¿Deseas recibir notificaciones?
Radio
Webcam
Buscar
Obscuro
Lo más buscado:
Link Copiado
A A

Reforma electoral II

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 15 De Mayo, 2019 · 09:51 am
Reforma electoral II
Después de dos procesos electorales federales y numerosos locales, hemos visto que el entramado electoral que dejó la reforma de 2014 no implicó una solución a los supuestos problemas que buscaba resolver

La reforma de 2014 nos la vendieron como la solución para que el sistema electoral mexicano fuera menos costoso y se blindara en contra de las injerencias de los gobernadores, quienes supuestamente buscaban controlar e influir en las autoridades electorales locales, y escribo supuestamente, porque nunca se comprobó que tal influencia fuera certera o efectiva; de hecho, desde hace varios años, las elecciones en México tanto federales como locales son competitivas, equitativas y hay alternancia en los gobiernos y pluralidad en la integración de los legislativos.

A la distancia, después de dos procesos electorales federales y numerosos locales, hemos visto que el entramado electoral que dejó la reforma de 2014 no implicó una solución a los supuestos problemas que buscaba resolver, y por el contrario, ha provocado nuevas complicaciones que no abonan a la calidad de las elecciones y la consolidación de la democracia electoral.

Actualmente, los consejeros y consejeras electorales locales son designados por las y los integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, mediante votación calificada de sus integrantes. Para ello, se lleva a cabo un procedimiento con diferentes etapas para la designación, y ya no son los Congresos locales los que intervienen.

A pesar de las virtudes de este mecanismo de designación –que en mi opinión es positivo–, estos cambios en las dinámicas han provocado el surgimiento y auge a nivel local de dos conductas perversas para presionar a las autoridades electorales: por un lado, las fuerzas políticas utilizan los procesos de remoción de consejeros y consejeras a manera de chantaje y presión política para minar su autonomía; y por el otro, los Congresos locales ahogan y exprimen a las autoridades electorales locales a través de las asignaciones presupuestarias por debajo de las necesidades operativas, reduciéndolas lo más posible o negándolas cuando consideran que éstas no les son favorables.

En los hechos, la reforma de 2014 tampoco generó un ahorro significativo al crear un sistema nacional electoral, ya que en la realidad lo que ha ocurrido es que existen atribuciones dobles, por ejemplo: la contratación de capacitadores y supervisores electorales, que si bien es facultad del INE, también la realizan los Institutos Electorales locales para asegurar que los paquetes de la elección local sean recibidos correctamente; o la educación cívica, que es facultad constitucional de los institutos electorales locales, y a pesar de ello, el INE ha realizado su propia estrategia (ENCCIVICA) y la instrumenta sin muchas consideraciones; de manera que al final, hay actividades muy similares de las que se ocupan ambas instancias.

Otro de los impedimentos para la consolidación del prometido ahorro fue que en la reforma de 2014 se homologó la fórmula de asignación de recursos a los partidos tanto a nivel nacional como local, lo que generó que las instancias partidistas recibieran más financiamiento que antes. Claro, en algunas entidades como Jalisco, ya se ha dado marcha atrás a esta regulación y en el Congreso de la Unión existen al menos 47 iniciativas para reducir el financiamiento a partidos políticos, aunque falta la voluntad política para hacerlo.

Ante el ánimo reformador de algunos legisladores y legisladoras, del cual escribí la semana pasada, me parece que es un buen momento para recomponer los errores de la reforma electoral de 2014 –la cual se efectuó a partir de un diagnóstico erróneo e incorporando consideraciones de último momento–, la cual dio origen a un modelo híbrido que lejos de resolver los problemas que se diagnosticaron mal; terminó por crear dinámicas que de muy poco ayudan a la consolidación de las instituciones electorales local y federal.

@EspinosaSilis