo que para un candidato, candidata, servidor o servidora pública puede ser un simple discurso que no pasa de las palabras, para quienes lo escuchan puede representar una autorización para actuar de una determinada manera.

Es por eso que ante las amenazas lanzadas recientemente en contra de las consejeras y los consejeros del Instituto Nacional Electoral por quien busca ser gobernador de una entidad federativa y la tolerancia que muestra su partido político ante las expresiones de odio e incitación a la violencia de esta persona, el Estado mexicano, a través de sus instituciones debe tomar medidas y actuar de manera que esta conducta no se repita, no hacerlo pone en riesgo no sólo a las instituciones electorales, sino a la democracia mexicana en su conjunto, ya que implica cruzar límites de los cuales después puede no haber retorno.

No podemos olvidar en estos momentos aquel episodio del 6 de enero de este año, en el que un grupo de personas seguidores del entonces presidente Donald Trump irrumpió en el Capitolio para evitar que se certificarán los resultados electorales, esto en respuesta a los mensajes emitidos por el propio Trump en sus redes sociales. Probablemente éste fue uno de los pocos actos de Trump que recibió un rechazo prácticamente unánime por parte de la clase política norteamericana, tanto Democráticas como Republicanos, pues el entonces presidente que gustaba de jugar en la frontera entre lo legal e ilegal cruzó una línea que para la democracia de aquel país resulta muy peligrosa, ya que incitó a que sus seguidores actuaran de manera violenta y atentaran contra las instituciones democráticas y sus integrantes.

En una democracia siempre habrá liderazgos disruptivos, polémicos y cuestionables que se conduzcan en el límite de lo ilícito o ilegal, pero también siempre debe cuidarse que estas conductas no pongan en riesgo la democracia, porque entonces estaríamos camino a una autocracia.

@EspinosaSilis

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias